PLAYAS
Las medusas amenazan el baño
- Las conocidas como carabelas portuguesas invadieron esta semana las playas de Zarautz, Ondarreta y la Concha (San Sebastián) y el jueves se recogieron más de 2.000 ejemplares; ayer dieron una pequeña tregua pero pueden regresar hoy
Publicado el 17/07/2011 a las 00:03
SUS tentáculos pueden llegar a medir más de 20 metros. Viajan siempre juntas. Son la única especie de medusa cuya picadura puede llegar a ser mortal, en casos extremos, o peligrosa. Se les conoce con el nombre de carabelas portuguesas (physalia physalis), aparecieron por primera vez en las costas vascas en 2008 y durante la última semana han desembarcado en tromba en las playas de Zarautz, Ondarreta y la Concha, en San Sebastián. El jueves llegaron a retirar más de 2.000 medusas en Zarautz y se atendió a más de 40 personas por picaduras. Los ejemplares llegaron a alcanzar los 15 centímetros de tamaño.
Pendientes del viento
Las carabelas portuguesas se sirven del viento a modo de vela con su "tela" superior (de ahí su nombre) y, en función de hacia dónde sople el viento, pueden llegar a la costa o no. Ayer, con viento sur, no hicieron acto de presencia en la costa y los bañistas disfrutaron del día. Sin embargo, hoy el riesgo puede ser mayor. La llegada del viento del noroeste puede hacer que las medusas sean arrastradas de nuevo a las playas de Zarautz o San Sebastián.
Iosu Sorreluz Barrera, responsable de salvamento de la playa de Zarautz, explica que "con bandera amarilla o blanca con un dibujo de una medusa" el baño está prohibido. "En caso de ver alguna, lo mejor es no tocarlas porque entonces es cuando te pican. Y si lo hacen, hay que venir al puesto de emergencia". Sorreluz cuenta que este año "las medusas han venido antes" y que una vez recogidas en la playa, "se llevan al vertedero". En una semana han llegado a recoger casi la mitad que en todo 2010.
Un destino navarro
Los navarros acuden con frecuencia a las costas vascas. Algunos de los que viajaron ayer hasta Zarautz desconocían el peligro de las medusas. Inocencia Ochagavía, Sagrario Gamboa y Ernesto Lizarraga, de la Rochapea, fueron algunos de esos navarros. "Si lo llegamos a saber antes de venir nos lo hubiéramos pensado", dijeron. Patxi Osés y Daniel Osés, de Burlada, vieron que "no había medusas el sábado" y se animaron a disfrutar de la playa. "Y si nos pican", comentaban, "vamos corriendo a Cruz Roja". Alfonso Asiáin y Pilar Chueca, de Pamplona, acudieron ayer con sus dos hijas, Laura e Itziar. "No les hemos dicho nada para que no se asusten, nos hemos arriesgado a venir y ha habido suerte", reconocieron.