El rayo en Pamplona dañó el programador de las campanas de la iglesia de San Lorenzo

El que cayó en el campus la noche del lunes generó un gran estruendo en Pamplona y comarca

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El rayo en Pamplona dañó el programador de las campanas de la iglesia de San LorenzoIván Benítez
El rayo en Pamplona dañó el programador de las campanas de la iglesia de San Lorenzo

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Gabriel González

Actualizado el 03/07/2019 a las 07:17

A las 22.43 horas del lunes, Pamplona y la comarca retumbaron. En medio de la tormenta, un rayo que había alcanzado la Universidad de Navarra causó un estruendo fuera de lo común cuyas consecuencias se conocieron el martes. En el campus universitario, muchos edificios estuvieron sin teléfono ni internet por el rayo que había impactado en pararrayos del Edificio Central. Diez minutos más tarde, otro chocaba en el pararrayos de la torre de la iglesia de San Lorenzo, parando el reloj a las 23 horas y dejando inutilizado el sistema con el que se activan las campanas, que fue reparado por la tarde.


“Ha sido muy potente”, explicaban este martes por la mañana en la Universidad de Navarra, donde trabajaban los técnicos para restablecer la normalidad en los sistemas, algo que se esperaba para este miércoles. Debido al rayo, que ennegreció parte de la fachada se vieron afectados parcialmente la conexión a Internet, teléfono y algunos equipos y sistemas del Edificio Central, así como, en menor medida, de la Facultad de Comunicación, Arquitectura, Hexágono, CIMA y Biblioteca Central. Algunos trabajadores se trasladaron a otras zonas del campus no afectadas por poder desarrollar su trabajo.

 



EL RELOJ SE DETUVO A LAS ONCE


A las 22.55 horas, el rayo que calcinó el cable de acero que conecta el pararrayos de San Lorenzo con tierra, justo encima del campanario, sorprendió al párroco, Javier Leoz, que vive enfrente, en el sofá. “Sentí un estruendo grandísimo. Llamé al sacristán y le dije que se diera una vuelta por favor por la iglesia, porque tenía la sensación de que había ocurrido algo grave”. El sacristán se dio una vuelta y llamó al párroco a las 23.30 horas. “Me dijo que estaba todo en orden”.


No fue hasta el martes a las ocho y media de la mañana cuando descubrieron que la torre estaba sin luz y que no el reloj se había detenido a las once de la noche. Al activar en la sacristía el panel eléctrico que conecta con señales magnéticas el reloj y las campanas, el sacristán se dio cuenta de que el repique “se había vuelto loco”. El rayo había “fundido el sistema operativo”, lamentaba Leoz dos horas antes de conocer que todo se quedaba en un susto.


La noticia del rayo atrajo hasta la puerta de la iglesia a decenas de curiosos. Querían comprobar si las campanas se habían fundido, tal y como se había aseguraron en las redes sociales. Entre los curiosos, se encontraba Asier Velasco, de 15 años. El pequeño había subido en bicicleta desde Berriozar y se detuvo en la base de la torre para comprobar si veía algo en las campanas. “A mí me pilló en casa, en Berriozar, con los cascos de música puestos. Aun y todo sentí el rayo perfectamente. Pensé que era un terremoto”, cuenta.


Detrás de la iglesia, en el nº23 de la calle San Francisco, un vecino relacionaba el sonido del impacto del rayo con el de la explosión de una bomba. Sergio Ayape, de 25 años, y su pareja, Irantzu Anocibar, de 24, estaban viendo la televisión con la ventana abierta, cuando se iluminó todo. Apenas llevan dos semanas viviendo en la casa y ya les ha caído un rayo. “Menuda bienvenida”, ríe. “Fue como si fuera una bomba. Duró diez segundos. El suelo retumbó. Sentimos angustia. Primero sonó fuerte, luego bajó y volvió a retumbar”.


“Si no cae otro el día 5, en San Fermín sonarán las campanas”


“Ya funciona, era un pequeño desajuste. Salvo que caiga otro rayo el viernes por la noche y no me dé tiempo a venir, podemos dar por arreglado el susto. No ha sido muy grande”. El veredicto lo dio este martes a las 18.45 horas el técnico campanero, José Luis Tomas, en la sacristía de la iglesia San Lorenzo. “Ha sido por una corriente residual, el pararrayos estaba bien. Un pico de tensión tan sumamente grande, como es un rayo, hace que por la humedad pase la corriente residual al ambiente y cause el desajuste. Porque si cae un rayo, no deja nada, lo fulmina todo. El pararrayos ha hecho su cometido en un 95%. Si no, estaríamos hablando de una avería de muchos miles de euros. Se ha quedado en un susto. Estamos protegidos por el Santo”.


“El sonido se potenció y alargó al chocar con los montes”


El meteorólogo Enrique Pérez de Eulate detalla las características del rayo que la noche del lunes hizo retumbar Pamplona y comarca. “Se contabilizaron alrededor de 20/30 rayos en la cuenca de Pamplona. Destacó por encima de todos el que se registró a las 22.43 horas en un área comprendida entre Zizur Mayor y la Universidad de Navarra. Fue el rayo que tanto ha dado que hablar y que originó un gran trueno. Lo más peculiar del trueno, más que su intensidad, fue la duración que tuvo. Duró cerca de diez segundos, ya que el sonido se potenció y se alargó al chocar este contra los montes que rodean la cuenca de Pamplona. Provocó que en muchos hogares retumbaran las paredes”, explica Pérez de Eulate. “El trueno en sí no es que fuera bastante más intenso de lo habitual”, añade, pero se alargó al caer “en pleno centro de la cuenca, una zona que está completamente rodeada de montañas, lo que amplifica de forma importante el sonido”. “No es lo mismo escuchar un trueno en Bardenas, Tudela o Tafalla que en Pamplona”. El meteorólogo explica que el rayo se formó “en el cumulonimbo (nube de desarrollo vertical) de una tormenta que se gestó en la zona de Carcastillo hacia las 21.15 horas de la noche. Después fue ascendiendo por la zona media de Navarra(Ujué, Tafalla) para llegar a la comarca de Pamplona hacia las 22.30 horas. Fue alrededor de las 23.15 cuando la tormenta abandonaba la cuenca de Pamplona”.

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