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Entrevista
ENTREVISTA DEL VERANO

Javier Lesaca: “El Ku Klux Klan y el yihadismo se nutren de la misma frustración social”

Con solo 36 años a sus espaldas, Javier Lesaca es un reconocido experto que ha estudiado las técnicas empleadas por los islamistas radicales para reclutar a jóvenes musulmanes en todo el mundo e incitarles a cometer atentados terroristas mediante tutoriales y vídeos distribuidos por internet.

Javier Lesaca advierte que se han combinado todas las circunstancias históricas para que se produzca una “tormenta perfecta” que favorece a los extremismos de todo signo.

Javier Lesaca advierte que se han combinado todas las circunstancias históricas para que se produzca una “tormenta perfecta” que favorece a los extremismos de todo signo.

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27/08/2017 a las 06:00

A penas han pasado un par de meses desde que Javier Lesaca Esquíroz (Pamplona, 1981) presentó su libro Armas de seducción masiva (Ediciones Península, 2017), un análisis de las técnicas propagandísticas del ISIS para extender su doctrina yihadista e incitar a los jóvenes musulmanes a la violencia contra Occidente. De plena actualidad tras los recientes atentados islamistas perpetrados en Barcelona y Cambrils, Lesaca insiste en que la violencia sectaria no se limita solo al islam radical, sino que se enmarca en un fenómeno global fruto de la pérdida de credibilidad en las instituciones y en los gobiernos entre capas cada vez más amplias de la sociedad, cuya frustración es canalizada por movimientos populistas, nacionalistas e integristas en todo el mundo.

¿Por qué es tan eficaz la propaganda radical del ISIS?

El fenómeno de la radicalización es algo sumamente complejo en el que intervienen infinidad de variables. Nadie se radicaliza solo por ver unos vídeos. El ISIS ha hecho más de 12.000 campañas de comunicación desde 2014, un esfuerzo mucho mayor que el de cualquier gobierno o institución. De esas campañas, unas 1.400 incluyen vídeos que hacen llegar a su audiencia a través de sus propios canales.


Sorprende su capacidad técnica.
Los vídeos están destinados a audiencias muy concretas. Están segmentados gracias a las 39 productoras audiovisuales capaces de realizar mensajes específicamente diseñados para un tipo de público en un país en concreto.


¿También a jóvenes occidentales?
La fotografía que ilustra la portada de mi libro forma parte de una campaña destinada a Estados Unidos. En ella aparecen tres jóvenes que podrían vivir en Manhattan por su aspecto, con dentaduras perfectas y apariencia casi hipster. Muestran amistad, camaradería y diversidad racial, elementos positivos para una audiencia joven.


¿Son eficaces esas campañas?
La estética y la formalidad de los vídeos demuestra que el ISIS ha asumido que la cultura occidental es universal. En la actualidad, el videojuego más popular entre los jóvenes de Londres es el mismo que entre los de El Cairo. Si te atienes a la narrativa y la estética de esa cultura global como lo hacen las campañas de ISIS, es mucho más fácil que se asimilen sus mensajes. Por eso seduce y está provocando mucha más simpatía y fascinación que las campañas promovidas por gobiernos e instituciones.


¿Son la puerta de entrada a la radicalización?
Estos vídeos consiguen dos cosas. Primero, captar el interés de los jóvenes de forma que sirva de puerta de entrada a conocer más profundamente estos movimientos radicales. En algunos de ellos produce emociones como una sensación de empoderamiento que les hace sentir vivos. A partir de ahí se ponen a indagar más. Actúa como una chispa que enciende la radicalidad en su interior.


¿Y el segundo efecto?
Comunicar de manera directa y muy práctica las instrucciones para cometer atentados concretos. El atentado de las Ramblas es el ejemplo perfecto. El 26 de noviembre de 2016 lanzaron una campaña que incluía videotutoriales e infografías a través de las redes sociales en la que el ISIS pedía a sus seguidores que no viajaran a Irak y Siria, porque son conscientes que no pueden mantener el califato, y se quedaran en sus países de origen para acuchillar a la gente por la calle, atropellar a peatones con vehículos y fabricar bombas.


¿Como el denominado ‘madre de satán’?
Con una estética similar a la de las recetas que da Arguiñano, un tipo aparece en su casa explicando los ingredientes al alcance de cualquiera y los pasos a seguir. El vídeo aconseja producir pequeñas cantidades por el peligro que entraña la mezcla. De hecho, la explosión en Alcanar se debió a que no siguieron este consejo.


¿Qué explicación tiene la radicalización de unos jóvenes aparentemente integrados?
No puede darse una respuesta sencilla. Para empezar, los sentimientos de la gente más joven ya no se canaliza de la misma forma que en las anteriores generaciones. Quienes se radicalizan suelen ser personas sin identidad cultural ni religiosa. Se suma que sus expectativas son, como muchos otros jóvenes, acceder a un coche de gama alta, unas buenas vacaciones o una novia guapa, pero estas aspiraciones que se ven frustradas en muchas ocasiones por su origen extranjero que no les hace sentirse plenamente españoles.


¿Es posible que el vídeo protagonizado por un terrorista de origen cordobés tenga un efecto contagio y provoque simpatías en España?
Sí, es posible. Los datos demuestran que es algo preocupante. Nunca antes había hecho una amenaza explícita a España y nunca antes había mostrado a personas hablando en español o de nacionalidad española. Los hechos también demuestran que el aparato de comunicación, gestionado directamente por ISIS, se está demostrando como un elemento eficaz en la radicalización y en la inspiración de atentados. Personalmente creo que España está en un grado mayor de amenaza con este vídeo.


¿Qué papel juegan las redes sociales?
Las redes sociales tienden a potenciar esta frustración, ya que les permiten compararse con los demás. Así, las campañas de ISIS logran que algunos de ellos proyecten esa frustración contra Occidente. Les da una identidad y un enemigo al que culpar.


¿Cómo combatir esta lacra?
Lo más preocupante de esta nueva ola del yihadismo es su imprevisibilidad. Lo curioso es que los atentados comparten muchas cosas de otros ataques indiscriminados que se han producido en Estados Unidos ahora con las marchas supremacistas. Ahí está el joven que lanzó su coche contra un grupo de manifestantes antiracistas. Tanto los yihadistas como los supremacistas envueltos en ataques se caracterizan por proyectar sus frustraciones contra quienes consideran sus enemigos, comparten el mismo perfil.


¿Se puede frenar este fenómeno?
La crisis económica que comenzó tras la caída de Lehman Brothers en 2008 ha alimentado esa frustración de forma creciente entre capas cada vez más amplias de la sociedad que canalizan populistas, nacionalistas e integristas religiosos de todo signo.


Pero se está extendiendo la paranoia de que cualquier musulmán se pueda radicalizar.

Hay que dejarse guiar por datos, no por sensaciones. La proporción de musulmanes radicalizados es mínima. Es cierto que las segundas generaciones de inmigrantes musulmanes son más proclives a la radicalización, pero los casos en los que prende la semilla del yihadismo son una fracción reducidísima de todos estos jóvenes. No se puede combatir la radicalización discriminando a los musulmanes. Sería una grave equivocación.


¿No se puede controlar los mensajes radicales en las mezquitas?
La mayoría de los musulmanes son sunitas, entre los que no existe una jerarquía religiosa ni un líder espiritual supremo que dicte lo que está bien o mal. Al contrario, cada comunidad tiene un imán que interpreta el Corán a su manera, lo que dificulta el control.


Hay quienes creen que el islam es incompatible con la democracia.
Hay interpretaciones rigoristas del islam que rechazan algunas formas de los gobiernos democráticos, pero aceptan otras. Existen otras visiones mucho más abiertas entre los musulmanes. La clave es entender que el islam no es incomplatible con la democracia occidental. El extremismo se da en todas las religiones. El Ku Klux Klan defiende la supremacía religiosa protestante, por ejemplo.


¿Nos acostumbraremos al terror?
Me temo que sí. Se dan las circunstancias en este momento histórico para que se produzca una tormenta perfecta. Tristemente vamos a sufrir atentados puntuales, sobre todo en zonas emblemáticas.


¿Está la ciudadanía preparada para asimilarlo?
Vivimos una profunda crisis que no está afectando solo a los jóvenes musulmanes, sino también al resto en los países europeos. Muchos ya no confían en las estructuras de los estados porque consideran que les han fallado, por lo que entienden que hay que acabar con ellas y justifican la violencia.


¿Cuándo nació esa desconfianza?
No es algo nuevo. Resulta llamativo que conciudadanos nuestros sientan admiración por quienes han participado o cometido atentados. Que haya personas capaces de esperar a la salida de quienes han formado parte de una banda terrorista para aplaudirles es inaudito. O justificar actos violentos como los de Alsasua.


¿Más seguridad se traduce en menos libertad?
No, aunque hay que acostumbrarse a un mayor escrutinio de las comunicaciones dentro del respeto a las garantías constitucionales.


Pero tras las revelaciones de Edward Snowden sabemos que las comunicaciones están intervenidas de forma generalizada.
Bueno, pero luego no nos escandaliza que nuestras comunicaciones estén controladas por las grandes compañías de internet. ¿Por qué la publicidad que nos aparece se ajusta a nuestros gustos y deseos? No seamos ingenuos.


¿No es hipócrita establecer relaciones comerciales con las monarquías árabes relacionadas con la financiación de las interpretaciones más radicales del islam?
Es algo muy complicado. No puede establecerse alegremente esa relación y tampoco existen pruebas para afirmar tal cosa. Es injusto decir que Arabia Saudí ha financiado de alguna forma el atentado de las Ramblas. No puede simplificarse la realidad de esa forma.


Se decía que en España no había atentados del ISIS por la experiencia antiterrorista de su policía. ¿Se ha pecado de autocomplacencia?
Las leyes y la preparación policial en España está a la vanguardia en la lucha contra el terrorismo, pero este es muchas veces imprevisible y siempre es posible que un atentado no pueda abortarse a tiempo.


¿Hubo falta de coordinación entre los Mossos y el resto de policías?
En la lucha contra el terrorismo, el esfuerzo unificado de las fuerzas policiales es fundamental. Así se demostró en la lucha contra ETA.


¿Y las denuncias de los sindicatos policiales?
No me consta que haya habido falta de coordinación. Es más, seguramente habrá habido más colaboración de la que imaginamos.


¿Las fotografías de los atentados en los medios de comunicación favorecen o perjudican al ISIS?
Creo que hay que mostrarlas. Al nazismo se le venció porque hemos visto hasta la saciedad las imágenes de los cuerpos amontonados de judíos en los campos de concentración. Esas imágenes generan conciencia social para luchar contra estos extremismos. Tampoco es cuestión de fomentar el morbo, pero una sociedad madura puede digerir esas imágenes. Si muchas personas en Navarra hubieran visto cómo quedaban los cadáveres tras la explosión de un coche bomba, no estarían aplaudiendo a quienes lo pusieron.

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