ACTAS DE ETA
Rubalcaba recrimina al PP que traiga al Parlamento "la bazofia de ETA"
Actualizado el 31/05/2011 a las 10:50
Igual que una nube tóxica, el eco de las actas con las que ETA daba fe de sus conversaciones con el Gobierno durante la última tregua de los etarras se ha extendido hoy en el hemiciclo del Congreso a raíz de un agrio choque dialéctico entre el PP y el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Hasta tal punto ha sido duro el enfrentamiento que Rubalcaba ha reprochado a su contrincante, Ignacio Gil Lázaro, que traiga al Parlamento "la bazofia de ETA", esto es, la versión que los etarras dan de sus reuniones con enviados del Ejecutivo socialista y que según el PP ponen "contra las cuerdas" al titular de Interior.
Tras su sonado "cara a cara" de la semana pasada a cuenta del "caso Faisán", la Cámara esperaba hoy con expectación la nueva pregunta de Gil Lázaro al ministro en el pleno de control.
Una sesión precedida de una extensa comparecencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre el Consejo Europeo de Bruselas, la cual ha cansado sobremanera a muchos diputados, a tenor del murmullo constante y las voces que desde los escaños de la oposición le pedían que terminara ya sus explicaciones.
Ya en el turno de preguntas, la portavoz del grupo popular, Soraya Sáenz de Santamaría, se ha dirigido a Rubalcaba, al que ha llamado "número dos de la crisis", para decirle que con él el Gobierno ha pasado "de la descoordinación a la descomposición".
Esta palabra le ha recordado al titular de Interior su reciente enfermedad, y su interlocutora le ha replicado que había pasado de "lo musical", por el "Sin ti no soy nada" que dedicó a Gil Lázaro hace una semana, a "lo escatológico".
Luego le ha advertido de que tendrá que marcharse por ser "incapaz" de "explicar lo que hizo en el Ministerio del Interior", se supone que en el "caso Faisán" o en la negociación con ETA, y le ha colgado el cartel de "mayor exponente de un final de ciclo".
De su carrera política y de la etapa del PSOE en el Gobierno, ha aclarado.
Para responderle, el vicepresidente ha intentado dejar claro que la única argumentación del PP es el "yo, me, mi, conmigo", sin preocuparse nada de los españoles.
Seguidamente ha tomado la palabra Ignacio Gil Lázaro, quien ha aludido enseguida a las "actas" de ETA, aireadas en los últimos días por la prensa, para exigir a Rubalcaba que dijera "si es cierto o no" que "trataron de evitar" las detenciones del bar Faisán, que "pidieron excusas por ellas", que "dijeron compartir la irritación de la banda" o que dieron "órdenes verbales" para frenar detenciones de etarras.
"Usted avalará el contenido de las actas si elude dar explicaciones claras", le ha advertido al ministro recuperando antiguas expresiones del PSOE y del propio Rubalcaba tras el 11-M: "ETA mata pero no engaña" o "los españoles tienen derecho a saber".
Así que le ha invitado a decir "la verdad", a pedir "perdón" a los españoles y a "marcharse a su casa", lo cual ha gustado, y mucho, a sus colegas de grupo, que le han ovacionado a rabiar.
Pero a Rubalcaba también le han aplaudido los suyos, y largamente, después de reprochar a Gil Lázaro que al "habitual arsenal de infamias" hubiera sumado hoy "la bazofia de ETA".
"Mentiras, omisiones, manipulaciones", son sustantivos con los que Rubalcaba ha descrito los documentos de los terroristas.
En su opinión, el PP los utiliza porque cree que "pueden perjudicar al Gobierno" y así los considera "dogma de fe".
Y sobre el "caso Faisán", ha subrayado que policías, guardias civiles, ertzainas y policías franceses han negado al juez que Interior les diera instrucciones para parar la lucha antiterrorista durante la tregua.
"Justamente al contrario: apretad más que nunca, eso han dicho en la Audiencia ¿Sabe por qué? Porque es lo que les dije yo", ha remarcado.
Para acabar, ha vuelto a recomendar a Gil Lázaro, entre risas del PSOE y protestas del PP, que acuda a las "televisiones de extrema derecha" a decir que los agentes han acudido al juez "para mentir y para salvar la cara a este Gobierno". Más aplausos del PSOE.
Con tanta ETA en la palestra, ni el presidente del Congreso, José Bono, se ha librado de hablar del asunto, en su caso desde los pasillos, para tachar de "golfos", "asesinos" y "ladrones" a los terroristas y proclamar a los periodistas que acabar con ETA es más importante que ganar las elecciones.
Unos pasillos especialmente agitados esta mañana, porque por ellos ha pasado el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, que ha presentado en el Registro de la Cámara la Ley del Agua aprobada por el Parlamento de esta Comunidad.
Barreda se ha tomado un café con Bono, en un despacho que muchos ya denominan "el confesionario" por las muchas visitas que el presidente atiende en él cada miércoles (Zapatero, Rubalcaba...).
Quienes no han hablado nada de nada con los periodistas, pese a su interés, han sido los hipotéticos candidatos a la "sucesión" de Zapatero, esto es, Rubalcaba y la ministra de Defensa, Carme Chacón.
Ni tiempo han tenido los informadores de preguntarles por lo rápido que han salido del hemiciclo, rumbo a sus coches oficiales.