Burton, el mayor de sus siete amores
- Richard Burton y Liz Taylor se casaron dos veces y formaron una de las parejas más volcánicas de Hollywood. Ella tuvo otros seis maridos, pero el gran amor de su vida fue el actor galés, al que conoció en el rodaje de Cleopatra
Publicado el 24/03/2011 a las 01:01
SI me dejas, no tendré más remedio que matarme. No puedo concebir la vida sin ti". Richard Burton (Pontrhydfen, Reino Unido, 1925; Ginebra, 1984) escribía en su diario con desesperación. Había tenido una bronca con el gran amor de su vida, Liz Taylor. Era un enfrentamiento más en la vida de estos dos seres volcánicos, que durante doce años vivieron una de las relaciones más comentadas, criticadas y escritas de la historia. Entre 1964 y 1976, la pareja rodó once películas, se divorció una vez, se casó dos veces, ella adoptó a la hija de Burton y se convirtió en abuela con solo 39 años.
Estos dos trenes chocaron en 1963, durante el rodaje de Cleopatra en Roma. El flechazo fue inmediato. Poco les importó que estuvieran casados. Taylor, con apenas 32 años, ya se había casado cuatro veces. Su primer marido fue Conrad Nicholas Hilton, hijo del fundador de los lujosos hoteles, con quien se casó a los 18 años. Juntos solo estuvieron un año. A los veinte, repitió nupcias con su compatriota Michael Wilding, también actor. Fruto de este matrimonio nacieron sus dos primeros hijos, Michael Howard y Christopher Edward. Cuatro años más tarde, a los 24 ya estaba separada.
En 1957, se unía al productor Mike Toddy nacía su hija Elizabeth Frances. Fue un matrimonio efímero, ya que Todd moría en accidente de aviación en 1958. Taylor solo espero seis meses para casarse de nuevo. Y lo hizo con un gran escándalo. El gran amigo de Todd, el cantante Eddie Fisher, dejaba a su mujer Debbie Reynolds por los encantos de la actriz. El matrimonio aguantó cinco años (1959-1964), hasta que Burton entró en la vida de Taylor. El actor galés estaba casado desde 1949 con Sybil Williams. Sus vidas dieron un vuelco cuando se juntaron en los míticos estudios romanos Cinecittà para rodar Cleopatra. "Richard se acercó a mí en el set y me dijo: "¿Nadie te ha dicho que eres una chica muy guapa?". Pensé: "el gran amante, el gran ingenio e intelectual galés se acerca a mí con esta frase tan simple". Pero luego me di cuenta que sus manos estaban temblando como si fuera un sábado por la noche. Era el comienzo de nuestra relación", recordó la actriz.
Desde entonces, comenzó una relación marcada por el escándalo. "Es una amante que te vuelve loco, es tímida, ingeniosa, no se deja engañar, arrogante, clemente, cariñosa. Tolera mis borracheras y es un dolor de estomago cuando estoy lejos de ella", aseguraba Burton.
El diario y las cartas de amor del actor galés están recogidas en el libro El amor y la furia (Lumen) escrito por Sam Kashner y Nancy Schoenberger y que contó con la colaboración de la actriz. Burton mimó a su segunda esposa con todo tipo de atenciones y joyas. Le compró el diamante amarillo Krupp, una perla que perteneció a Felipe II y un diamante de 69 quilates. El pedrusco, llamado con los apellidos de la pareja, estaba valorado en 1,2 millones de dólares en 1969.
Una relación explosiva
La bomba de peleas y desavenencias estalló en 1974. La pareja se divorciaba, aunque su separación solo duró un año. Sin embargo, las cosas se volvieron a torcer y rompieron de forma definitiva en 1976. Taylor curó sus heridas con el senador John W. Warnerfue su sexta conquista, su sexto marido. Su matrimonio comenzó en 1978, duró cuatro años y como resultado, la actriz cayó en el alcoholismo. Nueve años después, Liz Taylor se esposaba por última vez. Vestida de blanco y del brazo de Michael Jackson, juró amor eterno a Larry Fortensky.La llama de la pasión solo duró cinco años.
En los últimos años, se aseguró que mantenía una relación con Jason Winters, representante de Janet Jackson. Ella lo negó el 12 de abril del año pasado mediante Twitter.
Príncipe de Asturias por su lucha contra el sida
"Ayúdenme a cambiar el mundo", reclamó Elizabeth Taylor al recibir en 1992 el premio Príncipe de Asturias de la Concordia por su contribución a la lucha contra el sida ante un auditorio aún emocionado por haberla visto acceder al Teatro Campoamor del brazo de otro icono del siglo XX, el sudafricano Nelson Mandela.Taylor acudió a Oviedo a finales de octubre de 1992 para recibir el galardón concedido a la Fundación Americana para la Investigación del Sida (AMFAR), que entonces presidía por su combate contra los "perniciosos efectos" de la enfermedad sobre la cohesión y la tolerancia sociales. La protagonista de Gigante, donde actuó junto a Rock Hudson, fallecido a causa del sida, viajó a España para recoger el premio y, tras ser recibida en Madrid por los Reyes, se desplazó a Oviedo.
Vestida con una capa negra y con un espectacular lazo rojo de pedrería y dos reproducciones de la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, que le fueron regaladas a su llegada a Oviedo, Taylor tomó la palabra para pronunciar un enérgico alegato a favor de las víctimas de la enfermedad y sobre la necesidad de tomar medidas preventivas para evitar la propagación. "Si no se cambia pronto esta tendencia, el futuro del mundo se volverá oscuro y todos tendremos las manos manchadas de sangre", advirtió.
La actriz de los ojos violeta agradeció "la más alta recompensa" que aseguró haber recibido por el trabajo de AMFAR, una fundación en la que colaboraban también Warren Beatty, Barbara Streisand o Woody Allen, y reclamó una cooperación internacional de la habida hasta entonces contra la plaga del siglo XX.