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Mikel Goñi reaparece en televisión tras pasar más de tres años en la cárcel
Los hechos que llevaron a Goñi a aquella situación se remontan al 30 de noviembre de 2014


Actualizado el 26/01/2022 a las 17:21
El expelotari Mikel Goñi entró en prisión en 2018 por secuestrar, amenazar y agredir a dos personas.
El tribunal confirmó la resolución dictada por la magistrada Aurora Ruiz Ferreiro, del Juzgado de los Penal numero 3 de Pamplona. Consideró a Mikel Goñi responsable de dos delitos de detención ilegal por los que le condenaron a cuatro años y dos meses.
También le sentenciaron a otros dos años y un mes por amenazas y a dos más por lesiones. El cómplice del expelotari, Jesús María Maya, apodado ‘Potro’, fue condenado a las mismas penas.
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Goñi reapareció este martes después de ingresar en prisión en 2018. El navarro ha cumplido tres años y dos meses de condena en la cárcel de Zaballa y ofreció una entrevista en el programa 'Abiapuntua' de ETB1, ahora ha accedido al tercer grado.
En prisión se sacó el título de cocinero, trabajó en el economato y en la cafetería. En la entrevista indicó que su aterrizaje fue "complicado" y señaló que terminó en ella porque "no hizo bien las cosas".
Durante la entrevista, Goñi apunta que ahora desea tener una vida tranquila, disfruta de sus amigos y los paseos. "No hay otra, a lo hecho pecho y fuera", señala.
CÓMO TERMINÓ EN LA CÁRCEL
Los hechos que llevaron a Goñi a aquella situación se remontan al 30 de noviembre de 2014. Aquella noche, sobre las once y media, el exmanista, acompañado del también acusado Jesús María Maya y una tercera persona no identificada, acudieron a un domicilio de Eugui y acusaron a un hombre de haber robado una plantación de marihuana de una vivienda que había alquilado el expelotari navarro en el concejo de Anocíbar, en el Valle de Odieta.
Los acusados golpearon al hombre, le ataron con una cuerda, lo subieron a un vehículo para seguidamente trasladarlo en un trayecto que duró treinta minutos a un descampado cercano al río en Elizondo. Allí, le retuvieron mientras hablaban por teléfono.
Al día siguiente, los inculpados también amenazaron de muerte a otra persona. Esta vez la víctima fue el propietario de la vivienda que había alquilado en Eugui, a quien exigieron el pago de 10.000 euros por la sustracción de la marihuana.