Así pasan factura las radiaciones solares; consejos ante una ola de calor
Las radiaciones ultravioleta (UVA y UVB) tienen efectos nocivos en la piel pero el 90% del daño procede de la radiación VIS (visible) y de los rayos infrarrojos (IR-A). Hay que protegerse de todas


Publicado el 18/06/2019 a las 08:18
La llamada ‘radiación visible’ (VIS) junto a los rayos infrarrojos (IR-A) son responsables del 90% de la radiación solar que incide en la piel. Por eso, los expertos aconsejan utilizar fotoprotección adecuada a cada persona y a las circunstancias de la exposición. Además, no emplear nunca una protección inferior a 30 y elegir productos cuyo envase especifique que protege de todos los tipos de radiaciones solares.
Susana Mezquita, experta de laboratorios Cinfa, destaca que la población está familiarizada con los efectos nocivos que producen las radiaciones ultravioletas (UVA y UVB). Sin embargo, añade que no existe conciencia de que hay otros tipos de radiaciones que también son peligrosas para la salud de la piel.
En concreto, las radiaciones solares de la franja VIS suponen el 40% del daño en la piel. La experta afirma que son capaces de alcanzar las células que se encuentran en la dermis y producir manchas y fotoenvejecimiento, así como debilitar la barrera protectora de la piel. Además, los últimos estudios científicos indican que potencian el efecto dañino de la radiación ultravioleta.
Por su parte, añade, la radiación IR-A presenta una gran capacidad de penetrar en las capas más profundas de la piel, sin aumentar su temperatura superficial. “Es como un calor seco que no sentimos, pero que causa degradación del colágeno y fotoenvejecimiento prematuro”, explica la especialista. Este tipo de rayos, añade, representan el 50% de los efectos nocivos que el sol provoca en la piel.
En cuanto a las radiaciones UVA y UVB son las más energéticas y dañinas. Cada una de ellas supone el 5% de la radiación y ambas tienen efectos perjudiciales sobre la epidermis y la dermis, explica. Estos efectos se suelen presentar en forma de quemaduras, inflamación, hiperpigmentación o cáncer de piel, entre otros.
La especialista insiste en la importancia de conocer que existen varios tipos de rayos y, como consecuencia, practicar una fotoprotección lo más global y completa posible según el fototipo de piel, el índice de la radiación y las circunstancias de la exposición. Así, se pueden combinar medidas como reducir la exposición, especialmente en las horas centrales, usar sombreros o gafas de sol y usar fotoprotectores que protejan contra todas las radiaciones: la infrarroja, la ultravioleta y la visible.
1 Horas centrales. Evitar la exposición de 12 a 16.00 h.
2 A la sombra. Recordar que agua, arena o nieve reflejan las radiaciones.
3 Coche.Los cristales más eficaces son los laminados tintados de gris.
4 Consulta. Informarse sobre la intensidad de las radiaciones solares (AEMET). A partir de 6 el riesgo es alto.
5 Protección. Usar ropa adecuada y sombrero. Nailon, lana, seda y poliéster protegen más que el algodón, viscosa, rayón o lino. Los colores oscuros protegen más.
6 Gafas. Usar gafas homologadas por la UE.
7 Fotoprotector. Superior a 30 y para cada piel. Ponerlo medio hora antes de la exposición, aplicar cada dos horas y tras el baño.
8 Educar a los hijos sobre la necesidad de protegerse.
9 Guardia. No hay que bajar la guardia tras el verano.
10 Salas de bronceado. Las lámparas UVA conllevan riesgo de padecer cáncer de piel.
El riesgo del calor
El calor excesivo puede alterar las funciones vitales del cuerpo humano si éste no es capaz de compensar las variaciones de temperatura, produciendo una pérdida de agua y electrolitos y provocando daños como calambres, deshidratación, insolación o los llamados golpes de calor.
Los síntomas
Los síntomas de alerta de un posible golpe de calor ante los que se recomienda consultar con los servicios de salud son una temperatura corporal muy alta (por encima de 39ºC o más), piel roja, caliente y sin sudor, pulsaciones rápidas y dolor de cabeza punzante.
Más agua y duchas
Salud Pública recomienda beber más agua y líquidos frescos aunque no se tenga sed y realizar las actividades de mayor esfuerzo físico en las horas de menos calor. En los domicilios, se aconsejan las duchas o baños fríos, abrir las ventanas cuando refresca y cerrarlas de día y usar ventilador.
Especial atención
Se debe extremar la precaución en menores de cuatro años y mayores de 65. No permanecer en un vehículo estacionado y adaptar el ritmo en trabajos expuestos al calor. Además, los baños no deben exdecer de 20-30 minutos, se aconseja entrar al agua suavemente y evitar tirarse de cabeza si no se conoce el fondo.