Sylvester Stallone desvela su lucha contra la bulimia
"Mi físico se convirtió literalmente en una obsesión", ha contado en una entrevista


Publicado el 29/09/2026 a las 08:35
Sylvester Stallone es uno de los rostros imprescindibles del cine de acción y su encarnación de Rocky Balboa en la saga del mismo nombre le valió un rutilante éxito de público, así como el reconocimiento de la industria y de la crítica. Sin embargo, ese triunfo profesional escondía una cara B que el actor ha mantenido oculta durante 40 años: una obsesión con el físico que llegó a ser patológica.
Tanto su personaje del mítico boxeador de Filadelfia como el de John Rambo por la selva vietnamita, a los que dio vida en la década de los 80 con varias secuelas, tenían un físico que marcó a generaciones, caracterizado por una musculatura fruto de horas de gimnasio y de una estricta alimentación.
En una entrevista concedida a 'The New York Times' con motivo del lanzamiento de sus memorias, 'The Steps', ha confesado que sufrió bulimia.En este sentido, ha explicado que la relación con su cuerpo se convirtió en "algo muy íntimo". Su aspecto físico fue su "armadura". Así, al personaje de Balboa lo veía con un aspecto "muy normal", incluso con un físico "más bien suave", por lo que decidió que tenía que moldear su cuerpo para convertirse en Rambo. "Debía ser más animal, no podía tener un aspecto tan pulcro", ha apuntado.
Su modelo a seguir no se quedó en ningún referente humano, sino que recurrió a la naturaleza para inspirarse: "Empecé a pensar en diseñar mi cuerpo como el de un jaguar, un felino: no grande como el de Arnold Schwarzenegger, sino más feroz, agresivo, muy ágil", ha recordado. "Y aquello se convirtió en una obsesión, en algo muy malo", ha lamentado.
Tanto es así que en la escena inicial de 'Rocky III' apenas tenía un 2,6% de grasa corporal, cuando la cantidad mínima de grasa para que el organismo funcione está entre el 2 y el 6% mientras que el porcentaje saludable de un cuerpo atlético altamente entrenado oscila entre el 6 y el 13%. "Literalmente, estaba consumido y no podía retener nada en el estómago; o si lo hacía, no quería conservarlo porque estaba obsesionado con mantener ese nivel de forma física", ha detallado.
Además, ha reconocido que se ayudó de esteroides para alcanzar lo que él consideraba que era su mejor versión. "Se convirtió literalmente en una obsesión, una especie de culto al cuerpo. Y, ya sabes, nadie lo consigue sin aditivos y drogas, y punto. No me importa lo que digan", ha aseverado. Un hábito que también le "pasó una factura terrible, porque te afecta el estado de ánimo", ha recordado.
En este sentido, ha expresado que pagó "un precio muy alto" por aquel esfuerzo. "Maltraté a mi cuerpo. Me operaron de la espalda nueve veces, del hombro dos veces, me hicieron tres fusiones cervicales. De todo", ha enumerado. "Si pudiera volver atrás, diría: deja que otro lleve la batuta, no hagas tus propias acrobacias", ha reflexionado. Ahora, con 80 años está "más o menos en forma", ha asegurado, si bien toma "muchas pastillas para poder seguir adelante".