Mensaje de fraternidad con los inmigrantes en la misa de Javier
La simbólica Cruz de Lampedusa dijo adiós a Navarra en la Javierada, rumbo a San Sebastián



Actualizado el 05/03/2018 a las 08:33
“Esta es la Cruz de Lampedusa, la que el Papa Francisco bendijo en aquellos momentos duros en los que muchos inmigrantes sufrían y perdían la vida en el Mediterráneo. Que nos ayude a sentirlos cerca y a acogerlos”. Así comenzó ayer el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez González, la homilía de la misa mayor de la primera Javierada de 2018. Lo hizo bajo un cielo todavía muy encapotado, ante la atenta escucha de miles de fieles en la explanada del Castillo de Javier, y junto a la citada cruz. Realizada con madera de barcos en los que viajaban personas que buscaban una vida mejor y que naufragaron en el mar, a las puertas de la isla italiana de Lampedusa, la cruz ha recorrido Navarra durante semanas y ayer fue entregada a la diócesis de San Sebastián para continuar su periplo enviando un mensaje de fraternidad. La recogió su obispo, José Ignacio Munilla, presente en la misa.
Precisamente fue un grupo de inmigrantes africanos el que portó la cruz en la entrada de la eucaristía. Llegados de Ghana y Senegal, realizaron la Javierada de la mano de voluntarios de la institución que los acogió, Jesuiten Etxea de Durango (Vizcaya), ligada al colegio jesuita de esta localidad y nacida de la mano de Juanjo Moreno hace 10 años. Da cobijo a inmigrantes sin recursos y les ayuda a formarse y conseguir titulación.
“Es emocionante poder llevar hoy esta cruz, símbolo de todo lo que nos está pasando a nosotros, los inmigrantes”, destacó Habib, senegalés de 30 años. Señaló que se ha encontrado con “una sociedad abierta” y consideró “importante” que quien llega “dé también el paso de integrarse”. “Todos somos seres humanos”, sentenció.
Durante la eucaristía, hubo varios momentos más de recuerdo con los inmigrantes y refugiados, como en las peticiones, donde se mencionó especialmente a quienes cruzan el Mediterráneo y quienes sufren la guerra de Siria.
La felicidad
Pese a las intensas lluvias caídas por la noche, que sufrieron también a primera hora quienes realizaron el Via Crucis desde Sangüesa, el tiempo respetó la misa de las 10 de la mañana. Los termómetros marcaban 10 grados. La jornada se desarrolló con normalidad y Policía Foral calculó la presencia en Javier de 8.150 peregrinos durante la mañana, 1.000 más que el año pasado, tras contabilizar 59 autobuses y 1.300 turismos.
Un total de 45 sacerdotes concelebraron la misa, presidida por el arzobispo de Pamplona. Entre ellos, y además del ya citado obispo de San Sebastián, estaba el superior de los jesuitas de Javier, Francisco Javier Cortabarría Txantxiku.
“Se ven desde aquí, desde el altar, caras y caras de jóvenes. ¡Ánimo, Cristo os necesita! ¡Y ánimo también a las familias para construir el reino de Dios! Cristo debe estar en el centro de nosotros”, apuntó Francisco Pérez en su homilía, que centró en la felicidad. “Todos buscamos la felicidad. Y cabe recordar que San Francisco Javier no la buscó en los honores, el poder o el dinero, sino que fue más allá. La fuente de la felicidad es Jesucristo porque no engaña y da su vida por nosotros”, afirmó.
Al hilo del lema de las presentes Javieradas, ‘¿Qué buscáis?’, invitó a los presentes a responder: “A ti, Señor”. “Dios es amor, y seguir a Cristo es una forma de vivir seguros. Si queremos ser felices, la palabra de Dios nos llena de alegría y la respuesta se encuentra siempre en Jesucristo”, apuntó.
Se refirió también el arzobispo a las inclemencias meteorológicas. “Muchos habéis hecho un largo camino hasta aquí y con lluvia. Yo le pedía al Señor esta mañana que despejara las nubes para podernos encontrar en la eucaristía y parece que ha escuchado”.
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Por octavo año, la misa fue accesible a las personas sordas usuarias de lengua de signos gracias a la asociación Eunate, que contó con intérpretes en el altar. Volverán en la eucaristía de la segunda Javierada, el próximo sábado a las 17.00 horas, tras el Via Crucis desde Sangüesa de las 15.00 horas.
‘Hemos llegado’
Minutos antes de la misa se reeditó una iniciativa que se va consolidando en los últimos años, denominada ‘Hemos llegado’. Busca que portavoces de grupos de peregrinos saluden y los presenten desde el altar. Ayer, una veintena participaron en la misma. Entre ellos, peregrinos de Tudela, de la diócesis de San Sebastián, de Madrid, de Salamanca y Sevilla, de Canarias, de Castejón, de Barcelona... Y también de parroquias como Santa María de Ermitagaña o San Fermín de la Milagrosa de Pamplona, o de colegios como el Redín de Pamplona, el Mater Salvatoris y el Stella Maris de Madrid, Jesuitas de Durango o Salesianos de Huesca. Y, como curiosidad, dos chicas muy jóvenes con boinas rojas en representación de “los carlistas de toda España”.
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