MARIO GAVIRIA, SOCIÓLOGO
“Soy fanático a muerte de Benidorm y su urbanismo”
Publicado el 21/12/2016 a las 10:20
En 2011 usted apoyó una plataforma ciudadana para facilitar un cambio político en
Navarra. ¿Es este el cambio que quería?
¿De verdad lo firmé? No me acuerdo si lo
hice. Pero si el que me llamó era amigo y
me fiaba... En todo caso sí estimo que para
la democracia, incluso para una democracia
burguesa, es clave la alternancia. UPN y
PSOE estuvieron treinta años. Ahora es la
alternancia y veremos que da de sí, porque
si no lo hacen bien pasarán a la mazmorra.
No hay democracia sin alternancia. Y eso
que aquí el problema no es solo de ricos y
pobres, sino que se entremezcla lo identitario. Porque una cosa es decir que no haya pobreza severa, que no falte trabajo y se luche contra los excesos del capitalismo, y
otra muy distinta es la lucha identitaria,
que suele llevar al odio y, en ocasiones, a la
sangre.
¿Cómo fue posible que un joven de izquierdas
y antinuclear acabara siendo el culpable
de la planificación de Benidorm?
Estando de profesor en Estados Unidos la
Banca March lanzó un concurso nternacional
de investigación sobre ecología y sociedad, parecía que lo habían diseñado para mí. Imagínese que llego a Benidorm, con todo lo rojo que era, con una beca de la Fundación March y me dan el equivalente a tres millones de euros. Llevé a cuarenta y tantas personas durante cuatro años a Benidorm. Nos liquidamos toda la pasta aprendiendo y publicando libros y ayudando aquello. Cuando el alcalde de Benidorm, que era listísimo, descubrió que sabíamos de Benidorm más que todos los del pueblo puso sobre la mesa el equivalente a otros tres millones de euros para que continuáramos
cuatro años más e hiciéramos un diagnóstico sobre cómo planificar el futuro de Benidorm a largo plazo.
¿Se dedicaron seis millones de euros a
planificar ese calco de Nueva York en medio
de la costa mediterránea?
Los ingleses le llaman Beni York. Benidorm
es un sitio muy potente como mensaje
y como función. Tiene enemigos a muerte
y fanáticos a muerte. Yo estoy entre estos
últimos. No hay otra ciudad en el Mediterráneo ni en el Caribe con una eficacia como la suya, en el consumo de agua y el ahorro energético. Tampoco se han destruido
miles de hectáreas de costa con Construcción. La ciudad es un mérito de Pedro Bidagor, el mejor urbanista del siglo XX. El mío, en todo caso, fue convencer a los dos bandos que había en Benidorm, que se hacían llamar fenicios y cartagineses, para que se vigilaran unos a otros cuando gobernaran, pero que cumplieran aquella planificación. Hoy muchos se han hecho millonarios y me adoran, pero son tan tacaños que me dicen que me van a hacer hijo adoptivo en vez de ponerme un apartamento.
¿También se lo pasaban bien?
Lo pasábamos de cine, se ligaba muchísimo
y las británicas eran más marchosas
que las de ahora.