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Cristina Muñoz, experta en limpieza y orden, desvela lo que puedes hacer para empezar el día con alegría: "¡Toca activarse!"
Lejos de ser una rutina sin importancia, hacer la cama puede tener un impacto profundo en el estado de ánimo


Publicado el 02/04/2025 a las 12:25
Hacer la cama cada mañana es una tarea que apenas lleva unos minutos, pero que puede tener un impacto profundo en el estado de ánimo y la organización personal. Así lo explica Cristina Muñoz, experta en limpieza y orden, quien destaca que este pequeño gesto "se considera como el primer logro, el que marca el tono de tu día".
Lejos de ser una rutina sin importancia, hacer la cama genera una sensación inmediata de satisfacción. "Nos hace sentir satisfechas y motivadas para seguir. Muchas personas la consideran la primera de las buenas decisiones del día", señala Muñoz.
Según la experta, el simple movimiento de estirar las sábanas implica mucho más que ordenar un mueble. "Hace que entendamos que la etapa de descanso terminó y toca activarse", explica. Esa pequeña acción se convierte eTn un símbolo de que se es capaz de organizarse, de cerrar una etapa (el descanso) y empezar otra (la actividad).
Además, Muñoz subraya que "considerando el volumen que ocupa una cama, que es la pieza reina de la estancia, tener la cama hecha es tener más del 50% de nuestra habitación en orden". Un pensamiento que puede actuar como catalizador para querer mantener el resto de la habitación igualmente recogido. “Si la habitación se ve mejor, tú te sientes mejor”, resume.
AUTODISCIPLINA Y BIENESTAR
Otro beneficio que destaca es su contribución a la autodisciplina. “Si nuestro nivel de disciplina está en momentos bajos, lo que menos queremos es iniciar el día haciendo la cama”, reconoce. Sin embargo, precisamente por eso, obligarse a hacerlo “ayudará a que tu disciplina vuelva a su estado óptimo”.
Este tipo de control voluntario sobre el cuerpo y la mente tiene efectos concretos en la productividad y el bienestar, como ya señalaba el periodista Charles Duhigg en su libro El poder de los hábitos. Allí, Duhigg destaca que quienes hacen la cama a diario tienden a ser más productivos, tener mayor sensación de bienestar y ser más hábiles para ajustarse a presupuestos.