El peso de la concertada se mantiene en el tercer curso del cuatripartito

De los 6.072 nuevos alumnos, el 38,3% elige esta red, apenas un 0,09% menos que en 2016; este miércoles comenzaron las clases en el 86% de los colegios e institutos en un año marcado por el adelanto de los exámenes

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El peso de la concertada se mantiene en el tercer curso del cuatripartitoJesús Garzaron
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Íñigo González

Actualizado el 07/09/2017 a las 06:00

“La prioridad de este Departamento sigue siendo la educación pública”. La frase, pronunciada hace una semana por la consejera María Solana, parece no haber calado entre las familias navarras. Al menos en las que tienen hijos que se estrenan este año en el colegio. Este miércoles arrancó el curso académico 2017-18 y la red concertada mantiene el peso característico que ha ganado en los años de gobierno del cuatripartito. Así, en el tercer curso escolar del Ejecutivo Barkos, el 38,35% de los alumnos de 3 años van a centros concertados. Según los números facilitados por Educación, son un 0,09% menos que hace un año. Antes de 2015 el peso de esa red era de un 35%.

En una mañana sin más incidencias que pequeños retrasos en las líneas de autobús y algún que otro alumno transportado olvidado en el centro, los más de 100.000 estudiantes (la matrícula aún no está cerrada) que componen los niveles no universitarios echaron este miércoles a andar. Ha sido uno de los cursos más tempraneros tras el adelanto de los exámenes de septiembre a junio. Al no haber recuperaciones ahora, Educación pudo adelantar el inicio de las clases a esta semana y el del miércoles fue el día elegido por la mayoría de centros para arrancar. Comenzaron las clases en un 86% de los centros de Infantil y Primaria y en un 87% de los de Secundaria. Se llenan así las aulas navarras tras los estrenos de las dos universidades y a la espera de los últimos: los más de 4.000 alumnos de la UNED que comienzan en octubre.

Los mayores lloros e ilusiones se vivieron en las familias con hijos nacidos en 2014. Para ellos este miércoles fue su primer día de adaptación a su nueva etapa escolar. En total, y con datos a 5 de septiembre, 6.072 alumnos de 3 años están matriculados en las aulas de 1º de Infantil. De ellos, 3.743 van a centros públicos, el 61,55%, y 2.329 a concertados, el arriba citado 38,35%.

EL 68,6% ELIGE EL PAI

Aunque Educación aún no ha desglosado los datos concretos por modelos lingüísticos, sí indicó que 4.182 estudian en modelos A/G (castellano con asignatura de euskera y castellano) y 1.890 en modelos B/D (Euskera con asignaturas en castellano y euskera). Sin embargo, hace unos meses, al término del proceso de preinscripciones, el departamento sí que facilitó los datos concretos por modelos y, sobre todo, por programas lingüísticos, ya que un año más el PAI (inglés) ha sido la opción mayoritaria elegida por las familias: 68,6%. Entonces anunció que de las 6.100 preinscripciones, 2.567 correspondían al PAI G (inglés y castellano), 1.063 al PAI A (inglés, castellano y asignatura de euskera), 298 al PAI D (euskera, inglés y castellano como asignatura), 187 al programa British (inglés), 1.575 al modelo D y 251 al modelo G, el de sólo castellano.

“¿‘Seño’, podemos comer ya? Es que es súper tarde”
Son las 14.30 de la tarde y el estómago de Jose ya no puede más. Dice que le suena porque su mamá “sólo ha puesto un almuerzo” y sus amigos tenían dos. Con los últimos resquicios de paciencia, espera su turno junto al resto de niños de Primaria para entrar al comedor del Colegio Público Iturrama. Aún no lo sabe, pero allí le espera una crema de verdura con picatostes. “¿Seño, podemos comer ya? Es que es súper tarde”, dice con voz de haber sobrevivido a su primer día de colegio. Ése que esperaba con tantas ganas pero que se le hizo muy largo. En cambio, para María, una de sus compis, el miércoles pasó volando. “¡Pero si hemos tenido hasta dos recreos!”, recordaba. Ellos fueron dos muestras de la cara y la cruz que ha supuesto el estreno de la jornada continua en los centros, el cambio estrella del nuevo curso que arrancó este miércoles.

Desde que se votó de manera masiva en enero, las familias esperaban ansiosas la nueva organización por la que se ha decantado 95 centros de Infantil y Primaria. Educación abrió la posibilidad de implantar la jornada continua (clases sólo de mañana) o flexible (dos tardes libres por semana) tras años de oferta congelada y claustros, comunidad escolar y familias decidieron si la implantaban en sus centros. Y en la mayoría que presentó proyecto ganó el Sí.

Es el caso del C.P. Iturrama, “uno de los pocos de Pamplona” con jornada continua, como apuntaba su directora, Marisa Aizcorbe, y un ejemplo de lo que vivieron este miércoles miles de familias navarras. Esta decisión, muy bien recibida por parte de los profesores de los centros, también fue crucial a la hora de que el pamplonés Roberto Arteaga eligiera el centro para matricular a su hija Ylenia. “El año pasado estuvo en el Colegio Ermitagaña y hoy es su primer día aquí. A mi la jornada continua me viene muy bien. Me encaja con mi vida laboral y me permite coger antes a la niña y que comamos juntos en casa. La idea es pasar más tiempo juntos y así podemos. Además, la hora de clase de la tarde, la de después del comedor, se les hacía muy dura. Espero que no se le haya hecho muy largo y esté contenta”, deseaba este padre pasadas las dos de la tarde desde el patio. Y por la sonrisa de Ylenia al correr con su mochila rosa y abrazarle parece que fue así.

Para otros el cambio de jornada lectiva no ha supuesto mucho cambio. Al menos de momento. Y de hecho, ni siquiera fueron a votar el pasado curso. “La verdad es que nos daba igual un horario que otro. Yo me puedo organizar bien y venir a cogerla para que coma en casa. Aunque esperaremos a conocer la extraescolares para ver si le apuntamos a alguna a primera hora de la tarde”, contaba Yadira Amador de su hijo Joseph, que acaba de empezar 3º de Primaria.

LAS EXTRAESCOLARES, CLAVE

En el otro lado de la balanza, quien aún da vueltas a la cabeza para ver cómo encaja el nuevo horario. “Yo no quería jornada continua. Me parece que a los críos se les va a hacer tardísimo para comer. Son las 14.10 h, y para cuando lleguemos a casa y haga la comida (acabo de salir de trabajar) serán casi las 15 h. Eso para un niño de 7 años es muy tarde. A los que mejor les viene esto es a los que están en casa. Y lo peor es que apenas sabemos nada de las extraescolares que se supone que nos tienen que garantizar”, lamentaba junto a la puerta de salida un padre que prefirió no identificarse.

¿Y qué opinaban los niños? De todo. Alba Canedo, de 5 años, estaba tan cansada después de seis sesiones de clase que apenas quería hablar. “Muchas clases”, decía. En cambio, Montse, su hermana, de 11 años y alumna de 6º de Primaria, estaba feliz. “Hemos salido al recreo a las 10.30 y a las 12.30. En el primero me he comido un bocadillo y en el segundo una fruta, así que no tengo hambre y no se me ha hecho nada largo”, aseguró.

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