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Del folio a la plataforma: cuánto tiempo se necesita para sacar adelante una serie de televisión

Los guionistas se enfrentan a procesos de más de cinco años para que sus proyectos lleguen a los espectadores y atraviesan periodos de dudas y sin remunerar. Lo cuentan los creadores de 'Cochinas', 'Yo siempre a veces' y 'Ravalear'

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Agencia Colpisa

Publicado el 17/05/2026 a las 05:00

'Yo siempre a veces' se estrenó en Movistar el pasado 23 de abril, pero Marta Loza comenzó a trabajar en ella mucho tiempo atrás. "La idea surgió hace siete años. Yo acababa de separarme tras diez años viviendo en el extranjero y estaba atravesando una crisis vital, planteándome mi propia maternidad al final de la treintena", explica una de las creadoras de la serie. El día 24 de ese mismo mes Prime Video presentaba 'Cochinas', pero a Carlos del Hoyo pensó en ella por primera vez durante el confinamiento por la pandemia del COVID. "Para hacer el encierro más llevadero Pornhub anunció que abría las puertas de su web, es decir, que permitía que toda la gente que quisiera pudiera consumir porno en su plataforma de forma gratuita. Poco después publicó datos y en ellos se reflejaba un aumento exponencial del consumo de pornografía, y concretamente en el caso de las mujeres, se había duplicado. Ahí me di cuenta de que había una historia", comenta el guionista. Pol Rodríguez pensó en un gran largometraje para narrar lo que estaba sucediendo con el restaurante de su familia, Can Lluís, cuando un fondo buitre compró en 2021 el edificio en el que se ubicaba. Finalmente aquella idea se convirtió en una serie de seis capítulos, que llegará a HBO el próximo 22 de mayo.

Esas series que consumimos tranquilamente desde casa, a veces de forma pausada y otras en modo atracón en una tarde, suelen esconder detrás procesos de creación, desarrollo y distribución largos, muy largos a veces. Con muchas esperas, personajes que entran y salen y giros de guion. Los proyectos crecen y menguan, pasan por diferentes mesas, duermen en cajones y resucitan. O no. Y quienes están detrás de ellos se enfrentan, dependiendo de cada etapa, a distintos estados de ánimo. "El trabajo previo que haces muchas veces no lo cobras. Y eso es lo más jodido. Por eso son tan necesarias las ayudas del ICAA -Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales-son básicas para que las propuestas salgan adelante, porque si no muchas ideas se quedan por el camino, estoy segura", explica Irene Bohoyo, cocreadora de 'Cochinas'. "Y no todo el mundo tiene la suerte de tener un marido, una madre o un novio o ahorros que te sustenten", añade Del Hoyo. "Es necesario invertir tiempo escribiendo mapa de tramas, un desarrollo de personajes, un dossier. Nosotros tuvimos la suerte de que nos la compró Prime, pero podía haberse ido por el desagüe todas estas horas, días y meses", añade.

Los dos rememoran el camino que recorrió su proyecto desde que se reunieron por primera vez en el madrileño barrio de La Latina para hablar de él hasta que se instaló en el catálogo de Prime Video. Ambos se conocían de antes y querían trabajar juntos. En verano de 2021 se encuentran y Carlos le presenta la idea, que por aquel entonces se llamaba 'Delirios de España' y pretendía realizar una radiografía sexual sobre España en tres épocas distintas, en los años 20 del siglo pasado, en los 90 y en la actualidad. "Yo le conté a Irene un titular. Era una idea muy genérica. Los dos juntos, mano a mano, lo bajamos a tierra y desarrollamos las tres líneas argumentales". Hasta que en diciembre de ese mismo año llegan al servicio de streaming de Amazon para vender la serie ante sus ejecutivos (para "pichearla" en el argot de los guionistas). El contacto se había establecido porque Carlos había tenido un encuentro previo. "Les había presentado una serie sobre un meteorito que iba a caer en la tierra y cómo la gente estaba mentalizada de que iba a ser el fin del mundo. Yo les veía las caras y pensaba que no les estaba gustando nada. Al acabar me contaron que justo en ese momento estaban desarrollando una ficción con idéntico argumento". Esas cosas pasan. Se trataba de 'En fin', de David Sainz, que vio la luz en septiembre de 2024.

A la segunda fue la vencida, aunque la respuesta no fue inmediata. "Tardaron en contestarnos. Suele pasar con los tiempos de las plataformas. Estábamos desesperados". En febrero de 2022 Adriana Izquierdo, ejecutiva de Amazon Studios, les da el primer sí, aunque no el definitivo, ese llegaría aún más tarde. Para obtener el visto bueno de verdad -lo que se conoce como 'green light- tuvieron que presentar una biblia, buscar el tono y diseñar el recorrido de la historia. Hay muchos proyectos que mueren entre el primer y el segundo sí. Afortunadamente este no, aunque varió mucho entre ambos síes. "En esa reunión se decide que no va a haber tres épocas, que a la de los 90 es la que más potencial le ven, por lo que se descarta el porno en la corte y el OnlyFans", cuenta Carlos, que ahí modificó el título. El original, 'Delirios de España', se lo regalaría después a su amigo Juan Sanguino para un podcast. El argumento se centraría en el videoclub familiar arruinado que decide alquilar películas para adultos para sobrevivir.

Para conquistar a Prime debían ir de la mano de una productora y con tres capítulos debajo del brazo. El ansiado sí llegó a principios de 2024. Se cerraba ahí la incertidumbre y comenzaba la cuenta atrás para sacar adelante un proyecto que empezó a rodarse en septiembre. En el transcurso no dejaron de darle vueltas a todo. "La serie ha quedado tan redondita porque no hemos parado de reescribir y reescribir y reescribir nos hemos dejado la salud por el camino", confiesa Irene. "Lo más complicado en una comedia es dar con el tono". Ellos lo hallaron, aunque para hacerlo tuvieran que abandonar tramas y algunos personajes. En su caso fue la suegra de Nines. "Es verdad, Nines tenía una suegra -apunta Irene- y tres hijos, en lugar de dos".

Marta Loza y Marta Bassols renunciaron al hermano de Laura, la protagonista de 'Yo siempre a veces'. "Durante mucho tiempo mantuvimos esa trama, era un personaje secundario que le prestaba su casa, pero finalmente nos dimos cuenta de que desviaba el foco del conflicto principal y terminó cayéndose por su propio peso. Aun así, era tremendamente divertido", relata la primera. Por aquel entonces ninguna de las dos imaginaba que aquella idea iba a crecer tanto, que incluso iba a ganar el premio al mejor guion en el festival Canneseries. En 2019 Loza se acuerda de Bassols, porque había sido la primera de su grupo de amigas en ser madre y se había separado poco después del nacimiento de su hija. "Lo estaba haciendo increíblemente bien, pero al mismo tiempo atravesaba muchas dificultades económicas. Entonces pensé que esa realidad apenas había sido representada en el audiovisual. Era además el momento de la eclosión de las plataformas, y sentí que había espacio para contar una historia así". Pero ese espacio tardó en llegar. Tenían que aparecer los Javis para que el bebé pudiese crecer.

"Estuvimos cuatro años desarrollando la idea. Había pasado por todas las plataformas, pero la serie, que todavía no estaba madura, se quedó en un cajón. El proyecto llegó a Suma de la mano de Claudia Costafreda, justo en el momento en que Suma Latina se estaba transformando en Suma Content y buscaba nuevos proyectos. Les "picheamos" la idea en su despacho y enseguida nos pidieron exclusividad durante un año para intentar levantar la financiación. Tardaron muy poco en conseguir que Movistar se sumará al proyecto. Hemos sido muy afortunadas", resume Loza. "Estuvimos aproximadamente dos años en escribirla. Tuvimos la suerte de que, antes de entrar en producción, Movistar nos pidió la serie completamente escrita, con todos los capítulos cerrados. Eso nos permitió profundizar muchísimo en las tramas y dar más peso y complejidad a los personajes. Pudimos tomarnos el tiempo necesario para reflexionar, limpiar y condensar la idea hasta hacerla más potente y concisa. Trabajamos las reescrituras para evitar personajes planos, explorando sus contradicciones y moviéndonos siempre en una escala de grises", añade. El título, 'Yo siempre a veces', se barajó desde el principio. En algún momento fue 'Yo lo que tú', pero al final se quedó el original, que es como ha llegado definitivamente a los espectadores.

HBO Max dijo que no a 'Ravalear' en un principio. Pol Rodríguez tanteó a otras dos plataformas con la misma suerte. Finalmente volvió a HBO y encontró el ansiado sí. "A partir de ahí todo fue muy rápido, en 2002 ya estábamos trabajando en ella. Normalmente puedes estar hasta tres años a la espera", explica el creador, que narra en esta propuesta su caso personal, el del restaurante familiar que durante años dio de comer al barrio del Raval en Barcelona y que cerró cuando una compañía compró el inmueble con otros fines. El resultado final se proyectó en la Berlinale y estará disponible para los espectadores desde la próxima semana. "Pasó de película a serie cuando incorporé la trama de los desahucios. Mis amigos me decían que nadie iba a financiarme la historia, que no interesaba que se contase. Pero hoy en día el problema con las viviendas y la turistificación es tan grande que es lógico que salgan adelante proyectos como este. Quiero abrir el debate, remover conciencias", matiza.

Hubo un arduo trabajo previo de investigación para averiguar qué intereses se ocultan detrás de estas transacciones y cómo es posible que sucedan. Muchas lecturas y entrevistas. Para ello se incorporó al equipo al documentalista Justin Webster. En un principio iban a ser ocho episodios, pero la plataforma pidió que se quedasen en seis, "porque les funcionaba mejor". Para escribirlos se reclutó a seis guionistas, uno por episodio, Isa Campo, Isaki Lacuesta, Eduard Sola, Alfred Pérez-Fargas, Roger Danés y Maialen Vélez. El más difícil todavía.

"Todo era gente que yo conocía y que conocía la historia del restaurante, aunque me interesaba contar con varios puntos de vista era necesario que todos tuvieran el mismo tono, lo más realista posible y que no fuese panfletario", advierte el creador. Imprimir realismo era un objetivo que perseguían el autor, la productora y la propia plataforma. "Nos hemos complicado mucho y ha salido bien, pero no ha sido fácil. Siempre tuve en mi cabeza los actores que quería que la interpretasen y he podido contar con todos ellos. Lo más complejo fue elegir y trabajar con personas que nunca habían actuado. Por eso usamos los zooms en el rodaje, para que muchas veces no supiesen ni donde estaba la cámara", desvela Pol Rodríguez.

Las tres historias están ya al alcance de la mano de cualquier usuario. Pero hasta llegar ahí, del folio al catálogo de una plataforma han realizado un largo y no siempre sencillo camino.

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