Herencia

Fran y Cayetano Rivera, enfadados con Kiko Rivera tras su gesto a medias con los bienes de Paquirri

La imagen que publicaron Francisco y Kiko junto a dos cabezas de toro hizo pensar en el final de la disputa, pero Cayetano ha señalado que el problema con la herencia sigue sin solucionarse

Imagen compartida por Fran Rivera en Instagram posando junto a su hermano Kiko y las cabezas de toro de Paquirri
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Imagen compartida por Fran Rivera en Instagram posando junto a su hermano Kiko y las cabezas de toro de PaquirriInstagram
Imagen compartida por Fran Rivera en Instagram posando junto a su hermano Kiko y las cabezas de toro de Paquirri

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Diario de Navarra

Actualizado el 08/10/2026 a las 17:06

Kiko Rivera todavía no habría entregado a sus hermanos Francisco y Cayetano todos los bienes personales de su padre, el torero Paquirri, que permanecían en Cantora. Según ha revelado la revista '¡Hola!', más allá de las dos cabezas de toro que aparecen en la fotografía publicada el pasado 25 de septiembre, los hermanos seguirían esperando las pertenencias que figuraban en el reparto de la herencia: trajes de luces, espadas, muletas, zahones, botos y otros enseres relacionados con la vida profesional y personal del diestro. La cuestión vuelve a abrir una disputa familiar que lleva más de cuatro décadas enquistada.

La imagen de Francisco Rivera y Kiko Rivera junto a dos cabezas de toro parecía poner el punto final a una historia que lleva años sin resolverse. El 25 de septiembre, el mayor de los hijos de Paquirri compartía la fotografía y acompañaba el gesto con unas palabras que hablaban de reconciliación: "Después de años, de perder la ilusión de tener algo de papá… Esto dice mucho y muy bueno de ti". Sin embargo, aquella fotografía no habría cerrado la disputa por la herencia del torero. Francisco, mucho más contenido en sus últimas apariciones, tampoco parece dispuesto a dar por resuelto el asunto. 

"No voy a hablar más del tema. Estoy ya muy quemado con todo", dijo recientemente cuando los periodistas le preguntaron por el reparto. 

CAYETANO RIVERA RECHAZA LAS CABEZAS DE TORO

Cayetano Rivera ha sido mucho más explícito sobre su postura. La semana pasada, a su llegada al aeropuerto de Sevilla, el torero fue preguntado por el reparto y dejó patente que las dos cabezas de toro no solucionan la cuestión que lleva años reclamando. El menor de los hermanos Rivera Ordóñez no las considera enseres personales de su padre y, por tanto, no las acepta como parte de aquello que le corresponde. Su reclamación vuelve a centrarse en los objetos que figuraban en el reparto de la herencia y que, según la información publicada, todavía no habrían llegado a manos de los hermanos.

La entrega de las cabezas también ha generado dudas sobre su significado. "Es como un lavado de imagen, ya que las cabezas de toro las habían dejado en 'Cantora' porque no las querían. Las habían abandonado para que se pudrieran allí porque no tienen valor ninguno, tampoco sentimental", señala el citado medio. 

Las dos cabezas de toro entregadas por Kiko no serían el conjunto de objetos que Francisco y Cayetano tienen derecho a recibir. Los hermanos reclaman las pertenencias personales de su padre que quedaron recogidas en el reparto de la herencia y que durante años permanecieron en Cantora. Entre ellas se encuentran algunos de los objetos más ligados a la trayectoria del torero: sus trajes de luces, espadas, muletas, zahones, botos y trajes de campo. Elementos que, más allá de su valor material, tienen una evidente carga familiar para los hijos de Paquirri.

De ahí que la situación haya vuelto a generar malestar. Según la información de '¡Hola!', Francisco habría optado por no pronunciarse más públicamente sobre el asunto después de meses de preguntas y polémicas. Su "Estoy ya muy quemado con todo" resume el desgaste de una disputa que parecía haber encontrado una salida.

EL ORIGEN DE LA GUERRA FAMILIAR TRAS LA MUERTE DE PAQUIRRI

Para entender por qué estos objetos siguen teniendo tanta importancia hay que regresar a 1984. La muerte de Paquirri el 26 de septiembre de 1984 en la plaza de Pozoblanco dejó una herencia que, según recordó la periodista Sandra Aladro en 'El precio de…', estaba valorada entonces en más de 1.000 millones de pesetas, una cantidad que equivaldría actualmente a unos 40 millones de euros.

El reparto implicaba a Carmina Ordóñez, primera esposa del torero; Isabel Pantoja, su viuda; y al resto de la familia Rivera. 

La finca Cantora quedó finalmente en manos de la cantante después de unas negociaciones especialmente tensas, en las que, según se contó en el programa de Telecinco, los implicados permanecieron en habitaciones separadas mientras el abogado ejercía de intermediario.

Antonio Rossi explicó en dicho programa que Pantoja habría tenido un papel determinante en aquellas negociaciones. Según el periodista, la tonadillera quería asegurarse la propiedad de Cantora y terminó consiguiéndolo, aunque algunas disposiciones de Paquirri no llegaron a cumplirse como estaba previsto. Entre ellas estaba la entrega a sus hijos, al cumplir los 23 años, de determinados bienes que el torero tenía en América. Una circunstancia que alimentó durante años la sensación de que aquella herencia nunca llegó a cerrarse del todo.

EL SECRETO DE CANTORA QUE CAMBIÓ LA RELACIÓN ENTRE KIKO Y SU MADRE

El conflicto alcanzó uno de sus momentos más conocidos en 2020, cuando Kiko Rivera explicó públicamente el motivo de su ruptura con Isabel Pantoja. El DJ aseguró entonces que había descubierto en una habitación oculta de Cantora las pertenencias de su padre que correspondían a sus hermanos. Aquella revelación abrió de nuevo una herida que llevaba décadas sin cicatrizar y colocó a Kiko en el centro de una disputa familiar que trascendía su relación con su madre. Los objetos de Paquirri se convirtieron, una vez más, en el símbolo de una herencia que seguía generando enfrentamientos.

Ahora, seis años después de aquella confesión y más de cuatro décadas después de la muerte del torero, el asunto vuelve a quedar sobre la mesa. La venta de Cantora y la mudanza de Isabel Pantoja, que comenzó el 22 de septiembre, han reactivado además el movimiento alrededor de los bienes que permanecían en la finca.

El acercamiento entre Francisco y Kiko que reflejaba aquella fotografía del 25 de septiembre no ha sido suficiente para cerrar definitivamente el capítulo. Las dos cabezas de toro fueron un gesto cargado de simbolismo para el mayor de los Rivera Ordóñez, pero no representan la totalidad de los bienes que sus hermanos continúan reclamando. Cayetano ha vuelto a marcar distancias y Francisco ha optado por el silencio después de años hablando de una cuestión que le resulta especialmente dolorosa. Kiko, mientras tanto, queda de nuevo señalado por un asunto que arrastra desde que en 2020 reveló qué había encontrado en aquella habitación de Cantora.

La herencia de Paquirri vuelve así al punto de partida: con tres hermanos que parecían haber encontrado un terreno común y unos objetos personales que, cuatro décadas después, siguen teniendo la capacidad de reabrir una de las grandes heridas de esta familia.

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