Etiopía
Un cocodrilo tritura al reverendo
Cuando bautizaba a sus feligreses a orillas del lago Abaya de Etiopía, Docho Eshetelas fue atacado por un enorme reptil y murió en el acto


Actualizado el 09/06/2018 a las 06:00
A orillas del lago Abaya, el pastor Docho Eshete comenzaba la ceremonia del bautizo por inmersión, tal como la practicaban los primeros cristianos. Era un domingo, tan tropical como siempre en la ciudad de Arba Minch, "un lugar increíblemente tranquilo", según las guías de viaje, y había congregado a unos 80 feligreses de esta ciudad al sur de Etiopía, a 500 kilómetros de la capital, Adís Abeba.
Para aplicar la ablución purificadora, Eshete no temía que la orilla elegida estuviera a unos 300 metros de la granja de cocodrilos de la región. Unos ocho mil enormes reptiles que se crían para repoblar los pantanales africanos y explotar sus pieles. Tampoco le importaba que las aguas amarronadas por la acumulación de óxido férrico no permitieran ver más allá de sus rodillas.
Celebrado el primer ritual, bautizada la primera persona, sus brazos de baptisterio esperaban recibir al segundo converso de la mañana cuando un cocodrilo saltó del agua y lo atacó. Las fauces hambrientas del temible anfibio, de una especie -Crocodylus niloticus- que mide entre dos y cinco metros de largo y un apabullante 63% de efectividad mortal en sus embestidas, le capturaron desde las piernas hasta la espalda. "Bautizó a la primera persona y pasó a otra", aseguró un testigo, Ketema Kairo, a la BBC. "De repente, un cocodrilo saltó del lago y agarró al pastor".
Quien estaba a su lado, huyó lo más rápido que pudo. Ante el atroz 'death roll' o 'voltereta mortal', con que el cocodrilo tritura y desorienta a sus presas, los testigos reaccionaron e intentaron evitar que el saurio se sumergiera y se llevara al vicario. Por todo arma para enfrentar al monstruo, las redes de los pescadores.
El cocodrilo arrastró el cuerpo del reverendo dentro del lago, con fuerza y velocidad. Y escapó, protegido por los 120 kilómetros cuadrados de manto acuoso. Pero sin el cuerpo, que lograron rescatar los pescadores, acostumbrados a lidiar con estos depredadores que compiten con ellos por los escasos peces del lago. Eshete había muerto desgarrado y aplastado por las mandíbulas del reptil. Tenía 45 años.
"A pesar de los grandes esfuerzos, no pudieron salvar al pastor Docho", dijo el policía Eiwnetu Kanko. "Sólo lograron sacar el cadáver". Los ataques de cocodrilos a humanos son frecuentes en Africa, más de 300 ataques al año, según Crocodile Specialist Group, una red independiente para el estudio y conservación de caimanes y cocodrilos, pero no existen cifras sobre las víctimas mortales cada año. "Los ataques a humanos son difíciles de cuantificar, porque suelen ocurrir en regiones remotas", explican. "De las 23 especies, sólo ocho son peligrosas para el hombre, al que atacan por hambre, por defender su territorio o sus crías, y por confundirlo con otros animales".