La guerra en la economía

Máxima alerta en el sector de las renovables navarras

Algunas empresas están teniendo dificultades para sacar el material

La eólica es la segunda fuente de generación eléctrica en Navarra. En 2021 incrementó su producción anual un 34,7% con respecto a 2020. En la imagen, el parque eólico de Aibar
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La eólica es la segunda fuente de generación eléctrica en Navarra. En 2021 incrementó su producción anual un 34,7% con respecto a 2020. En la imagen, el parque eólico de Aibar
La eólica es la segunda fuente de generación eléctrica en Navarra. En 2021 incrementó su producción anual un 34,7% con respecto a 2020. En la imagen, el parque eólico de Aibar

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Diana de Miguel

Actualizado el 27/03/2022 a las 22:12

La invasión de Ucrania por parte de las tropas rusas ha sido para el sector de las renovables la guinda del pastel tras largos meses de escasez de suministros, subidas de los precios energéticos e incertidumbre por la pandemia. Y por si esto fuera poco el paro del transporte ha terminado por darle la puntilla elevando el nivel de alerta en un sector que aporta en Navarra el 8,5% del PIB y emplea a 10.700 personas, 5.900 de ellas de forma directa, en un centenar de empresas.

En mayor o menor medida, admite Javier Villanueva, gerente de Enercluster, donde se agrupan empresas eólicas, solares y de mantenimiento, todas las compañías están afectadas por una coyuntura adversa y de consecuencias todavía inciertas. Las que más están sufriendo son las compañías más industriales, dedicadas a la fabricación de componentes, por los problemas originados tanto por la disponibilidad de los suministros, agravada por el paro de transportistas, como por el precio de la electricidad. Llueve sobre mojado. En un contexto de fuerte competencia en el sector de los componentes con el sudeste asiático, algunos fabricantes ya se estaban planteando reducir sus ritmos de producción por no poder hacer frente a los costes energéticos.

 Ahora, con el paro del transporte, muchos de esos suministros que han tenido que comprar a un precio más elevado no llegan y las empresas empiezan a tener dificultades para sacar el material de las fábricas. De momento, escasean los componentes de suministro casi diario, como cables, pero si la situación se prolonga, advierte Joaquín Ancín, presidente de Enercluster, acabará afectando a grandes componentes como aerogeneradores o transformadores. El grupo Enhol, inmerso en varios proyectos de gran generación y autoconsumo, ya está sufriendo retrasos en la llegada de componentes principales, tanto en paneles fotovoltaicos como en aerogeneradores, además de con la entrega de material en obra en proyectos que están ejecutando en diferentes zonas de la península.

En un sector que requiere de inversiones a largo plazo y un sistema estable los vaivenes no ayudan. “Las ofertas económicas en el caso de materias primas como el acero apenas duran días, sino horas”, cuenta un fabricante. La tonelada de un acero habitual ha pasado de costar 580 euros a 2.000 en tan sólo dos años. Y otras materias primas como el níquel han multiplicado por cuatro su precio en sólo dos semanas lo que está complicando y mucho la negociación. Y todos estos materiales -un aerogenerador emplea hasta nueve tipos- se ven impactados, además, como explica Inés Gurbindo, directora de Operaciones de IED, por el coste del transporte que se ha multiplicado por cinco en el último año.

Las compañías electrointensivas asisten con impotencia a un aumento descontrolado de los precios de la energía que echa por tierra sus planes de fabricación. La rentabilidad de aquellas cuyo producto es intensivo en acero, las que fabrican desde estructuras de soporte de aerogeneradores, a componentes de acero fundido como los rodamientos de las palas y góndolas, pasando por los de alto tonelaje como bujes y bastidores lleva meses bajando y por si esto fuera poco el paro del transporte les está ahora poniendo trabas a la salida de materiales. No todas han podido indexar las subidas de las materias primas y repercutirlas en los precios de venta a sus clientes. Una indexación que, por otro lado, según admite el gerente de una industria del metal, se queda corta ante oscilaciones de precio tan bruscas. “Nosotros tratamos de no indexar y repercutir al cliente la subida”.

A finales de 2021, los precios finales de los proyectos de renovables eólicos y solares todavía se mantenían en el rango mínimo de los últimos años (alrededor de 30 o 40€/Mwh) pero esta situación ha dado un giro y hasta a los más experimentados les cuesta actualizar ese rango. Lo cierto es que el agravamiento de la situación ha llevado ya a los grandes fabricantes, como Siemens Gamesa o Acciona, a introducir cláusulas de salvaguarda en los contratos que les permitan repercutir los costes.

Pero no sólo están sufriendo las industrias, también las ingenierías que gestionan ofertas y compran materiales para hacer los proyectos. Son efectos derivados de la creciente inflación, desbocada desde el año pasado, y la incertidumbre creada por la invasión rusa, con impacto directo en los precios de la luz, el gas y los combustibles. Nordex fue unas de las que el año pasado se vio obligada a rebajar su previsiones. Desde la planta que tiene en Lumbier se asegura que por ahora no están teniendo problemas con el suministro aunque admiten que la situación es cambiante y la crisis “impredecible”. Están trabajando en la fabricación del nuevo modelo de palas de 81,5 metros y todavía no están teniendo que sacar material de la planta. Todas las empresas consultadas se muestran temerosas ante un incremento de costes que amenaza con convertirse en estructural. La afección no es igual en todas.

Desde el fabricante navarro Nabrawind, su director Eneko Sanz, comenta que de forma directa la situación no les afecta por encontrarse en un periodo de impás entre proyectos. “En estos momentos no estamos construyendo”. Pero admite que las subida de materias primas y los costes del transporte sí les está afectando de cara a la preparación de ofertas. “No nos queda otra que poner condiciones de actualización de precios tanto a la evolución de las materias primas como del transporte”.

TOQUE DE ATENCIÓN

Con la pandemia nos dimos cuenta de la necesidad de repatriar la fabricación de muchos productos, desde mascarillas a chips, para evitar ser dependientes de fábricas ubicadas en el otro lado del mundo. Ahora es la lamentable invasión rusa a Ucrania la que nos ha hecho reforzar esa creencia recordándonos que la dependencia energética sigue siendo uno de nuestros puntos débiles. Han subido los precios del gas, de la electricidad, del petróleo... y asistimos con impotencia a movimientos geopolíticos de gran calado que afectan a nuestro bolsillo pero que también amenazan nuestro futuro. Cuando menos, un toque de atención para acelerar la transición energética. Una transición en clave local y alejada de proyectos ‘low cost’ que terminen por agravar aún más nuestra dependencia.

Diana de Miguel

Volatilidad de precios y retrasos en componentes, sobre todo electrónicos

Las subidas de las materias primas han registrado en el último año alzas de entre el 40 y el 60% tanto por las tensiones geopolíticas como por la espiral inflacionista. En el caso de los componentes electrónicos lo más grave no solo es la subida de precio si no su escasez y el incremento de los plazos de entrega. Inés Gurbindo, directora de Operaciones de IED, asegura que en algunos componentes se supera el año y medio cuando antes de la pandemia era de entre cuatro y seis meses. “En 2022 y, como mínimo, durante el primer semestre de 2023 la tendencia se mantendrá”. Una situación que les está llevando a adoptar medidas de flexibilidad como adelantar la compra a proveedores o acudir al mercado secundario cuando el plazo de fabricante no es válido. Los productos más críticos para IED son los microchips, además de metales como el aluminio, cuya producción es muy intensiva en energía, y minerales y gases como el níquel, el paladio y el neón, empleado en la producción de baterías y semiconductores y que tiene a Rusia como uno de sus principales productores.

Desde Ingeteam, con 578 trabajadores en Sarriguren y Sesma, David Solé López, director general, también admite que están sufriendo continuos retrasos en la entrega de componentes, especialmente en los electrónicos. “Estamos haciendo un esfuerzo ímprobo en la gestión de la cadena de suministro, siguiendo exhaustivamente los planes de entrega, comprometiendo pedidos a mayor plazo y validando alternativas de suministro”. Por el momento, dice, los efectos del paro del transporte sobre su actividad son limitados. Con todo, admite que si no se resuelve pronto “la situación va a ser insostenible”. El Grupo Enhol también está sufriendo retrasos con la entrada de material en obra en los proyectos que tiene en ejecución y también de componentes. “En el ámbito fotovoltaico procuramos disponer de stock de algunos componentes para poder responder de forma rápida y efectiva a nuestros clientes”.

“Muchas empresas industriales están perdiendo dinero”

“Nos jugamos el futuro del sector, del cambio climático y de nuestra calidad de vida”. Joaquín Ancín, presidente de Enercluster y director de Ingeniería y Construcción de Acciona Energía, no oculta su preocupación por la situación por la que está atravesando el sector, golpeado con especial virulencia tanto por el alza de los precios energéticos como por la escasez y subida de los suministros que se ha visto agravada por la guerra de Ucrania y, más recientemente, por el paro del transporte que está frenando la llegada y salida de material a algunas fábricas. Sostiene que aunque en estos momentos es la parte industrial -las empresas que se dedican a la fabricación de componentes- la que más está sufriendo, “las olas siempre llegan y nos terminarán afectando a todos. “Ya estamos comprando más caros todos los componentes”. Aunque en Navarra Acciona no tiene en estos momentos ningún parque en construcción, en otras comunidades sí. “De momento escasean componentes de suministro diario, pero afectará a los grandes, desde aerogeneradores a transformadores si la situación se prolonga”.

Joaquín Ancín, durante una jornada en la CEN
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Joaquín Ancín, durante una jornada en la CENeduardo buxens
Joaquín Ancín, durante una jornada en la CEN

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Entre las empresas industriales, son muchas las que están notificando ya que pierden dinero. “Hay empresas que aún haciéndolo bien pueden verse abocadas al cierre. No hay ningún sector dentro de las renovables que tenga unos números de rentabilidad que alguien pueda tildar de pelotazo”.

Revisión de precios

Asegura que ante la actual escalada de precios de la energía, es inviable mantener precios finales de proyectos de renovables y eólicos en el rango mínimo en el que se han venido manteniendo en los últimos años, en torno a los 30-40€/MWh. “Hacer ofertas de venta a esos precios no es sostenible”, expone recordando los más 500€/MWh que han llegado a pagar los consumidores. “Ese precio es un problema para los consumidores y a los que vendemos electricidad renovable no nos repercute. Tenemos contratos a precios ya cerrados y mucha de la energía que generamos la estamos vendiendo a los precios que ya teníamos estipulados”. Lo mismo les sucede a empresas como el Grupo Enhol que en cuanto a generación renovable mantiene una producción cerrada con coberturas a corto, medio y largo plazo. “A pesar del incremento de coste del precio de energía no percibimos ningún efecto de alza de precios en nuestros resultados ya que nuestra estrategia de venta de electricidad es largoplacista y no se ve afectada”.

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