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Arte

Del Ecce Homo de Borja a la figura de Palencia, un museo de "restauraciones" fallidas

Antes y después del 'Ecce Homo' palentino.
Antes y después del 'Ecce Homo' palentino.
  • Efe. Madrid
Actualizada 14/11/2020 a las 10:10

La figura escultórica en la fachada de una céntrica calle de Palencia se suma a una larga lista de fallidas "restauraciones" del patrimonio español que encabeza, cómo no, el famoso "Ecce Homo" de Borja. Son tantas que podrían tener su propio museo, aunque el gremio de restauradores lo considera un auténtico "acto vandálico".

"Eso no es una restauración, eso es un acto vandálico", denuncia el presidente de la Asociación Profesional de Conservadores Restauradores de España (ACRE), Francisco Manuel Espejo Jiménez. De la misma manera que "solo los médicos pueden curar y ejercer la medicina", solo los restauradores deberían estar acreditados para intervenir en el patrimonio, reclama el especialista en una entrevista con Efe.

La intervención del edificio de Palencia, que al parecer fue realizada hace varios años pero que ha saltado ahora a los medios tras la denuncia de un pintor de la ciudad, probablemente fue hecha por alguien sin una titulación específica. "Un conservador jamás haría algo así", zanja.

El desaguisado -que la comunidad de propietarios se ha comprometido a solucionar- ha sido recogido en medios nacionales e internacionales de todo el mundo y recuerda al del "Ecce Homo" de Borja (Zaragoza) y a su improvisada autora, Cecilia Giménez Zueco, cuya desastrosa obra dio la vuelta al mundo y acabó con la ciudad convertida en un lugar de peregrinación de curiosos.

La imagen del "Ecce Homo" acabó en camisetas y todo tipo de "merchandising"; Cecilia tuvo hasta una ópera que contaba la historia y a los 82 años consiguió una fama para ella y para el pueblo que jamás se hubiera podido imaginar.

Según recuerda este especialista, solo saltan a la palestra aquellas intervenciones que "quedan mal" -como fue el caso de Borja o la realizada en Palencia, que ha convertido la estatua en poco menos que un monigote- pero hay restauraciones que, aunque a primera vista parece que quedan mejor, también son "un atropello" al patrimonio nacional.

Es bastante habitual el repintado y retallado de imágenes religiosas, que no las llevan a cabo especialistas y que terminan convirtiéndose en obras completamente diferentes, se pueden encontrar en iglesias de toda España y apenas llaman la atención.

Fue lo que pasó en Rañadoiro (Asturias) hace unos dos años, cuando una vecina repintó las tres tallas de la Iglesia del pueblo, que está protegida, con vivos y llamativos colores -fucsia, verde o añil-, que seguro no se parecen en nada a las originales del siglo XV.

La restauración permaneció a la vista de la veintena de habitantes del pueblo y con el visto bueno del cura durante meses y sin ningún escándalo, hasta que salió en procesión y alguien dio la voz de alarma. El Gobierno asturiano abrió expediente por la intervención, que consideraba "más una venganza que una restauración".

Para que una obra sea adecuadamente restaurada tiene que seguir los criterios de restauración establecidos a nivel nacional e internacional y, sobre todo, "tiene que ser reversible", recuerda Espejo.
"Hay que hacer mucha labor pedagógica", subraya el presidente de esta asociación, que denuncia la ausencia de la figura del restaurador profesional en las leyes de patrimonio nacional y regional, así como una homologación en las titulaciones de la profesión.

El "Ecce Homo" de Borja, la figura de Palencia o las estatuas de Rañadoiro no son casos únicos. Hace unos meses, en Valencia un propietario llevó una copia de una 'Inmaculada' de Murillo a limpiar y le devolvieron una imagen de la Virgen prácticamente irreconocible y más propia de un niño, que ahora se conoce como el "Ecce Homo de Valencia".

Más lejos llegó hace un par de años la restauración de la parroquia de San Miguel de Estella (Navarra). Donde antes había una imagen de San Jorge lanza en mano matando al dragón de XVI apareció un personaje que se parecía más a Tintín y que también dio la vuelta al mundo.

El revuelo se saldó con dos multas, para el encargado de la intervención y para la propia iglesia (6.000 euros), y el gasto de más de 30.000 euros para una restauración completa por parte del Arzobispado.

Estos casos no son únicos en el mundo. Según el presidente de la ACRE, "por desgracia" también pasan en otros países, aunque probablemente el más popular sea la desfiguración de Borja, que se ha convertido en un meme de su tiempo.

La regulación del sector es importante pero también hacer "pedagogía entre el público", asegura Espejo, que cree que lo que está en juego ahora mismo con estas intervenciones es el patrimonio nacional que, sobre todo, habría que dejar en las mejores condiciones posibles a las siguientes generaciones.

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