Televisión
Cristina Pardo: "Estaba cansada de Puigdemont"
La periodista pamplonesa regresa este domingo a La Sexta con 'Malas compañías'


Actualizado el 24/03/2018 a las 06:00
Cristina Pardo (Pamplona, 1977) es especialista en tratar los temas más farragosos de la política con una capa de pintura y fina ironía. Así ha sido durante los últimos cinco años en 'Al rojo vivo', programa en el que se llegó a convertir en la suplente de Antonio García Ferreras cuando este estaba de vacaciones. Ahora le toca despedirse de su jefe e iniciar nuevos proyectos en La Sexta, como 'Liarla Pardo', un formato que tratará la actualidad con humor y que se estrenará después de Semana Santa. Pero antes, vuelve con las dos últimas entregas de 'Malas Compañías' (este domingo y el 1 de abril, 21:30 horas) dedicadas a la corrupción en Andalucía.
Decían que nunca hablaban de los ERE de Andalucía.
Eso es, pero en esa reivindicación que nos hacen hay algo de razón. Hay casos de corrupción en otras partes de España que son más burdos y ostentosos que suelen llamar más la atención de los medios de comunicación. Los ERE en cambio es un caso más farragoso. Yo estoy muy contenta de este programa, para mí es el mejor de todos los 'Malas compañías' que hemos hecho.
¿Qué es lo que más le ha llamado la atención?
Conocer por dentro lo que parece ser una red clientelar en la Junta de Andalucía. Se ha utilizado el dinero muchas veces en garantizar una paz social para que la gente no proteste, en vez de fomentar la creación de empleo, y eso es una forma de corrupción muy sibilina. También hemos podido hablar con tres de los cabecillas de la trama según la juez, Juan Lanzas, Javier Guerrero y Carlos Leal. A Lanzas logramos asaltarle en el bar donde desayuna cada mañana y me terminó llamando "gilipollas".
¿En serio?
Muchas veces pecan de soberbios. Aunque también es cierto que le asaltamos dentro del bar, con las cámaras. Tuvimos la suerte de que nos respondió a lo que le preguntamos, se sintió apabullado. Nunca me habían llamado gilipollas en televisión, pero algo de razón lleva, después de ver las cosas que se han hecho, un poco de cara de gilipollas si se te queda.
¿La corrupción pasa factura en este país?
Es otra de las preguntas que nos hacemos. Siempre habíamos escuchado que las personas votan con el bolsillo pero parece que el mal uso del dinero público penaliza poco, incluso en Andalucía, donde hay tanta gente a la que no le va del todo bien.
¿Suele recibir muchas llamadas de políticos los lunes?
Alguna he recibido para quejarse de mí, también mis jefes. Pero es importante seguir capeando el temporal, hacer lo que tú crees que tienes que hacer. Presiones siempre hay.
¿Cómo fue la despedida de 'Al rojo vivo'?
Fue bastante triste, sentía como si me estuvieran amputando una pierna. Me dio mucha pena porque a Ferreras le conozco desde hace 20 años y personalmente le quiero mucho. Lo más lamentable es que el día en el que decidimos que me tenía que incorporar al nuevo programa lo puse en el grupo de Whattsapp de 'Al Rojo Vivo'. Los mensajes de mis compañeros me hicieron llorar y yo tenía que entrevistar en directo a Granados, parecía que la imputada era yo. Tuve la suerte de que ese día se cortó la señal y no se me vio.
¿Qué va a echar más de menos?
A Ferreras, al equipo y a la actualidad del día a día. Aunque de algunos temas ya estaba cansada, como de Puigdemont.
La va a seguir 'liando pardo' en La Sexta.
Sí, con un nuevo programa que se estrena después de Semana Santa, se va a emitir los fines de semana y se me va a ver en un cambio de registro, hablando de actualidad de forma desenfada. Y no voy a hablar de Puigdemont (risas). A mí me gusta hablar de política caricaturizándola y quitándole un poco de hierro, si no, ni nos levantamos de la cama.
