Empresas
Fernando Vidarte, la desaparición del último empresario de pelota
El que fuera accionista único de Aspe desde 1999 hasta diciembre de 2025 y que gestionó la etapa más brillante de la empresa falleció el sábado 26 de septiembre a los 73 años tras una vida dedicada a la pelota


Publicado el 27/09/2026 a las 05:00
Hace unos días, perfecto conocedor de la gravedad de su estado, Fernando Vidarte Charola fue llamando uno a uno a los empleados de Aspe, la empresa de la que se desprendió el pasado octubre. Llamaba para despedirse. El empresario falleció el sábado 26 de septiembre a los 73 años, a consecuencia de un cáncer. Con él se marcha el último empresario de la mano profesional, el hombre que hizo de la promotora de Eibar la franquicia de referencia en la pelota por nivel, resultados y ambiente entre su plantilla.
La pelota mano está de luto. El sábado fallecía Fernando Vidarte, el último pope de las empresas de pelota profesional. Encarnó la tercera generación de la familia Vidarte, cuya singladura comenzó en 1924 cuando su abuelo, Enrique Vidarte, se hizo con la mayor parte de la propiedad de frontón Astelena de Eibar. Le sucedió Alberto Vidarte, que en 1985 puso en marcha Empresas Unidas junto con Huarte, Alti y Dublán. Uno de sus seis hijos, Fernando, siguió la tradición familiar. Trabajó con Unidas, gestionó el Astelena con Gaztañalatorre y después tuvo un periodo de menor presencia en la pelota, a la que regresó en 1998. Fue para hacerse de forma progresiva con el accionariado de la empresa Aspe, que habían puesto en marcha el 23 de febrero los pelotaris Iribarren, Salaverri e Iturza. Entre agosto y noviembre de 1999 culminó con el desembarco en la promotora convirtiéndose en el accionista único.
EL ESPLENDOR, LA DEPENDENCIA
Fernando Vidarte supo darle a la promotora eibarresa una personalidad propia. Hombre con carácter y un punto de paternalismo con los pelotaris, consiguió reunir talento con las incorporaciones de Eugui, Titín, Juan Martínez de Irujo, Xala, Irribarria o Altuna. Y los rodeó de un ecosistema favorable con sus preparadores físicos, servicio médico y un staff competente. Además cuidó con mimo el sector de las apuestas y los corredores, hasta hace poco una fuente de ingresos importante en las empresas.
La promotora eibarresa se convirtió en las canchas en el alter ego de Asegarce-Baiko, con el que ha protagonizado un bonito duelo hasta noviembre de 2025, cuando Vidarte vendió la empresa a Bainet (el conglomerado de empresas de Burrutxaga y Arguiñano). En diciembre se produjo el traspaso de poderes a Iker Moreno -contable de Bainet- como administrador único y su hijo Jorge como gerente. Y el 19 de enero de 2026 Fernando Vidarte anunciaba su retirada de la pelota por su enfermedad y la venta de la empresa, de la que se había quedado una pequeña parte testimonial.
En el debe de Fernando Vidarte -famoso por sus contratos de larga duración a todo pelotari que ganaba algún campeonato- está la cesión de los derechos de imagen y publicidad de los pelotaris a Bainet hace una década, y la dependencia económica que eso trajo. Además de episodios de gestión de personas que dejaron un sabor agridulce, como el episodio del control de Mikel Goñi en la semifinal del Manomanista o la judicialización del caso Xala por vulnerar su derecho al honor.


Aspe, su año más difícil y su futuro más indefinido
La muerte de Fernando Vidarte ha supuesto un episodio más en el año más duro de la empresa aspe desde que se pusiera en marcha en 1998. A lo largo de 2026 sus pelotaris y empleados han vivido en sus propias carnes un vuelco en el accionariado de la empresa, la entrada de un nuevo Administrador Único -Iker Moreno-, y la sensación de que la personalidad e independencia de la promotora eibarresa se ha ido desdibujando con el paso de los meses. A pesar de que se anunció el compromiso de conservar todos los empleos, la sensación de soledad está ahí. Y se traduce en los resultados deportivos.