Cuatro y Medio
Etxeberria: "No he sido yo mismo"
El navarro reconoció sentirse atenazado en la final


Publicado el 20/11/2023 a las 05:00
"Ya no hay vuelta atrás. ¡A por la siguiente!". De esta manera trataban de remontar el ánimo el círculo más próximo de Peio Etxeberria. Tras la final, el de Zenotz se mostró dolido, pero no hundido. Apenado por no haber sido capaz de trasladar sobre la cancha del frontón Bizkaia las buenas sensaciones generadas a lo largo del campeonato. “Me veía rápido y la pelota me salía con mucha velocidad, pero todo eso ha explotado, ha saltado por los aires, y me he atenazado, me he encogido. Creo que no he sabido tomar las decisiones adecuadas y los errores se pagan caro, y más contra un grandísimo campeón”, apuntó en la rueda de prensa posterior a la final.
“Con los tres primeros saques de Jokin me he agarrotado, me he cohibido y no he sido yo mismo en ningún momento del partido”, y continuó, “No me iban las piernas, no me colocaba bien a la pelota... también es porque estaba Jokin ahí delante”. El navarro no tuvo margen para ser competitivo. Apenas pudo hilvanar dos tantos de forma consecutiva, un dos paredes de aire y un gancho en los prolegómenos de la final.
Te puede interesar

Peio Etxeberria exhibió una actitud serena. En ningún momento se mostró cabizbajo. “Me considero una persona tranquila, he disfrutado mucho estas dos semanas, para mí era todo nuevo, pero el día que había que darlo todo no he estado al cien por cien”, reconoció, “Soy muy estricto conmigo mismo y sé que yo no he dado lo mío. Cuando pierdes de tú a tú te vas con otra sensación a casa. Me da rabia. Me he recordado un poco a mis inicios, precipitado, angustiado… ”.
SIN CONVENCIMIENTO
El frontón Bizkaia retumbó cuando en el ‘show’ de presentación de los finalistas se mencionó a Peio Etxeberria. El público apostó por él. No dejó de arroparle, de mantenerle a flote con un grito de aliento, tratando de darle un empujón desde la grada. Con el 3-0, muchos aficionados comenzaron a corear el nombre del navarro. No quisieron dejarlo tirado. Tampoco Andoni Gaskue, su botillero, su hombre confianza, su amigo. Una labor complicada a la que tuvo que hacer frente este domingo el de Larraintzar, la de reconducir una situación tan adversa desde el inicio.
“Con una desventaja de 15-3 es muy difícil darle la vuelta y volver a meterte en el partido. Peio ha seguido trabajando y remando pero contra un rival como Jokin y empezando así es imposible ganar una final”, comentó el zaguero de Aspe, “Por mucho que le animas, que le intentas corregir detalles, la cabeza y el cuerpo no van a la vez. A Peio le ha faltado ese convencimiento que ha tenido durante todo el campeonato, donde le salía todo el mecanismo de forma automática. Todo lo que había hecho bien hasta ahora, como era restar, ir decidido para adelante y tomar buenas decisiones, hoy ha pasado todo lo contrario”.
Te puede interesar

“Al inicio, Peio se sentía con mucha potencia, pero se ha bloqueado y todas las decisiones que tomaba han sido erróneas, se ha empezado a llenar de esa tensión y no daba pie con bola”, dijo Gaskue, quien también aseguró que tenían planificado buscar en largo la zurda del amezketarra y de mantenerlo lejos del frontis, lejos de la zona de peligro. Pero todo quedó en papel mojado.
Tampoco Rubén Ayarra o Carlos Chocarro, preparadores físicos de Peio Etxeberria, fueron capaces de romper los esquemas al de Zenotz en las dos ocasiones que pudieron entrar al vestuario.
“Ha sido una pena, no todos los días se juega una final de Primera. Era una oportunidad muy bonita para conseguir la txapela para Ultzama pero se nos ha ido en un visto y no visto”, remató Gaskue, que acompañó a Peio Etxeberria de camino a vuelta a casa para celebrar con la familia y amigos “el haber llegado hasta aquí”.