TALLER
Adolescentes enredados con el móvil
El móvil es el tercer brazo para los menores, nativos digitales. ¿Pero saben los padres qué hacen en las redes sociales? El ‘ciberacoso’, adicción o pederastia son los principales riesgos. Diario de Navarra organiza mañana un taller para padres e hijos


Actualizado el 12/12/2018 a las 06:00
¿Cuál fue el último número de teléfono que ha memorizado? Seguro que recuerda todos los fijos de su familia y los de las casas de los padres de sus amigos, a donde les llamaba hace unas décadas. Pero ¿y el móvil de su jefe? ¿Y el de su mejor amiga? Casi nadie los sabemos. Aunque llevemos la cuenta de cuántos ‘likes’ ha recibido nuestra última publicación en Instagram o cuántas veces han compartido nuestro comentario en Facebook o ‘retuiteado’ el último ‘tuit’. Una realidad que, aunque afecta a todos, se acrecienta con los adolescentes. Unos menores, ‘nativos digitales’ y permanentemente conectados, para quienes el móvil es su tercer brazo. ¿Pero saben sus padres qué hacen en las redes? ¿A qué peligros se enfrentan? Para arrojar algo de luz a los adultos, ‘inmigrantes digitales’, sobre cómo gestionar estas situaciones, Diario de Navarra ha organizado un taller sobre los ‘Riesgos y peligros de las redes sociales’ para padres e hijos. Lo impartirán los expertos de la plataforma Violencia Zero (psicopedagogos, abogados y gestores informáticos). La cita será este jueves a las 19.30 horas en la sede histórica del periódico (calle Zapatería, 49). Para asistir hay que apuntarse por Internet en Mundo DN (1,75 euros y 1 euro, los suscriptores). La iniciativa se engloba dentro del ciclo ‘Expofamily, mes a mes’, en el que se ofrecen actividades de interés para las familias (presentaciones de libros, mesas redondas, cineforum...)
'DEMENCIA DIGITAL'
El taller lo impartirán Mónica Chérrez Bermejo (psicopedagoga), María Luisa Durán Los Arcos (psicopedagoga y doctora en Ciencias de la Educación), Juan José Lozano Matute (abogado y profesor de Derecho Penal en la UNED) y Abel Lafuente Elizalde (gestor informático y experto en ‘ciberbullying’). Los expertos coinciden en que los principales peligros a los que se enfrentan los adolescentes en las redes son el ciberacoso, la tecnoadicción, el ‘sexting’ (enviar fotos con contenidos erótico o sexual), el ‘sextorsing’ (extorsión con difundir fotos de contenido erótico y recibir favores sexuales) o el ‘grooming’ (que un adulto se haga pasar por un menor para que lo acepte en sus redes). “Lo más importante es la educación y que los padres hablen con sus hijos. Que les enseñen que lo que no harían en la vida real tampoco lo deben hacer en la virtual”, apunta María Luisa Durán. “¿Tú entrarías en un bar o en una sala de cine e irías preguntando a la gente que no conoces si quiere ser tu amigo? ¡Pues lo mismo debe ocurrir en Internet!”, insiste Abel Lafuente.
También coinciden en que esa “conexión permanente” al móvil y a Internet nos lleva a la “demencia digital”. “Sacamos el teléfono para todo. Para dividir y comprobar cuánto tenemos que pagar en una cena de amigos, para apuntar cualquier cosa... No ejercitamos la memoria y estamos permanentemente controlados”.
Respecto del acoso entre escolares, recuerdan que nueve de cada diez casos se dan a través de ‘wasap’ o de ‘Instagram’, las redes más utilizadas por los adolescentes. “Es muy fácil difamar a una persona detrás de una pantalla. Pero también resulta más sencillo registrar el ‘ciberbullying’ que el ‘bullying’. Porque quedan las pruebas”, recalca Abel Lafuente. María Luisa Durán insiste en que hay que diferencia qué es ‘ciberbullying’ (un acoso continuado en el tiempo a través de Internet) de una exclusión o aislamiento. “Que a tu hijo no le acepten unos compañeros en su grupo de ‘wasap’ porque no es su amigo no es ‘ciburbullying’. Simplemente, es que no es su amigo”. Y recalcan que, en ningún caso, los menores pueden acceder a las redes sociales antes de cumplir los 14 años.
El adolescente está comiendo con su familia pero se levanta ‘escopeteado’ de la mesa. ¿Qué le pasa? Tiene decenas de ‘wasap’ sin responder y no puede dejar pasar más tiempo. “Si no, van a pensar que no es el ‘guay’ de la clase que contesta en el momento”, explica Abel Lafuente Elizalde, gestor informático y experto en ‘ciberbullying’ de la plataforma ‘Violencia Zero’. Pero, insiste, no es una actitud única de los adolescentes. También les ocurre a los adultos. “¿Cuántas veces te ha pasado que envías un ‘wasap’ y la otra persona no te contesta estando en línea? Luego ves que se ha conectado más tarde y sigue sin contestar”, continúa. “¿Y entonces piensas: ‘¿Habré hecho algo mal? ¿Estará enfadada conmigo?”.
Esa tecnoadicción o necesidad de estar permanentemente conectados, coinciden los expertos, ya está diagnosticada y genera una “angustia terrible”. “¿Cuántas personas miran el móvil nada más despertarse?”
¿ESTÁS EN LÍNEA?
Acoso escolar 24 horas. El acoso en las aulas y el patio del colegio se ha convertido en un ‘ciberbullying’ que dura las 24 horas del día los siete días de la semana. “Es una angustia brutal para los que lo sufren y, a veces, no lo cuentan a sus padres por vergüenza o por no preocuparles”, apuntan.
‘Mono’ a no estar conectado. La tecnoadicción afecta a adolescentes y adultos que no pueden soportar no estar conectados y manifiestan un “gran malestar físico y psíquico caracterizado por mal humor, nerviosismo, irritabilidad, ansiedad.. similares a un síndrome de abstinencia”.
Fotos y extorsión sexual. El ‘sexting’ (difusión de fotos y vídeos con carga erótica a amigos) y el ‘sextorsing’ (extorsionar difundiendo fotos eróticas para recibir favores sexuales) se han convertido en dos de los principales peligros de las redes para adolescentes.
Hacerse pasar por otro. El ‘grooming’ (en español, ‘acicalando’) consiste en la suplantación de la identidad en Internet: un adulto que se hace pasar por un joven para ganarse el interés de otro. Es un tipo de engaño pederasta.
‘Wasap’, Instagram o Snapchat. Son las tres redes sociales más utilizadas por los adolescentes. Casi siempre, a través del teléfono móvil.
Una cuenta ‘seria’ y otra, para los amigos. Son muchos los adolescentes que tienen una cuenta ‘seria’ en Instagram (en la que les siguen sus padres) y otra, con otro nombre, que es la que utilizan con sus amigos, fuera de la vigilancia paterna.