La diáspora

Una traumatóloga y un ingeniero navarros en Portsmouth, Reino Unido

Yolanda Sola y su entonces novio Xabier Merino, médica ella, ingeniero él, recién licenciados ambos, buscaban mejorar el inglés, y explorar oportunidades profesionales en Londres. Iban para seis meses, llevan quince años. Los dos son de Azagra y su única hija, Eloísa, nació en el Reino Unido

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 16/03/2018 a las 15:33

Yolanda Sola, traumatóloga especialista en cirugía de mano y muñeca en el Queen Alexandra Hospital de Portsmouth, miembro y colaboradora de asociaciones médicas y quirúrgicas en el Reino Unido y tutora de residentes. Xabier Merino, ingeniero de telecomunicaciones, socio fundador y director de una empresa dedicada a arquitectura, diseño y mantenimiento de redes IP y director técnico en un proveedor de servicios de internet con base en Londres, a la vez que realiza servicios de consultoría a nivel internacional para empresas en el sector de las telecomunicaciones. Es, a bote pronto, la presentación profesional de estos dos navarros, nacidos hace 40 años en Azagra, con 15 años de andadura en el Reino Unido.

Yolanda y Xabier ya eran novios cuando se trasladaron a Pamplona para estudiar la carrera. Habían acabado COU en un colegio de Calahorra. Ella se matriculó en Medicina, él en Ingeniería de Telecomunicaciones. Cuando se graduaron, Yolanda no tenía claro qué especialidad elegir, tampoco le quitaba el sueño, prefería tomar la decisión con calma. De modo que decidieron viajar seis meses a Londres con intención de mejorar el inglés y también de explorar otras oportunidades profesionales. “Y lo que empezó como una aventura se convirtió en nuestro hogar, una casa con vistas al mar, en la coste, en el sur del Reino Unido, a una hora de Londres”, avanza Yolanda.

Acabaron la carrera en 1995 y, de algún modo, bordaron un sueño que tantas veces habían hilvanado, el de conocer mundo. “Teníamos 24 años y luego las oportunidades van surgiendo. Yo no sabía qué especialidad elegir y aquí puedes trabajar en distintas, el examen para acceder a un puesto médico es una entrevista y luego puedes escoger a dónde vas. La especialización son once años, con una formación en cirugía general, es algo integral y luego el proceso de especialización, que es largo, hay muchos exámenes, sobre todo orales y trabajo directo con pacientes”, cuenta de aquellos primeros años, en Londres, Cardiff y Oxford.

INFORMES PARA TODO

“Los comienzos son duros, claro. Cuando te mudas a otro país se pasa mal. Es divertido, pero nadie te quiere alquilar un piso, para todo necesitas referencias, hasta para alquilar la casa. Pero si quieres trabajar, trabajas. Enfermeras y médicas hay muy pocas porque la universidad apenas ofrece puestos”, describe. “Aunque la especialización aquí es dura y larga, la formación es muy completa y enriquecedora y ahora me centro en cirugía de mano y muñeca, ya como consultant”, apunta. Su jornada laboral, de 8.30 de la mañana a 5 o 5.30 de la tarde, la pasa en el hospital, “con mucho quirófano y algún sándwich o una sopa a mediodía”, señala que a veces hay sanitarios de seis nacionalidades diferentes operando.

Cuenta Yolanda que a Xabi “le va muy bien”. Trabajó por cuenta ajena y luego abrió su propia empresa. Ahora se desplaza a diario a Londres. “Podría ir en tren, más rápido, en 50 minutos está a las afueras de la City, pero tiene continuas salidas para reuniones..., de modo que escoge el coche, lo que supone una hora, o media más según el tráfico. Para llegar el centro necesitaría tres y media. Yo trabajo a diez minutos a pie desde casa”, describe Yolanda por teléfono, a media tarde, ya desde su casa, situada en lo alto de una colina, frente al mar. Eloísa, su única hija, nació en 2011. “Le encanta España, pero es inglesa”. La familia tiene doble nacionalidad, de modo que la llegada del Brexit no les afectará demasiado.

Están contentos en Porstmouth y, de momento, no se plantean regresar a Navarra. La ciudad tiene 1,5 millones de habitantes, clima templado, “más que el de Pamplona, aunque más húmedo, en una zona extensa, muy verde, pero sin montaña”. En cuanto Eloísa comenzó en el colegio, “los padres del centro se convirtieron en familia y amigos de fines de semana, cumpleaños... “Y los fines de semana son muy ajetreados por las clases de gimnasia, claqué y teatro de la niña, que comienzan muy pronto, sobre las ocho de la mañana”, evidencia que tampoco entonces hay demasiado descanso. “Pero no sé de dónde se han ganado la fama los ingleses, porque les encanta salir y cenar fuera muchos días, bueno, y les encanta España y el sol”, relata.

A los Merino Sola les gusta viajar y visitar Londres. “Para ir a diario cansa mucho, porque es enorme, pero tiene muchísimas cosas para los niños, el índice de natalidad aquí es alto, no es mi caso”, ríe en la distancia. Y no faltan las visitas a Azagra, donde se casaron en 2006. Van en Navidad, y en verano, compartido éste con Benidorm.

“Es cierto que el invierno es oscuro. Yo entro a trabajar a las 8.30, de noche, y, cuando salgo a las 5.30 también es de noche, pero los veranos son largos y con mucha luz”, concluye.

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