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Arturo Valls: "El humor no debería tener límites porque es ficción"

El actor y presentador valenciano protagoniza la comedia 'Dos años y un día' en Atresplayer Premium, donde un famoso cómico termina en prisión por un delito de ofensa religiosa

Ampliar Arturo Valls encabeza el reparto de la serie 'Dos años y un día'
Arturo Valls encabeza el reparto de la serie 'Dos años y un día'
Publicado el 05/07/2022 a las 06:00
En prisión por contar un chiste. Así acaba el actor y presentador Arturo Valls (Valencia, 47 años) en la comedia 'Dos años y un día', la nueva ficción original disponible ya en Atresplayer Premium. Cuenta la historia de Carlos Ferrer, un cómico de éxito con una vida perfecta hasta que 18 fatídicos segundos la cambian para siempre. Su aparición en el pregón de Carzuelo de la Frontera vestido de la Virgen del Cierzo, como un paso de Semana Santa, desata la indignación de la asociación de abogados costaleros, que lo denuncian por un delito contra los sentimientos religiosos. 
La querella se admite a trámite y el juez, devoto de la Virgen de su pueblo y también costalero, lo condena a prisión. Ahora, Carlos debe adaptarse a su nueva vida en la cárcel donde tendrá que pasar dos años y un día. 
Adriana Torrebejano, Amaia Salamanca, Fernando Gil, Michael John Treanor, Javier Botet, Manuel Galiana, Santi Ugalde, Paco Churruca, Nene y Jorge Rueda, entre otros, completan el reparto de la ficción, que tendrá una primera temporada de seis episodios.
-¿Se ha inspirado en algún personaje real para construir al protagonista?
Cuando lo ves te preguntas 'a quién te recuerda, ¿no?' (risas). Me he inspirado en mí mismo o en ese perfil de presentador que se ha manejado en el humor más blanco, generalista y un personaje estilo Roberto Leal, Manel Fuentes, Arguiñano o Bertín Osborne. Personas que caen bien y que, de repente, podrían verse en prisión por un chiste desafortunado.
-¿Se ha parado a pensar qué haría en esa situación?
Lo pasaría fatal. No te quedaría otra que cumplir condena y traficar con selfis dentro de la cárcel, que es lo que hace el protagonista. Intentar buscar el lado positivo si es que existe algo bueno estando privado de libertad. Soy una persona que me amoldo a todo y soy muy adaptable. Si me he ido a una fiesta en la que no me gusta la música, intento adaptarme y que me guste. Me he estado acoplando siempre a las circunstancias. Es mi personalidad. 
-¿La ficción es una crítica a la piel fina de la sociedad o a la justicia que condena chistes?
Es desmesurada la condena por un chiste. Nunca puedes meter a un cómico en la cárcel por un chiste. Hay que buscar otro tipo de resolución, unas disculpas y ver en qué situación y cuál es el contexto en que se ha hecho. Soy de los que piensan que el humor no debería tener límites porque es ficción y es mentira. Aun así, existen pero dependen de dónde y a quién se lo cuentas. No es lo mismo un chiste sobre el holocausto contado por un nazi que si lo hace un judío. No debería haber límites en el humor en cuanto es una ficción, como tampoco los tiene el drama, donde aquí si puedes hablar de todo lo que quieras. Con humor no, porque puedes ofender a alguien y acabar en la cárcel. No debería ocurrir.
-¿Los límites del humor se los debería poner uno mismo?
Sí, pero además es que ya hay chistes que no tienen sentido. Que no son graciosos. La calidad del chiste es otro de los límites del humor. Hay chistes que son ofensivos pero porque son malos y la sociedad ha evolucionado. No se pueden perpetuar clichés o comportamientos, pero debe ser de una manera natural y orgánica. No puede haber autocensura. Hay chistes que no tienen ya gracia y es algo que a mí también me ha ocurrido.
-Como al protagonista de la ficción, ¿alguna vez no se han reído con uno de sus chistes?
Yo he desarrollado algo que, diez años en '¡Ahora Caigo!' y en 'Caiga quien caiga', intuyes cuál es tu público y quiénes son tus interlocutores, si esa persona va a encajar el chiste o ves, en un momento, que el chiste no gusta e intentas suavizar. Desarrollas algo que no sabes cómo explicar. Si me ha pasado, lo he notado y he pedido disculpas. Pero siempre había algo anterior, de análisis de audiencia, de si podías hacer un chiste o no. "Diez años maravillosos" 
-¿Cómo ve la comedia en España?
La veo bien. Gracias a las plataformas se ha abierto el abanico de desarrollar diferentes tonos y formas de humor. Han sido ficciones como 'Vergüenza', 'Vota Juan'. Se pueden hacer series y comedias con registros diferentes. Está en muy buen estado. Veo propuestas con grandes cómicos, como Carmen Machi o Javier Cámara, que son auténticos humoristas que se pueden comparar a nivel internacional. Tenemos buena comedia en España porque también tenemos buena tradición, de Berlanga o Cuerda.
-¿Qué recuerdo guarda de '¡Ahora Caigo!'?
Fue muy buen recuerdo. Me siento mal, de hecho, estoy pensando hacer un monólogo en el teatro titulado 'Perdón', para pedir disculpas a la audiencia que se quedó huérfana en las tardes. Los programas diarios generan como una especie de familia. Echo de menos los chistes internos y las sinergias que se van creando y creciendo de un día para otro. Eso solo pasa en los formatos diarios. Había muchas cosas que solo entendía el espectador más fiel, pero estoy contento con la decisión, de ser un poco más libre y tener tiempo para hacer otro tipo de cosas. Fueron diez años maravillosos.
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