Los disfraces que se llevarán en Pamplona esta Nochevieja

Si vives en Pamplona, a estas alturas del año ya debes saber cuál va a ser tu look para comenzar 2018. Desde hace unas décadas, miles de personas reciben el nuevo año disfrazados de los más disparatados personajes

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Joana Aróstegui

Actualizado el 30/12/2017 a las 10:37

Comer doce uvas, ponerse ropa interior roja, brindar con champán o explosionar fuegos artificiales. Éstas son algunas de las tradiciones más populares para la Nochevieja. En Pamplona sumamos además la de ir disfrazado.

Todo comenzó cuando, en los años 70, una emisora de radio organizó una fiesta de disfraces para recibir el nuevo año. Desde entonces muchos navarros dedican los días previos a esta fecha a preparar su look para las primeras horas del año.

Aquí no imperan las modas, cada uno elige lo que más le apetece. “Hace ya unos años que no hay un disfraz más vendido. Los clásicos siempre funcionan. Los medievales, de piratas, de luchador de sumo. Los animales son los más recurridos, como el gallo o la pantera rosa. Buscan que sean fáciles de poner”, comenta Rafael Errea Errea, encargado de Juguetes Eregui. En La Máscara destacan como tendencia los disfraces de Star Wars, mientras que en El Camerino lo que triunfa son los complementos para crearse personajes de Juego de Tronos.

“Lo que más se vende son pijamas de animales para cuadrillas y también ropa de trabajo” apunta Giselle Kardec, encargada de la zona de disfraces de Marketpenxu, en el polígono de Mutilva Baja.

 

Pero este es un mercado con amplias posibilidades. Entre los disfraces más originales se pueden encontrar un indio montado en un pavo o un vaquero montando en un toro en Eregui, jirafas, dragones y unicornios en Marketpenxu, a Donald Trump de presidiario de La Máscara, una pata de jamón o una chica motorista con moto incluida en La Golosina, entre otros muchos disfraces.

Aunque como en esto de la imaginación no hay barreras, siempre hay quien sorprende con sus peticiones. “El otro día me pidieron un disfraz de cama” comenta Sonia Barcos Gorraiz, encargada de La Golosina. “En este sector, aunque nos pidan cosas raras podemos conseguirlas. Los fabricantes hacen de todo”, explican Inma Bezunartea Leoz y Maite Aibar Iso, copropietarias de El Camerino.

No hay disfraces que se pasen de moda, pero sí se observan ciertas tendencias “cada vez se venden menos disfraces para chicas excesivamente sexys. Es normal, va un poco con la sociedad del momento”, comenta Rafael Errea.

PARA TODOS LOS BOLSILLOS

En general los comerciantes coinciden en que las ventas de estos artículos se mantienen, a pesar de que cada vez hay más opciones. “Antes sólo vendíamos disfraces cuatro. Ahora, con la irrupción de los chinos y los centros comerciales hay mucha más oferta”, explica el encargado de Eregui. Y no son sólo jóvenes los que los compran, “la tendencia de la gente mayor se mantiene, tienen ganas de pasárselo bien” apunta Koldo Nava Vicente, encargado de La Máscara. “Hay varios tipos de clientes. Está el tipo familiar, el que tiene niños entre 3 y 12 años, y se disfrazan en casa o en cotillones. Es un cliente muy fiel. Otro tipo es el de cotillón con una edad madura. Buscan un disfraz más original y elaborado. Y finalmente están los adolescentes, vienen en cuadrillas, que cada vez van a disfraces más económicos o buscan simplemente complementos” explica Rafael Errea.

La media de gasto suele ser de unos 25 euros con complementos, pero todo depende del presupuesto de cada uno, pues hay disfraces desde 5,95 euros en La Golosina o a partir de 10 euros en Eregui.

Aunque también se pueden encontrar de precios más altos. El disfraz más caro podría ser el de Chewacca (esa especie de oso de Star Wars) en La Máscara, que cuesta 500 euros, aunque ahora está de oferta por 200 euros, un disfraz de mariposa en Marketpenxu por 33 euros o de Elvis por 43 euros en El Camerino.

Lo que está claro es que en general la gente no es muy previsora, “cada vez vienen más a última hora, sobre todo los últimos cinco días” apunta Koldo Nava.

 

 

 

COMERCIO ONLINE

En lo que sí se ha notado el paso de los años es en la forma de comprar. “Vendemos mucho online, la gente es muy cómoda. Es una pena que se pierda lo de venir a la tienda y probarse los disfraces”, comenta Koldo Nava. Desde El Camerino destacan el valor del comercio presencial “hay mucha gente mayor que quiere una atención más personalizada, que se pueda probar el disfraz y haya tallas, y también que le puedan aconsejar.” Inma y Maite confiesan que fueron de las pioneras en esto de los disfraces “Hace 40 años poca gente se disfrazaba. Pusimos esta tienda porque nos gustaban mucho los disfraces. El año pasado me disfracé de Amy Winehouse y mi marido de rockero, vamos siempre de pareja. Este año no te lo puedo decir porque es sorpresa”.

Habrá que ir tomando nota, pues esta tradición, lejos de ir a menos, tiende a extenderse. “El mismo día o la víspera de Nochevieja vienen jóvenes de Francia. Como pasa con los sanfermines, esta tradición les llama la atención y se apuntan”, comentan desde El Camerino.

Disfraces hechos a mano
Además de las tiendas de disfraces, existe la opción de comprar la tela y hacerlo uno mismo. “Nosotros siempre nos hemos dedicado a los disfraces, pero este año han bajado muchísimo las ventas de tela. Los compran ya hechos, aquí sólo vienen buscando complementos, como cinturones. En carnavales sí vendemos mucho, pero para Nochevieja, este ha sido el año más bajo,” comenta Begoña Rodrigo Zúñiga, encargada de Tejidos Rodrigo. Mariví Artola Arraiz, propietaria de Moda textil Alma, achaca las bajas ventas también a otros factores. “Este año está siendo muy raro. También nos afecta que no puedan entrar los coches a la parte vieja. Es más cómodo ir a un centro comercial”. Pero no hay que pensar que por ser hechos a mano la gente es más previsora. “Vienen sobre todo las dos últimas semanas. Es probable que alguno venga el último día buscando un poncho de mejicano. Sólo tiene que comprar la tela y hacerle un agujero,” explica Begoña Rodrigo. “Cuando vienen, le desarrollamos la idea, y a veces hasta se la cambiamos”, explica Mariví Artola. “Muchas veces vienen con fotografías de internet. Aunque piden cosas raras al final podemos resolverlo”, apunta Marta Lorca León, empleada de Tejidos Rodrigo. “Todos los años viene una cuadrilla de mujeres de unos 60 años, tiene que estar al caer. El año pasado se vistieron de loros. Se hacen sus disfraces porque saben coser. Son geniales”.

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