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Gonzalo Miró: "Los calvos somos los hombres del futuro"

"Si mi madre levantara la cabeza y me viera en un programa de cocina se moriría de risa, pero se sentiría orgullosa", dice el perodista y tertuliano

Ampliar Gonzalo Miró, en el festival de cine de Valladolid
Gonzalo Miró, en el festival de cine de ValladolidInstagram @mirogonzalo
Publicado el 10/12/2022 a las 06:00
Gonzalo Miró está que no se quita la chaquetilla. De no tener ni idea de cocinar, a que le nombren embajador de un robot de cocina... Hace unos días participó en Madrid, junto a Olga Navarro, chef de la marca de supermercados Lidl, en la presentación del Silvercrest Monsieur Cuisine Smart y colaboró en la elaboración de una tosta de bacalao, un sorbete de limón y bolas de mazapán. De todo ello tiene la culpa MasterChef Celebrity, el 'talent' que cambió radicalmente la relación de Miró con la cocina. "El plato con el que me luzco es una tempura de merluza sobre crema de coliflor y salsa de miel y piñones. Me sale bastante rico".
El periodista ha seguido la durísima polémica entre el famoso concurso y la presentadora Patricia Conde, finalista en la última edición del 'Celebrity'. "Me llama mucho la atención que alguien se lleve las manos a la cabeza por cómo funciona el programa. Quien piense que va ahí exclusivamente a cocinar se equivoca y la gente que hace televisión sabe de lo que hablamos. Las broncas que te echan forman parte del espectáculo televisivo, luego ellos son encantadores".
Para Miró, su expulsión de MasterChef fue, como en 'Casablanca', el principio de una hermosa amistad... En su caso, con Flo. También le sirvió para que lo conocieran mejor. "La gente vio mi verdadera personalidad", afirma este periodista deportivo colaborador de varios medios y de programas como 'La Roca' o 'La gran confusión'. "No me puedo quejar -admite-. Soy dueño de mi tiempo, que me parece un lujazo, y encima hago lo que me gusta".
Pero la Navidad no es lo suyo. Son unas fiestas que pasan por él como si no existieran. "Ni siquiera dramatizo con ellas -precisa-. No es que sean melancólicas. Yo le doy la misma importancia al 15 de diciembre que al 25. Y nunca me he sentido solo porque sé que hay muchos amigos que estarían encantados de abrirme las puertas de su casa". Vive en pareja, con la modelo Noelia Velasco, "pero nunca me ha importado pasar estas fechas solo. Son muchos años haciéndolo y a todo se acostumbra uno".
Algo tendrá que ver su infancia como hijo único de familia monoparental. Cuando Gonzalo nació, sus abuelos, los padres de Pilar Miró, ya habían fallecido. "En Nochebuena cenaba con mi madre, los dos solos, y lo pasábamos bien. Recuerdo que poníamos el árbol -relata-. ¿Cena especial? Bueno, mi madre nunca fue muy exigente con la cocina". En Nochevieja lo enviaban a casa de la presentadora de TVE Blanca Álvarez. "Nos juntábamos un montón de gente con las uvas, el cotillón...".
Él se recuerda como un niño tranquilo, pero también muy mimado. "Como mi madre trabajaba mucho, en los momentos que estaba conmigo me quería tener contento y eso yo lo utilizaba a mi favor". Tampoco fue buen estudiante. Prefería el fútbol y sobre todo, las chicas... Se le han conocido muchas novias, "pero siempre he buscado relaciones estables", puntualiza. Entre ellas, la cantante Amaia Montero, que acaba de pasar por un ingreso hospitalario por estrés. "Hablé con ella hace poco y se encuentra mucho mejor -detalla-. A Amaia la quiero mucho, es muy buena persona. Y todos pasamos alguna vez por momentos complicados".
LA LLAMADA DE LA PATERNIDAD
A sus 41 años, el hijo de Pilar Miró no se plantea ser padre. "Soy demasiado feliz como para querer que mi vida cambie". Tampoco se ha planteado jamás un viaje a Turquía... "Cuando empecé a perder pelo lo asumí muy rápido. En su día me ofrecieron ser imagen de una clínica de implantes y me negué. Los calvos somos el hombre del futuro -proclama-. Somos gente adelantada a nuestro tiempo".
Si le preguntas qué diría su madre si pudiera verlo hoy, sonríe... "Probablemente le daría un síncope. Ella quería que yo fuera médico. Quizás porque estaba malita del corazón y tener un doctor cerca la tranquilizaba. Luego se conformaba con farmacéutico... Si levantara la cabeza y me viera en un programa de cocina se moriría de risa. Pero en general creo que estaría orgullosa por los valores que tengo gracias a ella, porque consigo ser feliz, tengo buenos amigos, sentido del humor y he sabido salir adelante a pesar de lo prontito que me dejó".
El pasado 19 de octubre se cumplieron 25 años de la muerte, por infarto fulminante, de la directora de cine Pilar Miró. Su hijo tenía entonces 16 años. "Es un orgullo que todo el mundo te siga recordando a tu madre casi a diario -dice Gonzalo-. Es tanto el cariño que recibo que es imposible olvidarla. Está más presente que nunca". De su padre no habla... "No me hace falta. Yo tenía a mi madre que valía por todos y nunca eché de menos una figura paterna gracias a ella".
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