Me quedo en el pueblo
La seducción de vivir en un entorno rural, en Diario de Navarra
El periódico inicia desde el próximo domingo una serie de reportajes con familias que viven en pueblos muy pequeños


Actualizado el 21/10/2017 a las 22:00
Diecisiete vecinos suma Ciganda de Atez; 48 están empadronados en Izco; 39 pasan el invierno en Lizarraga de Izagaondoa. Localidades bien pequeñas donde los niños corretean por las calles gracias a las familias que han elegido quedarse a vivir en un pueblo. Son, en algún modo, navarros contracorriente, lejos de la capital y de su área metropolitana, de sus servicios, del ocio. El reverso de las estadísticas, del 60% de la población que vive en el área metropolitana de Pamplona.
Estos vecinos cuentan por qué decidieron quedarse en un pueblo; las ventajas y también los inconvenientes, que los hay, y no evitan mostrarlos. Personas que contribuyen a mitigar la despoblación y el envejecimiento rural.
La serie de reportajes escrita por Pilar Fernández Larrea, bajo el título ‘Me quedo en el pueblo’, se trasladará cada domingo a una localidad de distintas zonas y valles navarros. Son pueblos donde las escuelas cerraron hace años; en los que algunos de los niños que aparecen en las imágenes fueron los primeros en nacer en décadas; donde el panadero pasa cada tres días y donde no hay tiendas ni bares. Pero no se arrepienten de criar a sus hijos en plena naturaleza, a pesar de los kilómetros para ir al colegio o no perderse las actividades extraescolares. Son historias de personas que nacieron en el pueblo; de otras que dejaron la ciudad, y de algunas que regresaron después de haber vivido un tiempo fuera.