Pelota
El primer ganador del Bost Kirol en 1982 ensalza la singularidad del histórico pentatlón de Mezkiritz
Mikel Etxarri recuerda que "en su día fue un evento de gran atractivo para una zona en la que apenas había actividades"


Publicado el 06/09/2024 a las 05:00
Mikel Etxarri (Mezkiritz, 2 de marzo de 1959) asciende hasta la primera planta de la Sociedad Herriko Txoko acompañado de su nieta Ariane mientras carga en su otra mano con el trofeo del primer campeón del ‘Bost Kirol’, una gran escultura de cerámica que fue concebida por Joxe Ulibarrena y que representa el abrazo entre dos pelotaris. La talla exhibe pequeñas muescas y la mella de los últimos 42 años. Nada que un poco de ‘Loctite’ no pueda solucionar, comenta.
El trofeo, colocado en el centro de una modesta mesa, despierta la fascinación de Gonzalo Pérez Galbete, Mario Berrogui y Joseba Erro, quien hasta entonces ojeaba un libro conmemorativo del 25 aniversario del ‘Bost Kirol’. Ellos son tres de los diez pelotaris navarros que este sábado disputarán por equipos, ‘Ligezta’ contra ‘Lezemotz’, la 28º entrega del torneo, una edición con la que la Federación Navarra de Pelota Vasca, el Club Leku Ona, el Concejo de Mezkiritz y la Sociedad Herriko Txoko quieren poner las bases para revitalizar este singular pentatlón.
“En su día fue un evento de gran atractivo para una zona en la que apenas había actividades, más allá de algunos campeonatos locales de paleta goma y poco más. Tuvo una gran acogida y fue un ‘boom’ en Mezkiritz y alrededores, pero también en Pamplona, Iparralde… Era un acontecimiento poder ver a un mismo pelotari jugar a cinco modalidades distintas. La paliza era tremenda, he visto casos de pelotaris que terminaban desmayados e incluso orinando sangre”, recuerda Mikel Etxarri ante el asombro de los jóvenes pelotaris.
Hasta la fecha, Javier Larrea y Jesús Erburu poseen el récord de la final individual más disputada de la historia del ‘Bost Kirol’, 180 tantos. “La gente de la zona estaba esperando al sábado y domingo para venir aquí, a Mezkiritz. Había muy buen ambiente y venía media juventud de Pamplona. Dinamizó mucho la zona”, cuenta Etxarri, “A mí me cambió la vida porque me llevé este trofeo y lo mejor del pueblo, mi mujer”.
El primer ‘bostkirolari’ campeón logró el título a los 23 años, después de ganar a Gustavo Villanueva en una final que se resolvió por 88-74 y gracias a las victorias en paleta goma (20-15), xare (20-6) y mano (20-13), además de los tantos que arañó al palistas profesional en pala corta (10-20) y paleta cuero (18-20).
A Etxarri, a sus 65 años, le ilusiona y sorprende saber que, dieciséis años después, el ‘Bost Kirol’ regresa este sábado al frontón Leku Ona de la mano de una nueva generación de pelotaris. “Lo bonito sería volver a la esencia, pero entiendo que sea complicado”, reconoce, “Sin embargo, seguro que podremos ver los mejores partidos individuales y, además, en un frontón corto donde el juego es mucho más espectacular, los tantos son más peloteados y el pelotari llega a todo”.
El festival de este sábado comenzará a las 17:30 con el encuentro, a 20 tantos, de pala corta entre Mario Berrogui e Ibai Barón, después se reeditará la final navarra de paleta cuero entre Dani Berrogui y Gonzalo Pérez Galbete, reciente campeón del Mundial Sub-22, y seguidamente será el debut de la paleta goma femenina con Juncal Quevedo y Olaia Sarasibar. Más tarde, Iñaki Arcelus tratará de tomarse la revancha individual de xare ante Joseba Erro, de Espinal, y, por último, Unai Astiz y Enaitz Ansó protagonizarán el mano a mano.
Seña de identidad para Mezkiritz
Buena parte de la reputación de Mezkiritz, de apenas 70 vecinos, está ligada al ‘Bost kirol’ y a la de un frontón, con capacidad para unas 350 personas, que en su escalera de entrada luce un panel divulgativo sobre el tan característico torneo. Ya una vez dentro, un letrero advierte de la prohibición de jugar con pelotas “tintadas y negras” desde que el frontón fuese remodelado y pintado de verde. Así mismo, una obra de Joxe Ulibarrena, de tres mil kilos y una altura de cuatro metros, homenajea al ‘bostkirolari’ nada más llegar al pequeño concejo del Valle de Erro.