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Humor

La cómica navarra Virginia Riezu triunfa con su espectáculo 'Para ser mujer, eres bastante graciosa'

La pamplonesa ha convertido la frase que más oyó al comenzar su carrera en mantra y hasta en un espectáculo

Cartel promocional del su espectáculo 'Para ser mujer, eres bastante graciosa'
Cartel promocional del su espectáculo 'Para ser mujer, eres bastante graciosa'
  • María de Álvaro / Colpisa
Actualizado el 28/07/2021 a las 20:31
Virginia Riezu (Pamplona, 1975) no nació cómica, aunque el humor siempre haya estado en su vida. De hecho, estudió Ingeniería Agrónoma y fue a fuerza de aburrirse en clase y echar de menos más exámenes orales cuando supo que lo suyo era la interpretación y la improvisación. Y se puso a ello. Hoy compagina radio, tele y teatro con su propio espectáculo, que es, como ella, reivindicativo, feminista y descacharrante.
-"Para ser mujer, eres bastante graciosa". ¿Cuántas veces ha tenido que oírlo? 
-¡Todo el rato! Y al principio ni me enteraba. Cuando me di cuenta, empecé a cabrearme, así que cuando estaba preparando mi monólogo y no tenía título se lo puse, y eso que atenta contra todo lo que dicen que tiene que ser un título: no es ni corto ni comercial, pero sigue vigente y estoy muy orgullosa.
-¿Identifica lo suyo como, digamos, 'humor feminista', o esa es solo otra etiqueta? 
-Sí y no. Soy feminista y lógicamente hablo de ello, pero siento que, como etiqueta, puede restringir. Como si las mujeres solo pudiéramos reivindicar, y podemos, claro, pero también hablar de todo lo que nos dé la gana. No quiero aleccionar ni ser un tostón.
-¿Y por qué durante años el humor, al menos el de gran consumo, el de la tele, ha estado en manos de hombres? 
-¡Ay, churri, porque tienen el poder! Antes los directivos de la tele marcaban las programaciones, luego llegaron Paramount Comedy y Comedy Central y, con ellas, el auge de los monólogos, y ahí se repetía el paradigma porque, directamente, en España no había cantera ni referentes.
-Y llegó su turno...
-Sin duda, es nuestro momento. Lo de antes era la pescadilla que se mordía la cola, nosotras no nos dedicábamos a esto porque no nos sentíamos representadas, pero eso sucede cada vez menos.
-¿Que usted sea ingeniera agrónoma es un síntoma de cómo está el campo? -
Bueno, ¡conmigo estaría peor! La verdad es que ni presenté el proyecto de fin de carrera; ya entonces me di cuenta de que me había equivocado. Tenía 23 años y pensaba que era tarde para rectificar... ¡Qué ilusa! (risas). Ahora animo a todo el mundo a dar marcha atrás, a cambiar lo que sea.
-Se formó después en interpretación y ahora integra una compañía, pero también trabaja en radio, ha hecho series ('Vergüenza', 'Aquí no hay quien viva'...), programas de tele ('Todo es mentira', 'Ilustres ignorantes'...). ¿Es verdad eso de que como el teatro no hay nada? 
-A mí me gusta todo lo que sea en directo, no suelo hacer casi nada 'enlatado'. El teatro, claro, tiene lo de la respuesta inmediata. La verdad es que salgo recargada de las funciones. Son pura adrenalina. Subirme al escenario es como ir al gimnasio.
-¿La tele quema? -¡Qué más me gustaría a mí que estar quemada de la tele! La verdad es que es todo muy eléctrico, sí, no hay casi tiempo para la reflexión.
A la mínima polémica en Twitter cambia todo...
-Hablando de redes y reacciones, ¿hemos perdido el sentido del humor? ¿Tenemos la piel demasiado fina? 
-Eso es un bumerán con el que hay que tener cuidado. Me he visto en los dos casos. He padecido que alguien se cabree conmigo por algo hecho de forma completamente inocente, pero también me he sentido parte de un colectivo ofendido por algo.
-¿Dónde está el famoso límite? 
-Es que cada uno tenemos el nuestro. Es muy complicado, pero sí tengo claro que no es lo mismo hacer humor de abajo arriba que a la inversa.
-¿Y qué quiere ser de mayor? 
-¡Paco León! 
-¡Sin titubear! 
-Admiro mucho su carrera. Ha tocado todos los palos: dirección, interpretación, guiones... No sé si me dará tiempo, aunque, mira, ahí está María Galiana.

"Los humoristas 24/7, que hay bastantes y bastantas, me aburren"

La cabra tira al monte y, a veces, los agrónomos, también. A lo mejor por eso Virginia se ríe de todo o de casi todo, pero tiene claro que no se puede ser cómico las 24 horas del día los siete días de la semana. "Hay bastantes y 'bastantas' humoristas 24/7, pero yo les diría que se relajen, que no hay nada más pesado que un cómico que todo el rato quiere ser gracioso. Yo tengo ventaja, soy bastante dramática también".
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