La UN acoge la quinta edición del congreso de Morteros Históricos
La supervisora científica en la restauración del Santo Sepulcro de Jerusalén Antonia Moropoulou ha inaugurado el evento


Publicado el 19/06/2019 a las 17:04
Antonia Moropoulou, supervisora científica en la restauración del Santo Sepulcro de Jerusalén, ha señalado este miércoles que este trabajo de rehabilitación habló de “un mensaje de esperanza” y consiguió hacer accesible la tumba de Jesucristo “a toda la humanidad”.
La también profesora de la Universidad Técnica Nacional de Atenas ha abierto este miércoles la sesión inaugural de la quinta edición del Congreso de Morteros Históricos.
El evento reúne estos días en la Universidad de Navarra a 180 expertos en la materia procedentes de países como Filipinas, Austria, Brasil, Estados Unidos, Grecia o Portugal y pone el foco en los avances en la conservación y la rehabilitación del patrimonio arquitectónico.
El 26 de octubre de 2016, tras 60 horas de trabajo -durante cerca de tres días los peregrinos no pudieron entrar en el Santo Sepulcro- el equipo científico encargado de la citada restauración pudo abrir la tumba de Jesucristo, un momento que ha calificado como “sorprendente”. “Lo viví con mucho asombro y respeto, me arrodillé ante la tumba”, ha detallado para añadir que el equipo de científicos sintió una “energía” y que, durante esas horas, los instrumentos dejaron de funcionar. “No puedo explicarlo ni tampoco quiero”, ha incidido para agregar que fue “un sentimiento único”.
El proceso de restauración del Edículo comenzó en mayo de 2015, con los primeros diagnósticos, y finalizó en enero de 2016. Durante esos meses, llegaron a participar alrededor de 70 personas -entre ingenieros, arquitectos y restauradores de diferentes disciplinas- y se siguió una metodología interdisciplinar.
Además, ha explicado que, de forma inicial, se optó por retirar las losas que recubrían la tumba y se codificaron todas las lápidas para preservarlas. Después, se procedió a quitar los morteros degradados y se reconstruyeron los morteros históricos.
Otros pasos que realizó el equipo científico fueron tratar de recuperar la verticalidad de las columnas, que estaban abombadas, y también trabajos dirigidos a la conservación interna de las cúpulas, las esculturas y los frescos.
Ha precisado que se utilizaron técnicas no destructivas que permitieron ver el interior de las lápidas, los túneles subterráneos y las fuentes de humedades.
En este sentido, ha precisado que se ha creado una plataforma que aglutina documentación digital de estas disciplinas para que todo el mundo pueda utilizarla. “Es el prototipo de cómo trabajar en la preservación de monumentos y cómo abrir el trabajo para que los demás puedan acceder a esa información”, ha señalado.
En cualquier caso, ha señalado que las investigaciones realizadas confirmaron que el emperador Constantino fue el primero que descubrió la losa de la tumba de Jesucristo. Y, ha añadido, que también acreditaron que en los distintos periódicos históricos, de forma continua, se veneró la misma tumba.