El insulto en el Siglo de Oro, a estudio en Corella
- La jornada de ayer tuvo como protagonista principal la obra poética y satírica del autor Francisco de Quevedo
Publicado el 15/04/2011 a las 01:02
Bellaco, rufián, bujarrón, o tiñoso son algunos de los insultos más comunes que aparecen en no pocas obras literarias o teatrales del Siglo de Oro (XVI y XVII). El estudio de estos vilipendios centra el congreso que desde ayer y hasta hoy reúne en Corella a más de 50 expertos de diversas universidades españolas y extranjeras. La iniciativa ha sido organizada por el Grupo de Investigación del Siglo de Oro de la Universidad de Navarra.
Pese al carácter erudito de las 21 ponencias que componen el simposio, la singularidad del tema a estudio consiguió dibujar muchas sonrisas entre los presentes a la sesión inaugural.
Entre las ponencias desarrolladas destacó la figura y obra del escritor Francisco de Quevedo (1580-1645), exponente principal de poesía satírica de la época. El profesor Felipe Pedraza, perteneciente a la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), fue el encargado de resaltar algunas de las creaciones del escritor madrileño y de las respuestas a sus insultos que recibió de otros autores.
Pedraza apuntó que en esta "batalla lingüístico-literaria", Quevedo recibió un "doble homenaje". "Por un lado, los autores que quisieron insultarle se vieron en la necesidad de utilizar las fórmulas estilísticas que el propio Quevedo había acuñado previamente. Por otra parte, analizan meticulosamente su personalidad y obra literaria, habiendo muy pocos autores del Siglo de Oro que gozaran de comentarios tan detallados y exhaustivos", dijo.
Quevedo contra Góngora
Pedraza destacó el duelo que Quevedo mantuvo con el poeta y dramaturgo cordobés Luis de Góngora (1561-1627), iniciando los ejemplos con la agudeza de carácter escatológico que el madrileño dedicó al andaluz en versos como: "Almorrana eres de Apolo/ por donde el dios soberano/ gracioso, purga inmundicias/ y sangre, si está enojado".
Góngora respondió a Quevedo en 1617 haciendo referencia a la concesión al madrileño de la Cruz de Santiago. "El andaluz tacha a Quevedo de bebedor, de cliente habitual de prostíbulos, y destaca su continencia urinaria y excrementicia", explicó Pedraza.
El profesor de la UCLM también analizó algunas respuestas dadas a Quevedo por otros autores como Juan Ruiz de Alarcón, a quien el madrileño dedicó su Corcovilla, en alusión a su baja estatura y a las jorobas que tenía en el pecho y la espalda. "¿Quién tiene espaldas con moño/ de jiba, y, bien mirado/ tiene el pecho levantado/ como falso testimonio? ¿Quién, si dos dedos creciera/ pudiera llegar a rana? ¿Quién puede ser almorrana/ de la peor rabadilla?.../ Corcovilla".
Alarcón respondió a su detractor con su obra ¡Pata-Coja!, en la que arremete contra la cojera de Quevedo ("¿Quién contra todos escribe/ escribiendo con los pies?"); o atacando su comportamiento moral y político recordando la concesión de la Cruz de Santiago ("¿Quién era pícaro ayer/ y agora se ha puesto don?/ ¿Y quién, por solo bufón/ la cruz llegó a merecer?").
Pedraza apuntó que estos cruces de insultos podían obedecer a una cierta "estrategia de marketing" de la época. "Hay que tener en cuenta que estos insultos forman parte, en gran medida, de la poesía burlesca y no hay que tomársela muy en serio. Sin embargo, hay algunos textos en los que los vilipendios salen de las entrañas del insultante. De hecho, hay denuncias contra Quevedo ante la Inquisición..., pero ésta no les prestó mucho caso", afirmó.