Peritos de la Guardia Civil aseguran que el acoso en Alsasua es una estrategia
Según los agentes, obedece "punto por punto" a un manual en el que ETA encargaba la "dinamización" de la campaña 'Alde Hemendik' ('Fuera de aquí')


Actualizado el 24/04/2018 a las 21:34
Tres peritos de Inteligencia de la Guardia Civil han declarado este martes en el juicio por la agresión de Alsasua que el acoso a las fuerzas de seguridad en esta localidad navarra obedece "punto por punto" a un manual en el que ETA encargaba la "dinamización" de la campaña Alde Hemendik (Fuera de aquí).
Este manual, requisado en una operación antiterrorista en el año 2000 y "diseñado para el futuro", es para los agentes "muy esclarecedor" porque en Alsasua "ha ocurrido punto por punto lo que se relata". "Esto es la estrategia antes de ETA y continúa", han resumido los peritos.
Los guardias civiles han explicado cómo la campaña Alde Hemendik de expulsión de las fuerzas de seguridad del País Vasco y Navarra fue "fagocitada" en su día por ETA, que en sus publicaciones hacía continuas referencias a ella, y en el caso de Alsasua se reactivó en 2011, precisamente en el año en que la banda anunció el cese de la actividad armada.
Te puede interesar

Así, se constituyó una "asamblea antirepresión" con el "paraguas" del Ayuntamiento y también se creó el movimiento Ospa (Vete), que organizó actos "festivos" en los que se deshumanizaba a los guardias civiles mostrando animales como perros o cerdos con un tricornio o una boina de la Policía Foral, unas imágenes que, incluso, se colocaban en las paredes de castillos hinchables para niños.
Te puede interesar

Durante el juicio se ha visionado también un vídeo titulado 'Historia de un madero rechazado' del movimiento Ospa en el que aparecen dos policías nacionales metiéndose en un bar y luego un grupo de enmascarados echándoles del local, para mostrar su parecido a lo ocurrido en la madrugada del 15 de octubre de 2016 en el bar Koxka de Alsasua, donde dos guardias civiles y sus parejas fueron agredidos.
Respecto al manual práctico del Alde Hemendik incautado en el año 2000, los agentes han relatado que establecía tres fases para conseguir la expulsión de las fuerzas de seguridad: la primera de "ambientación", una segunda de "socialización del rechazo" y la última de "aislamiento" de los agentes. En el documento se decía literalmente: "Poner una 'pegata' de una flecha amarilla (logotipo del Alde Hemendik) en una puerta del bar está muy bien, pero si no podemos hacer efectivo su contenido, ¿de qué vale?. Hay que conseguir que no entren en los bares, es el inicio del aislamiento".
Te puede interesar

Según los agentes, en Alsasua se había pasado ya de hacer pintadas a cometer violencia, que han escenificado no solo por lo ocurrido en el bar Koxka, sino también en otro bar de la localidad, el Goya, regentado por una madre y su hija que sufrieron hostigamientos por estar saliendo con dos guardias civiles.
Las mujeres denunciaron pintadas con la flecha amarilla y la expresión "perros fuera", sufrieron daños por un contenedor quemado que se colocó junto al local, se arrojaron petardos dentro del establecimiento, se rompieron sus cristales y un grupo de jóvenes apedreó la puerta. Todo esto persigue, según los peritos, hacer "la vida mucho más difícil" a los agentes y conseguir que no salgan de sus casas: "La violencia de ETA ha acabado, pero les estoy poniendo una flecha que significa lárgate de aquí".
"Alsasua es un punto que año tras año ha tenido incidentes de este tipo" y en el municipio ya se produjeron atentados de ETA, han destacado los peritos, sin que se registre en Alsasua "una estadística ni de multas ni de controles superior a la media navarra" por parte de la Guardia Civil.
En la sesión de este martes también han declarado dos psicólogos aportados por la defensa de los acusados, que han afirmado que las secuelas psicológicas de la pareja del teniente que fue agredido no responden a esta agresión, sino al "aislamiento social" al que se vio sometida luego.
En cambio, un forense de la Audiencia Nacional ha asegurado que el cuadro de ansiedad que presentaba la mujer se debía a sus "recuerdos recurrentes de la agresión".