"Los niños con TDAH pueden conseguir mucho en su vida"
‘No hay que fijarse solo en lo que no se puede hacer sino en lo que se es’. Esta experta en TDAH insiste en que los padres deben formarse y ‘cuidarse’


Actualizado el 06/11/2017 a las 06:00
El alumno no es capaz de estar sentado durante toda la hora de clase y no se acuerda de qué tarea tiene que hacer para el día siguiente. Sus padres se desesperan porque el niño suspende y, además, está muy triste porque, aunque estudia, se le olvida lo que ha leído y piensa “que no sirve”. “Los padres y los profesores no debemos centrarnos solo en que el alumno haga. Porque lo que necesitan estos muchachos es un ambiente que favorezca el aprendizaje, que les enseñe a ser autónomos y les motive a aprender. Lo más importante no es el ‘hacer’ sino el ‘ser’. Así de claro lo explica Marina Peña González. Y sabe de lo que habla. Costarricense nacida en San José, la capital del país centroamericano, hace 56 años, es psicóloga experta en Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), ‘coach’ especialista en dificultades de aprendizaje y conferenciante en Europa y Latinoamérica. Pero, sobre todo, es la madre de tres hijos (Danny, Iván y Diana): los dos varones con este trastorno. Y que, ahora, explica orgullosa, son “padres y empresarios de éxito” de 37 y 32 años. Gracias a ellos se licenció en Psicología y creó la Fundación de Déficit de Atención en Costa Rica. Recientemente impartió una formación en Pamplona. Invitada por la Asociación ADHI, resolvió dudas sobre el programa ‘Reto’, que ella creó y que se trabaja en esta asociación desde 2007. En esta última década, han sido más de 500 los niños y adolescentes navarros que han recibido esta formación. “Aquí no vienen a hacer la tarea sino que se les ayuda a ser personas”, coinciden la presidenta de ADHI, Ana Rey, y la responsable del programa Reto, María Jesús Torres; ambas madres de hijos con hiperactividad.
¿En qué consiste este programa que usted ideó para tratar a los niños y jóvenes con TDAH?
Normalmente, se trabaja sobre cómo hacen las tareas, cómo se organizan... Pero nosotros incidimos más el ‘ser’ y eso es lo que humaniza. La esencia es generar un vínculo con el niño, mirarle a los ojos y decirle: tú puedes.
Porque muchos de estos escolares tienen una baja autoestima...
Exactamente y es lo que hay que tratar de mejorar. La escuela, en general, no los estimula. Hay que poner el foco en lo que sí pueden hacer, en lo que pueden lograr. Pero tanto con estos niños como con cualquier persona.
Para resaltar lo positivo, usted insiste en la motivación. Pero, en la práctica, ¿qué deben hacer los padres y los profesores?
Los maestros son los primeros que tienen que estar motivados porque así se ponen en el lugar del otro. Deben ser apasionados con lo que hacen y tener vocación. Así, despiertan el interés de los niños por el aprendizaje. Tienen que compaginar impartir el temario con fomentar la creatividad en los niños. No se trata de metodología sino de actitud.
¿Y las familias? La teoría está bien pero el día a día, el trabajo, los otros hijos... no lo ponen fácil
La mayor inversión que tienen que hacer los padres es cuidarse a sí mismos. Cuando te sientes bien contigo mismo (haces deporte, lees, sales...) puedes afrontar mejor la adversidad y los conflictos. Los chicos y los problemas no van a cambiar: la que tengo que cambiar soy yo. Tengo que aceptar mis limitaciones porque hay momentos en los que voy a ser tolerante y otros en los que perderé la paciencia.
A veces, resulta difícil encontrar tiempo para nosotros...
Claro, porque queremos ser los mejores profesionales, los mejores padres... Pero a lo que no podemos renunciar es a nosotros mismos; es como el comer. En las familias de niños con TDAH, los conflictos se multiplican.
¿Qué recomienda a los padres?
Que se forman, tengan información y crezcan como personas. Los tres aspectos son importantes para afrontar los problemas.
’CONDUCTA 'INTENSA'
¿Cuáles son los signos de alarma que pueden hacer sospechar que un niño tienen TDAH?
Cuando desarrolla una conducta intensa y frecuente que afecta a la vida cotidiana. Son niños inquietos, inatentos, que saltan de una actividad a otra, que no terminan las tareas... Presentan una diferencia entre su edad y su comportamiento (más infantil).
¿A qué edad se diagnostica?
Aquí difieren los criterios. Hay investigadores que dicen que a los 5 años; otros, a los 6... Lo más importante es la observación de los padres (intensidad, frecuencia...) y buscar un especialista (psiquiatra, psicólogo clínico...) que emita un diagnóstico.
Este verano, el profesor de Biología Iñaki Redín aseguró en este periódico que el TDAH no existe y es un negocio. ¿Qué opina?
Que no es verdad. ¡Claro que existe el TDAH! Y así lo asegura la OMS. De hecho, definen el tratamiento farmacológico como el medio para tratar el trastorno. Lo que ocurre es que, en los últimos 20 años, se ha pasado de no saber nada a tener muchísima información y a abusar del diagnóstico, lo que le resta credibilidad.
Redín también criticaba el exceso de medicación...
Es una opción de tratamiento que, en muchos casos, ayuda bastante y provoca cambios inmediatos impresionantes. ¡Pero no vale dar la pastilla y ya! Sin la ayuda de los padres, el acompañamiento de la escuela o el apoyo de un profesional en el aspecto de la conducta no es suficiente. Es como si te doy un libro pero tú no quieres leer o no tienes gafas.
Sin embargo, muchos padres son reacios a medicar a sus hijos
Es cierto. Se asustan de los síntomas que provoca la pastilla y se la quitan. Entonces, no pueden ver los resultados porque no son inmediatos. Entorno a la medicación hay mucha controversia y siempre hay que darla de manera responsable. No la puede sugerir un maestro ni los padres sino un profesional. El educador no debe poner en duda el diagnóstico sino colaborar con él.