NAVARRA
La foto de una cuadrilla pamplonesa que apareció en Corea
¿Qué hace la foto de una cuadrilla de Pamplona en la fachada de un bar de Gwangju (Corea del Sur)? Nadie lo sabe bien. Pero ahí siguen sus rostros, inmortalizados en el Oktoberfest de 2008


Actualizado el 21/02/2018 a las 06:00
Esta es una de esas historias de azar extremo, una serendipia con tintes surreales que llevó a una cuadrilla de Pamplona a convertirse en el reclamo fotográfico de un bar de la remota ciudad de Gwangju, en Corea del Sur, a casi 10.000 kilómetros de la capital navarra. Los rostros sonrientes, jarra de cerveza en mano, de cinco amigos celebrando el Oktoberfest de Munich en 2008 -y jugando una partida de mus-, volaron en las entrañas de una cámara digital hasta la ciudad coreana, de 1,5 millones de habitantes, con el absoluto desconocimiento de sus protagonistas. El bar se llamaba “Amigo” (en coreano, claro). De ahí lo oportuno de la imagen, pese a que el local se encuentra actualmente cerrado. Quebró. La imagen, al menos en 2017, seguía en la fachada.
Hasta aquí, todo absolutamente anormal. Pero es que la historia riza aún más el rizo. Carlos Donézar Moriones, pamplonés de 35 años, aparece a la derecha de la imagen del Oktoberfest. Él es uno de los principales protagonistas de esta historia que echa a andar “hace unos 15 años”, según calcula este ingeniero del sector eólico. “Por entonces hice un curso de monitor de tiempo libre. Evidentemente, en el curso había más alumnos”, cuenta Donézar.
“NO TE LO VAS A CREER”
“Hace unos meses me encontré por la calle con uno de los compañeros de este curso. Ni siquiera recordaba su nombre”, continúa. Aquel compañero casual, con el que no había mantenido ningún tipo de contacto desde el curso, se le acercó con una mezcla de alegría y sorpresa. Demasiada para alguien que apenas reconocía. “Llevo semanas intentando dar contigo. No te lo vas a creer”, le dijo.
El ex compañero sacó su móvil como quien va a mostrar un tesoro. Carlos vio la imagen ojiplático. No salía de su asombro. Ahí estaban los cinco amigos inmortalizados en Corea del Sur: Carlos Donézar, Javier Gaya, Paula Negro, Iñaki Arzoz y Patxi Barea, todos ellos pamploneses y de 35 años. Con ellos, en el centro de la imagen, un chica oriental con un gorro amarillo, que parece ser el quid de esta historia. “Al principio no lo recordaba, pero luego caí que esa chica nos pidió hacerse una foto con nosotros, que en ese momento estábamos jugando al mus. Le dijimos que no había problema”.
El descubridor de esta gigantesca casualidad, el compañero de cursillo de Carlos, le explicó que había estado en la ciudad de Gwangju, en el suroeste coreano, por una boda. “Me contó -prosigue Donézar- que al día siguiente, un domingo, salió a dar una vuelta para conocer un poco mejor la ciudad. Llegó a un barrio periférico y se encontró con este bar, que por entonces, ya se encontraba cerrado”, cuenta Donézar. El compañero le explicó que la foto “era gigante”, y que el local ya no se encontraba abierto. Le contó también que se trataba de una zona escasamente turística, a la que había llegado también de forma casual. “Es increíble que esa foto reapareciese 9 años después en Corea”, dice Donézar.
La oda al azar que es esta historia la narró Javier Pérez de Zabalza en las páginas de la revista cultural y gratuita El mono (revista para el WC), que se distribuye por bares, tiendas y otros establecimientos de Pamplona. La publicación, con una periodicidad mensual, dedica cada número a un tema que se convierte en el leitmotiv de la mayoría de sus páginas. El número de diciembre de 2017 lo dedicaron a “detectives”.
Pérez de Zabalza -en este delirio de casualidades- pertenece además al grupo de amigos de Donézar (pese a no encontrarse en aquel Oktoberfest de 2008). En su reportaje de El Mono se propone contactar con el dueño del bar, el que decidió que aquella cuadrilla de Pamplona bebiendo cerveza ilustraba bien la idea de su bar “amigo”. Pese a la labor de sabueso y de contactar con diversas “fuentes” -descubrió que el bar estuvo poco tiempo abierto- la identidad del dueño del bar sigue siendo un misterio.