Paula Prendes: "Soy una gamberra, ya lo he asumido y me gusta"
"Me pone mi trabajo, que fue mi apuesta de vida", dice la actriz y presentadora, que pasará todo el verano trabajando


Actualizado el 26/08/2024 a las 07:58
La espontaneidad de Paula Prendes (Gijón, 1983) saltó a las sobremesas de toda España a través de la televisión con su desenfadado perfil de joven reportera pibón en 'Sé lo que hicisteis'. Tras años alternando su trabajo como comunicadora con el de actriz, su rostro forma parte de la memoria audiovisual de un país que la ha visto crecer en programas, series y películas. Y sigue siendo espontánea. Y sigue siendo un pibón.
Lleva casi tres meses inmersa en el rodaje de 'La encrucijada'.
Es un rodaje a la antigua, de estos largos. Hasta noviembre estaremos rodando entre los platós de Netflix en Madrid y Canarias, donde hacemos los exteriores. Hemos estado tres semanas en las islas y volveremos otras tres en octubre.
Canarias y Madrid, dos lugares diametralmente opuestos a la hora de plantarle cara al calor.
Totalmente. Además, rodando y sin poder tomar el sol.
¿Poco ocio, entonces?
Todo trabajo. Aquí vamos a saco. Pero estoy feliz, porque tenía muchas ganas de un proyecto de estas características. El actor no tiene vacaciones, somos jornaleros de la actuación. Cuando te contratan, hay épocas de mucho trabajo que tienes que aprovechar y, cuando no, es la hora de las vacaciones.
Pero a usted le va la marcha, quiere seguir trabajando a los ochenta.
Me encantaría. Me pone mi trabajo, tanto la actuación como todo lo relacionado con la comunicación. Fue mi apuesta de vida. Parece que me he casado con lo profesional.
Lo que no le gusta es la incertidumbre.
Decimos que no nos gusta, pero tiene que haber algo en nuestro ADN que nos empuja a ello, porque es durísimo pensar que igual ya no te vuelven a llamar, que no interesas, que ya no sirves... Esos son los fantasmas de todos los que nos dedicamos a esto. Para que te elijan para un proyecto se tienen que alinear los astros, son muchas personas las que tienen que dar el OK a que tu cara esté ahí. Así que hay que estar muy armado mentalmente. No estamos todo el día 'ji, ji' y 'ja, ja'.
¿Para qué sacará tiempo de donde no lo tiene?
Para ir a Asturias. Siempre saco algún fin de semana para ir a la tierrina. Ahora que tenemos alta velocidad, aprovecho el tren para ir estudiando.
Está muy centrada en su faceta como actriz. ¿Echa de menos la de periodista?
Cuando no hay trabajo echas de menos trabajar, en general. Pero ahora que estoy metida en esto, no lo echo nada de menos. Aunque no dejo mi faceta de comunicadora. Me gusta. Me encanta poder alternar, así no te aburres.
Se hizo popular realizando entrevistas desenfadadas y como entrevistada sigue huyendo de lo políticamente correcto. ¿Ha tenido que pagar un precio?
Sí. Me he posicionado de cara al mundo tal y como soy. Y soy una gamberra. Ya lo he asumido y no tengo ningún problema con ello. Al principio puede que intentase dar una imagen que no era, ya no. Recuerdo una cobertura sobre el accidente de Spanair cuando trabajaba en Localia, en Madrid: fue durísimo y descubrí que yo no quería hacer eso. En mi día a día prefiero nutrirme de cosas más ligeras, banales, reírme un poco de todo. Personalmente, me ayuda a vivir mejor. Me gusta ser la gamberra oficial.
¿Se ha hecho dura ante las críticas? El juicio a las mujeres que salen en televisión es brutal: si es guapa será tonta, si triunfa algo habrá hecho, si envejece se ha descuidado, si se opera no asume el paso del tiempo, si no es madre es egoísta... Agotador.
Yo, por ejemplo, no quiero ser madre. Lo he decidido y siempre hay quien te dice: ya verás cómo te arrepientes. Siempre hay alguien para opinar sobre tu decisión. Creo que he aprendido a vivir con las críticas y no me afectan mucho. Eso lo digo ahora, con cuarenta años, que ya ves las cosas de otra forma. Aunque lo del paso del tiempo me sigue pesando...
¿Por qué?
Nunca me he hecho nada: no me he puesto bótox, no me he operado... y es raro; la gente de este mundo suele hacerlo. Si creyera que iba a mejorar muchísimo, lo haría, pero tampoco creo que notase una gran diferencia. Siempre tuve el rol de chica guapa y asumir el paso del tiempo así es más difícil. Y lo que me queda. Porque las mujeres a cierta edad parece que se vuelven invisibles.