NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES

"Las letras se movían al leer"

A Miguel Azcona Ostolaza, de 10 años, le encanta usar el ordenador y la tablet para hacer la tarea. Alumno de 5º de Primaria del CP San Juan de la Cadena, descubrió que era disléxico con 7 años

La presidenta de la asociación 'Disnavarra', Iranzu Ostolaza Gaspar, ayuda a su hijo menor, Miguel (10 años), disléxico, con sus tareas del colegio. En la foto, en su domicilio del barrio de San Jorge.
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La presidenta de la asociación 'Disnavarra', Iranzu Ostolaza Gaspar, ayuda a su hijo menor, Miguel (10 años), disléxico, con sus tareas del colegio. En la foto, en su domicilio del barrio de San Jorge.CALLEJA
La presidenta de la asociación 'Disnavarra', Iranzu Ostolaza Gaspar, ayuda a su hijo menor, Miguel (10 años), disléxico, con sus tareas del colegio. En la foto, en su domicilio del barrio de San Jorge.

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S.E.

Actualizado el 10/02/2017 a las 11:52

Miguel Azcona Ostolaza empezó a leer con 4 años y le parecía que las letras ‘se movían’ en el papel. “Enseguida te das cuenta de que a tu hijo le pasa algo. Si juegas con él al ‘Veo-veo’, tiene que adivinar palabras que empiezan por ‘a’ y dice ‘zapato’ o ‘mesa’ es que algo no va bien”, cuenta su madre, la pamplonesa Iranzu Ostolaza, de 43 años y presidenta de la asociación Disnavarra, de familias con hijos disléxicos. Miguel tiene ahora 10 años, cursa 5º de Primaria en el colegio público San Juan de la Cadena de Pamplona y, con mucho esfuerzo, va aprobando. “Estudio mucho y saco las mismas notas que los que no estudian”, lamenta este niño, que tiene un hermano mayor, de 12 años y que cursa 1º de la ESO.


Iranzu Ostolaza recuerda que ya en 1º de Primaria (6 años) les dijeron en el colegio que el niño “podía tener dificultades de aprendizaje”. Pero, al curso siguiente, vieron que no era ese el problema sino que el pequeño sufría dislexia. “Miguel no quería ir al colegio. Lo pasaba muy mal porque no entendía lo que leía”, añade Iranzu. “Yo no comprendía que un sonido equivalía a una letra”, apostilla el pequeño. Desde ese momento, empezó a ir a un centro privado para recibir refuerzo de logopedia y psicología (y aún continúa asistiendo). “Tenía la autoestima muy baja. Pensaba que era tonto, lento, vago... Lo que ha oído a los demás”.


Con sus amigos, continúa el niño el relato, nunca ha tenido problemas. “Siempre me han ayudado y son muy majos. Hace poco saqué un 6 en un examen y me dijeron que esa nota equivalía a un 10 de un no disléxico”, sonríe.


LECTURA MUY LENTA


En el colegio han encontrado apoyo de algunos profesores. “Por ejemplo, el de Inglés ha grabado con su propia voz los diálogos para que así los comprenda mejor que con un acento nativo. Se le ha ocurrido a él”, aplaude Iranzu, al tiempo que critica que los niños con dislexia y sus familias no pueden depender de “la buena voluntad” de los docentes.


La lectura es el principal ‘caballo de batalla’ al que se enfrenta Miguel en su día a día. “Me encantan los libros de ‘Los cinco’ pero los leo muy despacio. No puedo pasar de dos páginas al día porque si no, me duele la cabeza”. A lo que su madre añade que un niño con dislexia tiene que hacer un esfuerzo “cinco veces’ mayor que otro que no la tiene para comprender un texto. Por ese motivo, el pequeño ha empezado ahora a leer libros de la colección ‘Barco de vapor’ porque son “más finos”. “Así puedo terminarlos. Si no, los dejaba a la mitad”.


A Miguel le encanta hacer trabajos con Power Point y consultar la tarea con sus amigos a través de un programa en la ‘tablet’. “Por eso, decimos que se debería dar más importancia las nuevas tecnologías en las aulas. Si cuando llegan a Selectividad, pueden hacer exámenes con ordenador, ¿por qué no se les enseña a practicar en niveles más bajos?”, se pregunta. Además del apoyo psicológico que recibe dos días por semana, Miguel entrena a balonmano con el equipo de Anaitasuna. “Para él ha sido como una terapia. Tiene un entrenador que le motiva mucho. No hay gritos, ni riñas... Le viene muy bien”.


Iranzu Ostolaza, como presidenta de la asociación ‘Disnavarra’, ha empezado a impartir charlas para padres de alumnos en los colegios públicos y concertados en los que les llaman. Las ofrece junto con la psicóloga de la asociación, Amaya Iturri, y en ellas explican los signos de alarma de la dislexia y cómo actuar.

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