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Iñaki Aniz, un entrenador navarro en Chile

Cuando se preparaba para ocupar el banquillo del San Antonio, la renuncia del club en 2012 a la liga Asobal forzó un giro inesperado en Iñaki Aniz Legarra. Viajó hasta Chile para entrenar a su selección femenina de balonmano

Iñaki Aniz Legarra, de pie a la izquierda, con la selección femenina de balonmano de Chile durante un viaje a Sao Paulo (Brasil).

Iñaki Aniz Legarra, de pie a la izquierda, con la selección femenina de balonmano de Chile durante un viaje a Sao Paulo (Brasil).

09/10/2017 a las 06:00

En mayo de 2012, el pamplonés Iñaki Aniz Legarra se perfilaba para ocupar el banquillo del San Antonio para la temporada 2012-2013. Pero solo dos meses después, el club blanquiazul decía adiós a la liga Asobal -la máxima categoría del balonmano- por motivos económicos. La comunicación se produjo el 19 de julio y prácticamente a la misma hora en la que en Madrid se celebraba el sorteo del Mundial de balonmano que tuvo lugar en España en 2013. La noticia marcó un antes y un después en la vida de Iñaki que sólo unos meses después ponía tierra de por medio y daba un giro inesperado a su trayectoria profesional.

Por mediación de un amigo, se enteró de una oferta para entrenar al equipo femenino de balonmano de Chile en la capital, Santiago, y tras entrevistarse con el presidente de la federación chilena decidió ir para allí. Lo describe como “un salto al vacío”, aunque en su mochila se llevaba una dilatada trayectoria profesional unida al balonmano desde que empezó a jugar y a entrenar ya en su etapa de Maristas. Pasó por la cantera del Portland San Antonio en la primera división masculina, dirigió durante dos temporadas al Villa de Aranda en la división de plata (2009-10 y 2010-11) y entrenó a la selección española promesas justo antes de viajar a Chile. Se encontró con “un país de extremos y con grandes diferencias sociales y una ciudad, Santiago, bonita para visitar, pero inhóspita para vivir, poco manejable, bulliciosa y con altos niveles de contaminación”.

Pero cruzar el charco le permitió sumar una nueva experiencia. Se convirtió en una especie de director técnico del equipo femenino de balonmano, además de en coordinador de la selección femenina y entrenador del equipo adulto y junior. Y todo en un país y un continente -el americano- totalmente desconocidos y en los que nunca antes había reparado. ¿Lo peor? “La burocracia”. Entrena de martes a sábado y confiesa que no le queda demasiado tiempo para viajar.

Durante ese primer viaje al país, paso allí 18 meses en los que no sólo tuvo que adaptarse al nuevo reto deportivo sino al “drástico cambio de vida”. “Necesitas un número de cuenta para poder alquilar una casa, pero al principio no me lo daban porque no tenía la visa definitiva”. Tampoco había entrenado nunca a mujeres y reconoce que es “muy distinto”. El marco deportivo en el que le tocó moverse fue otro de los retos a los que tuvo que hacer frente porque “aunque entreno a una selección no es un contexto profesional sino amateur en el que hay competición, pero las jugadoras no cobran nada. Las chicas estudian o trabajan y dedican su ocio a entrenar porque competir por Chile es lo que les llama”.

Pese a las dificultades, Iñaki logró clasificar a su equipo para los Panamericanos. Después, decidió regresar a Pamplona. “Creía haber cumplido un ciclo y las posibilidades de seguir progresando no eran fáciles”. Casi en el trayecto de vuelta le ofrecieron entrenar al Anaitasuna para la temporada 2014-15. Pero los vaivenes de un deporte como el balonmano que siempre ha dependido de las subvenciones y los patrocinadores le volvieron a dejar dos años sin entrenar.

En marzo de este año ha vuelto a viajar hasta la capital chilena sin, de momento, billete de regreso. Su nuevo reto pasa por volver a clasificar a su equipo para los Panamericanos que se celebrarán en Lima en 2019. Para lograrlo, la fecha marcada en rojo en su agenda es mayo de 2018 cuando tendrán lugar los juegos Odesur (Suramericanos). Una tarea nada fácil. “Antes había tres cupos, pero ahora sólo pasan dos y lo normal es que sean Argentina y Brasil”, asume Iñaki. Aspira a lograr una tercera plaza para meterse en la repesca. Ganas e ilusión no le faltan.

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