Los okupas del gaztetxe bloquean el tráfico del centro casi tres horas
La marcha anunciada en bicicleta se convirtió en una sentada en la cuesta de Labrit de 18.45 a 21.35h. Dos jóvenes con sus brazos metidos en un bidón de hormigón retrasaron la apertura del tráfico



Actualizado el 18/01/2019 a las 10:54
Desde las redes sociales, los simpatizantes del Gaztxete Maravillas habían anunciado para este pasado jueves una marcha en bicicleta. Los asistentes, medio centenar, partieron a las seis de la tarde desde el palacio Rozalejo en la plaza de Navarrería, que ocupaban desde el 17 de septiembre de 2017 y que el Gobierno de Navarra -titular del inmueble- tapió su puerta el pasado 8 de enero. Pero al final, la convocatoria desembocó en una sentada en el encuentro entre la cuesta de Labrit y Cortes de Navarra durante casi tres horas, bloqueando el tránsito rodado del centro.
El pelotón llegó desde la calle del Carmen bordeando el Casco Antiguo hasta llegar a Carlos III y plaza de Merindades. Y de ahí, a través de la calle Amaya, arribaban a Labrit a las siete menos cuarto de la tarde.
Una treintena de los participantes se sentó en el suelo junto a sus bicicletas; de una furgoneta se bajaron dos jóvenes con sus brazos introducidos en un bidón relleno de hormigón y se colocaron en el centro.
En los primeros minutos, y sin nadie que recondujera el tráfico, los conductores pararon al borde del grupo y mientras los que subían por Labrit comenzaban a dar la vuelta, los que descendían de Cortes de Navarra se quedaban parados. No se escuchó ninguna bocina, tan sólo los gritos de los simpatizantes del gaztetxe reivindicando la okupación.
Antes de que llegara Policía Municipal, se vivió un momento de tensión cuando una conductora que subía por Labrit, al verse bloqueada, tocó la bocina de forma ininterrumpida. Al increparle una asistente, quiso abrirse camino por la acera. Uno de los participantes en la sentada, se le puso delante y como la mujer hiciera amago de seguir su camino, le golpeó el capó por lo que tuvo que frenar mientras otra personas que pasaba en esos momentos por la zona también impidió el paso del vehículo.
Mientras, un peatón que cruzaba la calle se paró junto a la sentada, les llamó la atención y en reiteradas ocasiones les dijo que se levantaran. Al final, la mujer pidió que desbloquearan el paso porque iba camino del hospital, y se le dejó que cruzara por la acera. Dos motoristas también siguieron su estela. Fueron los últimos.
Policía Municipal montó un dispositivo de urgencia, con dos agentes reconduciendo el tráfico desde Cortes de Navarra por Duque de Ahumada y cortando en el inicio en dirección a Pamplona la cuesta de Labrit. Hasta que sobre 19.15 horas llegaban los primeros furgones de Policía Nacional. Entonces Cortes de Navarra se cerró por completo al tráfico. Los agentes, además, colocaron un cordón de seguridad que enmarcaba a los jóvenes de la sentada. Así, también se cortó el tránsito peatonal de la calle Amaya hasta la Estafeta o Duque de Ahumada. La única posibilidad era bordear la cinta policial y cruzar por el paseo de cebra de Labrit. Aunque hubo momentos en que tampoco se permitió.
Fue justamente cuando sobre las ocho menos cuarto de la tarde se comenzó a levantar la sentada. Los agentes, increpados desde el otro lado del cordón de seguridad por un grupo de jóvenes participantes en la marcha, se acercaron al grupo que cortaba el tráfico; y, de tres en tres, les pedían que les acompañaran hasta los furgones colocados en la calle Cortes de Navarra. Una vez allí, les identificaban y les hacían salir por esta calle. Aunque la mayoría regresaba para quedarse tras el cordón policial.
Y así hasta que tan sólo quedaron los dos jóvenes con sus brazos metidos en el bidón de hormigón. Se requirió entonces la presencia de agentes de intervención de Policía Foral, que acudieron con un martillo percutor y una radial. Para evitar que la gente presenciara como se cortaba el bidón, se colocaron dos furgones de Policía Nacional y otro de Policía foral formando un triángulo con los jóvenes en el centro.
A las nueve y cinco de la noche, entre los coches policiales aparecían los agentes llevando a uno de ellos hasta los otros vehículos aparcados en Cortes de Navarra. Parecía que iba a ser detenido por lo que arreciaron las protestas del grupo simpatizante del gaztetxe.
Cuatro minutos después, sacaban al otro joven y se repetía la misma escena. Pero finalmente, ninguno de los dos fue detenido. Al parecer, ambos tenían introducidos los brazos y se los habían atado dentro de un tubo hueco que se había recubierto de hormigón. Los bomberos se acercaron a las nueve y media para retirar los cascotes y, con el bidón en el centro, señalado con triángulos de seguridad, Policía Municipal restablecía el tráfico cinco minutos después.