TRIBUNALES

La víctima: "Recuerdo cada golpe, cada patada"

La mujer tuvo que ser atendida 6 veces en hospitales y las lesiones tardaron en curar 180 días

"Recuerdo cada golpe, cada patada"
AmpliarAmpliar
"Recuerdo cada golpe, cada patada"ARCHIVO
"Recuerdo cada golpe, cada patada"

CerrarCerrar

Gabriel González

Actualizado el 29/09/2017 a las 12:09

El acusado lo negaba todo. Alegaba que todo se debía al abuso de alcohol y fármacos por parte de la mujer, lo que le hacía causarse lesiones. Pero la juez replica en la sentencia que la prueba contra el hombre es “contundente” y refleja su “agresividad y actitud”. La declaración de la mujer, subraya, ha sido “firme , persistente y sin contradicciones” durante todo el proceso, y además ha venido avalada por los partes médicos e informes periciales. “Recuerdo cada golpe, cada patada”, dijo la víctima en el juicio. La sentencia refleja que no hay ningún ánimo espúreo en su denuncia, pues se marchó de casa en 2014 y comenzó otra relación, y que no fue hasta que sufrió la última agresión, en febrero de 2015, “cuando se descargó y relató en profundidad ante la policía y el juzgado las agresiones que hasta entonces sí había reconocido en el centro de salud pero no quería denunciar”. Si no llega a darse este último ataque, refleja el fallo, “probablemente no hubiera contado nunca lo vivido”. Los peritos subrayaron que ella “pensaba que se lo merecía”, que tenía un “fuerte sentimiento de culpabilidad y vergüenza”, que “decía que quería irse pero no sabía explicar por qué no podía irse”, y que “estuvo tres veces en la casa de acogida pero no estaba preparada y volvía con él”. También llegó a presentar denuncias, pero luego las retiraba.

La defensa del acusado afirmó en el juicio que ella era muy libre de haberse marchado. “Alegar esto es desconocer la realidad sociológica que subyace en este tipo de delitos”, argumenta la juez: “Los sentimientos como el temor, la baja autoestima, la anulación de la propia capacidad, el afecto al agresor, una mal entendida defensa de la unidad familiar y, en definitiva, la dificultad para liberarse de la dominación que constituye el eje dominador del maltrato habitual, hacen que no solo se posponga la denuncia o las tentativas con posterior desistimiento, sino que se produzca el llamado síndrome de la mujer maltratada”, añade. Y como pruebas, la sentencia recoge informes de las trabajadoras sociales y médicos forenses. Uno de 2010, cinco años antes de la denuncia, dice: “Está en un riesgo muy grande, pero no quiere hacer nada”. Para la juez, fue “víctima de un evidente maltrato psicológico”. Otra prueba de los malos tratos, añade el fallo, es que tras iniciar una nueva relación “no hay más partes médicos ni más bebida”.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora