Pamplonesa afectada por el huracán en Houston: “No he vivido nada parecido”
La pamplonesa, Beatriz Sánchez Espiridión, de 35 años, trabaja desde hace cinco años en el Anderson Cancer Center de Houston. En esta ciudad había vivido más inundaciones, pero nada parecido a este último episodio


Actualizado el 01/09/2017 a las 10:04
Esta no es la primera vez que la pamplonesa Beatriz Sánchez Espiridión, de 35 años, ha visto cómo se inundan las calles de Houston, ciudad estadounidense en la que reside desde hace cinco años. Ahora bien, esta investigadora de The University of Texas MD Anderson Cancer Center asegura que nunca había visto nada como lo que muestran las imágenes de los diferentes medios de comunicación y, que ella misma puede ver desde el balcón de su casa. “Ha sido histórico”, señala. La culpa de las inundaciones que han anegado gran parte de esta ciudad de más de dos millones de habitantes, la tiene Harvey, el huracán más poderoso que ha golpeado Texas en más de medio siglo, tal y como ha calificado la prensa internacional: 30.000 personas se han quedado sin hogar, otras 11 han muerto y los daños ya se cifran en miles de millones de dólares.
En esta situación, no es de extrañar que Beatriz Sánchez señale que ha tenido mucha suerte. En la despensa de su apartamento, un segundo piso situado cerca de su centro de trabajo, tiene víveres, agua, y a diferencia de otras zonas, no ha sufrido cortes de electricidad. “A una de mis compañeras de trabajo la han evacuado. No sabe cuándo podrá volver a su casa y con qué se encontrará al regresar. Mucha gente lo ha perdido todo”, lamenta al otro lado del teléfono.
Las primeras noticias que esta pamplonesa, vecina del barrio de Iturrama, tuvo de Harvey fueron nada más aterrizar el pasado 24 de agosto, cuando regresó de sus vacaciones. “Ese día llegó el preaviso del huracán. Teníamos que ir al supermercado para abastecernos. Aquello parecía la guerra. ¡Literal! Había cola para entrar, cola para salir... No quedaba agua ni comida enlatada... Saqué fotos de estanterías completamente vacías”.
Aún no había caído ni una gota de agua en el suelo, pero el comportamiento de los vecinos de esta ciudad ya presagiaban lo que estaba a punto de ocurrir. “Aunque hasta el lunes 28 no me incorporaba, fui al trabajo para realizar unas gestiones. En el hospital había muy poca gente, y la poca que había, se iba para las 12.00 por la llegada de Harvey”.
Dormir cuando las noticias alertan de la llegada de un huracán de fuerza 4 no es tarea fácil. “Decían que era un huracán mucho peor que el Katrina. Te vas a la cama en un estado de psicosis”.
LA CALMA PREVIA
Con la luz de un nuevo día también llegó la tranquilidad a Houston. “Al levantarnos, las noticias decían que el huracán había perdido presión y se había convertido en una tormenta tropical de fuerza dos. Tenemos un chat de españoles. Todos lo comentamos. Estábamos mucho más tranquilos”, relata.
Durante ese sábado, y como preámbulo a todo lo que estaba a punto de suceder, vivieron una decena de tornados. Todo cambió en la noche del sábado al domingo.
El cielo se abrió y no paró de llover. “Por la mañana, cuando nos despertamos, todo estaba inundando. Varios de mis amigos habían salido de fiesta. Les pilló a la una de la mañana, con el agua hasta las rodillas y sin poder volver a casa. En mi caso, el hospital donde trabajo se encuentra junto a un río. Se había desbordado”.
Esta impresionante tormenta, intensificada por el cambio climático, ha provocado que dos de los embalses cercanos a Houston hayan amenazado con romperse. “Lo que decidieron fue abrir las presas el lunes de madrugada de manera gradual para que el agua fuera saliendo. Hay dos condados, que si ya estaban con agua, siguen recibiendo mucha más”.
Ayer miércoles, cuando Beatriz Sánchez atendía la llamada de este periódico, el sol lucía en Houston. “Parece que todo empieza a secarse, pero hay muchas zonas que aún están inundadas. Es como si localidades como Villava o Burlada aún se encontraran anegadas”.
Desde hace cinco años, esta pamplonesa, licenciada en Biología y Bioquímica por la Universidad de Navarra, y doctora en Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, investiga en el terreno de la patología molecular para buscar nuevos marcadores del cáncer y la inmunoterapia. El miércoles, recibió un correo electrónico del hospital en el que le informaban de que el centro médico iba a permanecer cerrado tanto el jueves como el viernes: “El agua ha afectado a algún pabellón”.
Entre tanto, Beatriz Sánchez ocupa el tiempo en responder las decenas de mensajes de amigos y familiares le mandan, preocupados, para saber cómo se encuentra. “Este ha sido el episodio más largo de inundaciones que me ha tocado vivir. Uno de sus efectos ha sido que han aparecido cocodrilos. Eso sí que es peligroso”.