Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
Pactos de Gobierno

Sánchez llega a la investidura más difícil con el menor respaldo de la historia

  • El líder del PSOE puede convertirse en el primer candidato al que el Congreso niega la confianza para ser presidente

Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez.

EFe
Actualizada 01/03/2016 a las 16:39
Etiquetas
  • colpisa. madrid
Pedro Sánchez acude este martes al debate de investidura con menos apoyo que cualquier otro de los seis candidatos que le han precedido; y lo que es peor, sin visos de mejorar sus expectativas en la segunda votación. Todo apunta a que va a ser la primera investidura fallida de la reciente historia democrática y abrirá una etapa política inexplorada.

Nadie apuesta ni un euro a que el líder socialista va conseguir la mayoría absoluta, 176 diputados, que exige la Constitución en la primera votación del miércoles. Cuenta con el voto a favor de 131 diputados -90 socialistas, 40 de Ciudadanos y uno de Coalición Canaria- pero tiene en contra a todo el resto del arco parlamentario, desde el PP a Podemos pasando por los independentistas catalanes, IU y Bildu. La incógnita la pone el PNV, que por el momento guarda silencio. Desde la transición, nadie ha llegado tan lejos con menos apoyos.

Va a ser la primera ocasión en los 37 años de historia de las investiduras en que el líder del segundo partido más votado, porque el del primero, Mariano Rajoy, rehusó la oferta del Rey, se presenta a pedir la confianza del Congreso para ser el presidente del Gobierno. Puede ser asimismo la primera oportunidad en que el candidato a la investidura salga del Parlamento con las orejas gachas y la derrota en el bolsillo. Hasta ahora, todos los aspirantes han cumplido con el encargo del Rey y han salido del palacio de la carrera de San Jerónimo con la vitola de presidentes del Gobierno.

Pero no todo serán pesares para Sánchez. El líder del PSOE se ha afianzado al frente de su partido de una forma inesperada tras los malos resultados de las elecciones del 20 de diciembre. Durante los días siguientes a las votaciones su cabeza política pendió de un hilo, y solo la sorprendente negativa de Rajoy a la invitación de Felipe VI para la investidura relanzó su cotización interna y acalló las críticas. Pero su arriesgada apuesta de negociar en dos mesas paralelas -con Ciudadanos, por un lado, y las fuerzas de izquierda, por otro- se fue al traste por el compromiso contraído de consultar a los militantes socialistas sobre los pactos alcanzados. Cerró uno con el partido de Albert Rivera y el resto se levantó de la mesa. La operación se quedó a medias porque desde el principio era obvio que era un intento de mezclar agua y aceite.

Tanto Ciudadanos como Podemos coincidían en que eran "incompatibles", pero Sánchez hizo caso omiso. El secretario general de los socialistas tiene ganada por ahora la batalla interna, pero en la de la investidura lleva muy malas cartas. Sánchez trabaja, según sus colaboradores, en un discurso con aroma presidencial para el debate de mañana a sabiendas de que no va a convencer más que a los que ya tiene convencidos. Un último intento a la desesperada de convencer a Podemos, En Comú Podem, En Marea, Compromís e Izquierda Unida con ofertas de pactos personalizadas para cada uno se zanjó con cinco portazos y palabras destempladas como respuesta.

Todos han emplazado a Sánchez a dialogar desde el día siguiente a la segunda votación, la del viernes por la noche después de la tercera corrección del calendario del presidente del Congreso, Patxi López, ante la amenaza del PP de recurrir al Tribunal Constitucional su intención de que la segunda votación, la que solo requiere que el candidato obtenga una mayoría simple, tuviera lugar el sábado. Los socialistas albergan una tenue esperanza de que ese día Podemos y alguno más de lo que están por el no se pasen a la abstención. Aunque es casi más un deseo que un planteamiento con un mínimo de verosimilitud política.

La corrupción Rajoy tendrá el incómodo papel de ejercer de líder de la oposición siendo presidente del Gobierno en funciones, y teme que su duelo dialéctico con Sánchez se transforme en un monográfico sobre corrupción, un territorio que Rajoy no quisiera pisar, pero que Sánchez pretende patear. Sus colaboradores han preparado un amplio dossier de respuestas, pero es un debate que el líder popular sabe perdido de antemano. La inutilidad del pacto entre el PSOE y Ciudadanos será el eje del discurso de Rajoy, pero la descalificación no podrá ser total porque a partir de la próxima semana deberá cortejar a las dos formaciones, para recibir calabazas definitivas de los socialistas, pero con la incertidumbre de qué pasará con Ciudadanos, aunque la suma de ambos, 163 escaños, tampoco vaya a ningún sitio.

Iglesias y Rivera volverán a colocarse en orillas antagónicas. El primero como guardián de las esencias de la izquierda y del cambio, mientras que el segundo ejercerá de líder con responsabilidad de estado que facilita la gobernación. Pero los líderes del PP, Podemos y Ciudadanos tendrán que aguardar 24 horas para desplegar sus habilidades retóricas. Este martes, el hemiciclo es para Sánchez, y ellos tendrán que responder, si es que lo hacen, desde los pasillos.
Etiquetas
Selección DN+

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Desde solo 0,27€ al día
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra