Voluntarios, el alma de 'La Gran Recogida'
Más de 2.000 voluntarios de ‘La Gran Recogida’ fueron ayer la cara y la voz de los más desfavorecidos, apostados en 73 comercios de toda la Comunidad foral


Actualizado el 27/11/2016 a las 09:38
Pacientes, con una sonrisa en la boca a la hora de pedir la colaboración y dando las gracias cada vez que alguien se les acercaba con un bolsa llena de alimentos. Los más de 2.000 voluntarios de ‘La Gran Recogida’ fueron ayer la cara y la voz de los más desfavorecidos. Apostados en 73 comercios de toda la Comunidad foral, aceite, conservas, galletas y otros alimentos para que más de 9.500 familias (32.000 personas) tenga cubierta parte de su alimentación unas cuantas semanas.
Sin ellos sería imposible la colecta solidaria. Así lo asegura el presidente del Banco de Alimentos, Gregorio Yoldi, quien los define como el “alma” de la iniciativa. Pero ellos no lo ven así. Dan poco valor a regalar un puñado de sus horas del fin de semana. “Uno solo no hace nada. Pero entre muchos se consiguen cosas como esta recogida. Cuando ves tanta gente unida por la misma causa te reconforta. Me siento útil”. Son palabras de Mari Carmen Beriáin Arraiza, una voluntaria que colaboraba ayer en el BM, de Barañáin. Vecina de Uterga, de 58, casada y madre de dos hijos de 28 y 26 años, Mari Carmen comenzó a ayudar al Banco de Alimentos de Navarra (BAN) hace dos años y medio. “Soy auxiliar de farmacia y como estoy en paro ayudo todos los miércoles al Banco a organizar y etiquetar alimentos en la sede y luego, en las recogidas. Me gusta estar activa y esto es un buena causa”, contaba mientras observaba cómo una vecina de la localidad apartaba después de pasar por la caja registradora una garrafa de aceite de tres litros y una enorme bolsa de cacao soluble. “¿Para el periódico? ¡Uy! Disculpa, pero no quiero protagonismo. Se da lo que se puede”, decía. “La gente responde muy bien. ¿Una anécdota? Ha venido un señor y nos ha dado un carro entero. Lo curioso es que, en la recogida de mayo, que también estuve aquí, ese señor hizo lo mismo”.
Frente a las más veteranas están quienes debutan como voluntarias. Por ejemplo, Elisabet Álvarez Herrera, una joven barcelonesa, ingeniera de obras públicas de 30 años que apenas lleva dos meses en Pamplona. Ponía su granito de arena en Carrefour. “Han trasladado a mi marido aquí. Vi en el periódico que necesitaban gente y, como estoy en el paro, no me lo pensé dos veces”, comentaba la joven a mediodía. “La experiencia está siendo muy enriquecedora. Tengo muy buenas sensaciones . Veo que la gente está acostumbrada a colaborar. Muchos vienen y te piden directamente la bolsa. Sin que se la ofrezcas. Hasta una personas nos ha dicho que nos iba a llenar un carro. Seguramente que repetiré”, añadía.
Y es que la solidaridad engancha. Muchos de ellos son repetidores en la tarea de pedir comida para los más desfavorecidos. “Uno de cada dos voluntarios suele repetir”, comentan en el Banco de Alimentos, donde aseguran que no hay un perfil del voluntario. Hay jóvenes, mayores, amigos, parejas, hermanas, trabajadores en activo, parados o jubilados.
Un caso de hermanas se encontraba ayer en el híper E. Leclerc. Maite Goicoechea Tabar y su hermana María Jesús se afanaban en colocar la comida que una señora de Monreal había llevado. “Hay más veces al año que me gustaría dar comida, pero no sé dónde dirigirme. Debería haber un punto fijo de entrega”, apuntaba a modo de crítica constructiva. Maite y su hermana le sugerían que llamara al Banco de Alimentos. “¡Qué curioso! Hay gente de todo tipo. Quien quiere ayudar y quien te avisa de que tengamos cuidado de a quién se da luego la comida. ¿Y si hay alguien que se aprovecha, qué? ¡Pobre diablo! ¿Por eso vamos a dejar de dar?”, apuntaba esta maestra jubilada, natural de Bidaurreta, que lleva cuatro años como voluntaria.
Más inocentes en su estreno como voluntarias se veía a Garoa Guillén Mateo y a sus amigas, todas entre 17 y 20 años, en el híper Eroski. “Me parecía una iniciativa estupenda. Les propuse a todas dedicar una tarde a ayudar al Banco de Alimentos. Hay que implicarse. ¡Que no se diga que los jóvenes no somos solidarios!”.
¿Cuánto kilos de alimentos se han recogido entre el viernes y ayer? Es una pregunta que todavía no tiene respuesta. El dato tardará en llegar diez o quince días, hasta que finalice el recuento. Hasta entonces, solo hay impresiones. “Estamos contentos de cómo se ha desarrollado la aportación de alimentos. La gente de Navarra ha respondido con generosidad. Damos las gracias”, afirmaba el presidente del Banco de Alimentos de Navarra (BAN), Gregorio Yoldi, a media tarde ayer. Detallaba que las noticias que llegan de Tudela es que parece que se ha recogido más que el año pasado. Otra idea extendida es que el viernes fue más flojo en aportaciones de alimentos, quizá debido al Black Friday o debido al frío. “El sábado es un día más habitual de hacer la compra y lo que nos llega es que en muchos comercios hoy se ha pisado el acelerador y hay más aportaciones de comida”.
