Harry y Meghan se estrenan como matrimonio y como duques de Sussex

La ceremonia concitó a decenas de miles de curiosos

Europa Press

Actualizado el 19/05/2018 a las 21:58

El príncipe Enrique de Inglaterra y la ex actriz estadounidense Meghan Markle han contraído matrimonio este sábado en la capilla londinense de San Jorge en una ceremonia que concitó a decenas de miles de curiosos y en la que la pareja se mostró muy emocionada.

Además de convertirse en marido y mujer, Harry y Meghan se han estrenado como nuevos duques de Sussex, título concedido poco antes de la ceremonia por la reina Isabel II.

En la ceremonia oficiada por el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, los contrayentes han pronunciado sus votos ante la familia real británica y más de un centenar de asistentes, entre ellos celebridades como el actor George Clooney, su esposa y abogada Amal Clooney, el ex futbolista David Beckham o la presentadora de televisión Ophrah Winfrey, así como compañeros de trabajo de Markle en la serie 'Suits', que coprotagonizó.

Después de entrar a la capilla de San Jorge sin escolta, Meghan -con un largo vestido de blanco inmaculado diseñado por la británica Waight Keller- caminó hasta el centro de la capilla del siglo XV en el castillo de Windsor. Allí se encontró con el príncipe Carlos, heredero al trono, que la acompañó hasta su hijo Enrique.

Tras intercambiar votos de amor y cariño "hasta que la muerte nos separe", Enrique, de 33 años y sexto en línea de sucesión al trono británico, colocó un anillo de oro galés en el dedo de Markle ante una congregación que incluía a la reina Isabel, la realeza y numerosas personalidades del espectáculo.

"En presencia de Dios, y ante esta congregación, Enrique y Meghan han dado su consentimiento y hecho sus votos matrimoniales el uno con el otro", declaró el arzobispo de Canterbury, Justin Welby. "Han declarado su matrimonio al unir sus manos y al dar y recibir anillos. Por lo tanto, proclamo que son marido y mujer".

La boda ha estado marcada también por un fervoroso sermón del obispo de Chicago, Michael Curry, "Hay poder en el amor. No lo subestiméis. Cualquiera que alguna vez se haya enamorado sabe a qué me refiero", predicó Curry en un espectacular discurso con menciones al activista Martin Luther King y en el que mencionó al filósofo jesuita Pierre Teilhard de Chardin: "Si los seres humanos somos capaces de recoger la energía del amor, habremos descubierto el fuego por segunda vez en nuestra historia".

La capilla estaba adornada con rosas blancas, la flores favoritas de la difunta madre de Enrique, la princesa Diana.

ALGUNAS RUPTURAS DE LA TRADICIÓN

El matrimonio incorpora a Markle, tres años mayor que Enrique y nacida en Los Ángeles, en una de las más importantes familias reales del mundo.

Si bien la ceremonia incorporó las tradiciones de una monarquía cuya historia se remonta a 1066, Markle trajo un halo de modernidad. Para empezar, no juró obedecer a su esposo y caminó durante cierto trecho hasta el altar sin acompañamiento mientras que a diferencia de otros miembros de la realeza masculina, el príncipe Enrique eligió ponerse en el dedo el anillo de boda.

Decenas de miles de curiosos y entusiastas monárquicos flanquearon el recorrido de la limusina Rolls-Royce en la que Markle llegó al castillo, ondeando banderas británicas y chillando mientras el vehículo pasaba con la novia y su madre.

En el exterior, una banda militar con uniformes escarlata y sombreros de piel de oso entretenía a miles de curiosos y entusiastas que se congregaron detrás de las vallas, bajo un cielo despejado y un sol resplandeciente.

GRAN DESPLIEGUE DE SEGURIDAD

Para la ceremonia se montó un importante despliegue de medidas de seguridad que incluye policía armada con rifles semiautomáticos patrullando las calles y agentes en los tejados.

Los controladores de tráfico aéreo del cercano aeropuerto de Heathrow, uno de los más activos del mundo, dijeron que el espacio aéreo sobre Windsor estuvo cerrado durante 15 minutos antes de la ceremonia.

"Es un momento en el que todos podemos celebrar el renacimiento de la familia real", dijo a Reuters Kenny McKinlay, de 60 años, que había venido de Escocia para la boda. "Es un momento en el que toda la nación puede unirse en lugar de dividirse. Es un día en que puedes estar orgulloso de ser británico".

El lugar en el que tuvo lugar el enlace de la pareja -que se conoció en una cita a ciegas en 2016 y se enamoró en una carpa bajo las estrellas en Botswana- es la capilla de San Jorge, del siglo XV, en el Castillo de Windsor, hogar de 39 monarcas ingleses desde 1066.

Para algunos británicos, la boda de un miembro de la familia real con una divorciada cuya madre es afroamericana y su padre es blanco encarna un país moderno en el que la raza o los antecedentes no son obstáculo, incluso en las instituciones más elitistas y tradicionales.

Para otros, se trata de un evento irrelevante o una distracción del cisma del Brexit, que ha dividido profundamente al Reino Unido; las encuestas sugieren que la mayoría de los británicos no vería la ceremonia por televisión, informa Reuters.

En los últimos días, la atención había estado en parte en la anunciada ausencia del padre de Markle, Thomas Markle, de 73 años.

El exdirector de iluminación de telenovelas y comedias de televisión renunció a asistir esta semana y le dijo al sitio web de celebridades de Estados Unidos TMZ que se había sometido a una operación de corazón el miércoles.

La confusión sobre su asistencia aguó los preparativos para la boda, que había sido coreografiada durante meses.

Imágenes de la boda real de Enrique y Meghan

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Imágenes de la boda real de Enrique y MeghanEFE

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