Los ocho de Alsasua niegan las agresiones, son "apolíticos" y cuestionan su identificación
Se enfrentan a entre 12 y 62 años de prisión por delitos terrorista y el que inició los incidentes alega que fue por unas multas y pide perdón


Actualizado el 17/04/2018 a las 06:00
Por vez primera desde la madrugada del 15 de octubre de 2016 se pudo escuchar este lunes el relato de los ocho jóvenes procesados por agredir y amenazar a dos guardias civiles y sus parejas en un bar de Alsasua. Fue en la primera jornada del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional, y en el que la Fiscalía reclama penas de entre 12 años y medio y 62 años y medio de prisión por la finalidad terrorista de estos hechos. La línea de defensa de los acusados, tres de los cuales llevan en prisión preventiva más de 500 días, se centró en los siguientes puntos: negar las agresiones a las víctimas, desmarcarse de los movimientos que promueven la expulsión de las fuerzas de seguridad y del Ejército de Navarra y País Vasco, buscar atenuantes en caso de condena por "haber bebido" aquella noche y poner en duda la rueda de reconocimiento que les señaló como sospechosos.
Para ello trataron de incidir en la luz "tenue, de discoteca" que tenía el bar Koxka y en presentar el local de "música reggaeton", en ningún caso de ideología abertzale, como un lugar donde son "habituales" las broncas porque se junta gente de los pueblos de alrededor.
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Uno de los presos preventivos es Jokin Unamuno, la persona que comenzó la disputa dialéctica con el teniente de la Guardia Civil que acabó con un tobillo roto, entre otras heridas. De 24 años, el procesado por cuatro delitos de lesiones terroristas y al que le piden como a casi todos 50 años de prisión o, de forma subsidiaria, hasta 18 años por atentado a agentes de la autoridad, desórdenes públicos terroristas y lesiones, relató su llegada al bar "a las cinco de la mañana". "Iba buscando a unos amigos y al entrar vi al teniente, que le conozco, y le recriminé su actitud por haberme puesto cuatro multas (administrativas). Le dije que menuda jeta tenían porque se dedicaban a crujir a multas a los chavales del pueblo y luego se iban de bares", aseguró al tribunal presidido por Concepción Espejel y los jueces Teresa Palacios y Eduardo Gutiérrez. "Estaba bastante borracho. Me acerqué a ellos y discutí. No recuerdo los términos, pero no llegó a un minuto. Entonces se formó un alboroto, pero yo no le golpeé. A los cuatro minutos salí del bar y el teniente ya estaba en la calle medio desnudo, y una mujer encima protegiéndole. Entonces llegó la Policía Foral y me detuvo. Nunca quise provocar nada, y si fue así lo siento".
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LUCES TENUES
Adur Ramírez de Alda, de 24 años, amigo de Jokin y también preso preventivo, declaró que estaba de despedida de un amigo. "Fuimos a un partido de pelota vasca y luego tomamos unas copas. A las dos y media me fui a casa con mis padres. Nunca estuve en el Koxka", aseguró como coartada. ¿Entonces por qué le identificaron los agentes?, le preguntó su abogada. "No lo sé, llevaba otra camiseta". ¿Y qué hacía tres días antes cerca de la iglesia durante la celebración de El Pilar, festividad de la Guardia Civil?, reiteró aquella. "Estuve pero no pasó nada. Nunca he formado parte de una estrategia de presión. Hace años coincidí jugando a pelota con un hijo de un agente y no hubo problemas". El tercer preventivo es Ohian Arnanz, de 22 años. Declaró que estaba en el Koxka pero que no formó parte de las agresiones ni levantó el puño a un policía foral, como le acusa la Fiscalía. También incidió en que las luces del bar eran "tenues" para cuestionar la rueda de reconocimiento. En el caso de Jon Ander Cob, de 21 años, declaró que llegó a las cinco cuando ya estaba la policía y una ambulancia. Contó que coincidió con una víctima, Maria José, novia del teniente, en una clase en el instituto de Alsasua y se definió como una persona "pacífica". "María José tuvo un fallo visual en la rueda", afirmó. "Borré los datos de mi móvil tras los hechos porque lo hacía habitualmente", explicó.
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Julen Goicoechea, de 21 años, era portero del Alsasua y esa noche salió a cenar con el equipo y a "ligar". "No vi ninguna agresión e insulto previo, pero hacia las cuatro hubo un tumulto de doce personas que acabó en la calle". Tanto Goicoechea como el siguiente en declarar, Aratz Urrizola, negaron pertenecer a las plataformas Ande-Hemeldik (¡Fuera de aquí!) y Ospa. Asimismo, con la también procesada Ainara Urquijo, de 23 años, coincidió en que el bar era "conflictivo".