Presidente de la FIPV
Cazaubon: "La Española y la Vasca deberían eliminar los intereses partidistas de una pelea de 30 años"
El presidente de la FIPV habla por primera vez de lo ocurrido en la última Asamblea Extraordinaria, del deterioro de las relaciones con Julián García Angulo y de un nuevo horizonte al frente del organismo mundial


Publicado el 03/08/2023 a las 06:00
Con el resultado de la última Asamblea Extraordinaria de la Federación Internacional de Pelota Vasca (FIPV) dando todavía coletazos, su presidente, el franco-mexicano Xavier Cazaubon (Biarritz, 60 años), atiende a este periódico por primera vez después de un proceso convulso que finalizó el pasado sábado con el consenso de todas las federaciones afiliadas para retirar del orden del día un cambio estatutario que habilitaría la admisión de la Federación de Pelota Vasca de Euskadi como miembro de pleno derecho. Un giro de guion que fue recibido como un gesto de unión de la pelota mundial, de “fracaso” para algunos y de “pequeño paso hacia adelante” para otros.
División de opiniones frente a las que Cazaubon echa en falta cierta altura de miras y respeto institucional ante los retos globales que afronta la entidad mundial y frente a la campaña de desprestigio que ha liderado el presidente de la Federación Española de Pelota (FEPelota), Julián García Angulo, durante los últimos meses.
¿Comparte cierto alivio tras el desenlace de la última Asamblea Extraordinaria celebrada en Ciudad de México?
Estoy muy tranquilo porque es un momento que se inscribe dentro de un proyecto que es mucho más amplio, pero lo que ocurrió el sábado nos debe situar en un horizonte de clarificación y reflexión.
¿Cómo se logró el consenso de todas las federaciones afiliadas para retirar finalmente del orden del día la votación?
Era claro que existía un voto mayoritario a favor del cambio estatutario, sin embargo no alcanzaba el 66% requerido. Además, hay líneas de fractura que están todavía abiertas, no tanto por la admisión o no de Euskadi, sino por la forma que escogió el presidente de la Federación Española de Pelota para hacerse valer de una postura legítima a través del ataque, el insulto y la amenaza. Su comportamiento, incluso en los días posteriores a lo acordado en México, ha creado una grieta difícil de cerrar.
Sin embargo, el propósito del acuerdo era lograr una tregua.
En una reunión confidencial y previa a la asamblea acordamos cuáles eran los puntos para llegar a un entendimiento y así evitar que el futuro la FIPV desembocara en una ruptura definitiva. La primera institución por la que había que velar era la FIPV.
¿Cree entonces que el presidente García Angulo se ha extralimitado de sus funciones?
Hay que diferenciar muy bien la institución del comportamiento y los medios que usa el presidente García Angulo. Cada una de sus palabras y publicaciones en redes sociales ensancha todavía más la brecha. Esa actitud solo sirve para volver a echar gasolina en el incendio. ¿En qué ayuda? ¿Con qué objetivo? ¿Que me marche? ¿Él habla a título personal o tiene un mandato de su federación para tratar a las demás afiliadas de esta manera? Entiendo que su comportamiento le sea provechoso en España, pero a nivel internacional está muy equivocado y resulta vergonzoso.
¿Cree que la imagen de unión que se quiso exhibir tras la Asamblea Extraordinaria continúa en entredicho?
Es una unión a construir. Pero no lo vamos a conseguir con declaraciones estridentes. Según parece, García Angulo no entendió nada de lo que pasó el sábado, o si se trata de un afán de protagonismo debe tener muchísimo cuidado porque tensa cada vez más una cuerda que acabará rompiéndose.
En lo personal, ¿cómo ha sobrellevado usted los continuos ataques que le ha dedicado García Angulo en los últimos tres meses?
Le diré que cuando mi padre, que se encontraba en los últimos días de su vida, se enteró en 2014 de que yo había sido elegido para presidir la FIPV me miró y me dijo: “Francamente, ¿necesitabas eso?”. Y hoy, más que nunca, esa pregunta la tengo muy presente.
¿Pensó en algún momento en renunciar?
Estoy muy tranquilo. Prefiero mantener los apoyos conseguidos hasta ahora porque contribuyen a un proyecto y, además, yo no tuve que pagar nada a nadie.
¿Se ha sentido traicionado?
Cuando alguien quiere levantar una cortina de humo lo que persigue es personalizar el problema. Es muy reduccionista decir que todo este asunto se trata de un conflicto entre Cazaubon y García Angulo. Es obvio que García Angulo la ha tomado conmigo, me ha dedicado su frase diaria durante 102 días y si recopilo todos los calificativos que me ha dirigido podría hacer un rosario de insultos. Si esta es la manera que ha elegido García Angulo para dirigir y representar a su federación…
Usted le ha achacado a García Angulo un silencio cómplice durante la elaboración de la nueva Ley del Deporte...
García Angulo y yo estábamos informados de ese proyecto desde el 8 de junio de 2021 y en todo ese tiempo nunca le vi levantarse y confrontar con su Ministro de la forma en que lo ha hecho conmigo. Cuando se discutió la ley no le oí decir nunca ni una palabra en contra, cuando se votó, tampoco; cuando se promulgó tampoco le oí defender la derogación del artículo 48.2. Sin embargo, a mi me reprochan haber puesto este tema encima de la mesa cuando yo no tengo vela en este entierro. No redacté la ley y no la voté. No entro a juzgar si una ley es buena o mala, yo sólo aplico los pasos que marcan nuestros estatutos. Como dijo Montesquieu, la ley es para dar derechos a las minorías y para crear un mejor vivir juntos.
A usted le reprochan su excesiva implicación.
Desde un punto de vista legal, entre el 17 de diciembre de 2014 y el 12 de marzo de 2023, yo siempre he dicho “No” a la selección vasca dentro de la FIPV porque la ley lo impedía. A partir de que la ley cambia y es aprobada, ¿quién soy yo, como presidente de una federación internacional, para decir que ese marco legal no es válido?
También le recriminan las prisas y la falta de una justificación solida a la hora de activar este proceso.
Cuando llega la petición de la Federación de Pelota Vasca de Euskadi había dos opciones. La primera, esperar a la celebración de la Asamblea General del 2024, o bien debatirlo lo antes posible para quitárnoslo de encima y seguir trabajando en otros temas. Yo no estaba dispuesto a soportar los insultos de García Angulo durante los siguientes 730 días y tampoco podía permitir que una federación internacional quedase paralizada por un único asunto. Nos quieren enfrascar en este tema y personalizarlo en un enfrentamiento Cazaubon-García Angulo para hacernos olvidar todo lo demás: el Mundial de San Luis 2026, los Juegos Panamericanos 2023, los Suramericanos, los proyectos en China o Doha (Qatar), el frontball… Si hacemos un aumento de capital geográfico, este problema se vuelve totalmente insignificante.
¿Que no se celebrara la votación fue la salida más honrosa?
Sí, sin duda.
Hay quienes creen que esa decisión trajo consigo un movimiento estratégico.
Le aseguro que no está hecho a propósito de evitar que Euskadi tenga que esperar dos años más hasta poder presentar de nuevo su solicitud, sino para salvaguardar la institución de la FIPV.
¿Cree que es tiempo de esperar?
No sé si tenemos que parar y congelar este asunto a la espera de lo que ocurra en España los próximos meses. Además, y esto es algo que la gente olvida, si el resultado hubiese sido favorable con un 66% de los votos, ¿a quién corresponde la decisión final?
Al Consejo Superior de Deportes de España...
Exacto. Se hizo creer que el resultado de nuestra votación iba a suponer las siete plagas de Egipto, cuando la última palabra la tiene el CSD y no nosotros.
También se generó la percepción de que detrás de los avales de Argentina, México y Francia para el cambio estatutario había un agravio personal contra García Angulo y, por otro lado, un movimiento para debilitar el potencial competitivo de España en las grandes citas internacionales, ¿comparte esta visión?
Es una locura. Esa visión de complot resulta insensata. Hay que bajar el termostato del complot, del protagonismo y hay que ver las cosas como son. Por más que se esconda el polvo debajo de la alfombra, el polvo no desaparece. ¿El problema ha desaparecido? No, sigue vigente de manera aguda.
¿Opina que apremia un cambio en las relaciones entre las federaciones española y vasca?
El momento será el día en el que los hombres y mujeres de buena voluntad quieran encontrar una salida a este problema. Yo no me voy a meter en esto.
Pero estará de acuerdo en que este problema doméstico entorpece el proyecto global que usted defiende...
Lo que deberían hacer primero es eliminar los intereses partidistas de una pelea de 30 años, toda una generación, y sentarse realmente alrededor de una mesa. Seguramente muchos se beneficien de ese enfrentamiento. Lo más fácil es dinamitar puentes, construirlos es mucho más costoso. Como decía Pablo Neruda: “Para que nada nos separe, que nada nos una”. Se requiere un cambio en el factor humano y análisis de la realidad. Cuando uno está demasiado enquistado pierde la frescura de la visión, del saludo, de la amistad, del compartir… Eso es mucho más importante que señalar, agredir y amenazar. Se necesita calma y serenidad para poder hablar.
Como consecuencia de la Asamblea Extraordinaria, usted ha decidido iniciar una renovación profunda de su Junta Directiva y de las Comisiones de la FIPV. ¿En qué tipo de personas se va a apoyar?
Va a ser un equipo renovado, mucho más joven y con sorpresas. Será gente que va a concebir la pelota de una manera diferente y no en términos de combate, ni enfrentamiento. Puede incluso que nombre a personas que no tengan ninguna idea de pelota pero sí que sepan moverse en el mundo de la diplomacia, de la economía, de la comunicación, que nos abran nuevas puertas en otros continentes… El proyecto de la pelota internacional no debe ser la conservación de las cenizas, sino alimentar la llama.
¿Y con qué espíritu afronta usted esta nueva etapa?
El mismo con el que acepté mi cargo en 2014: cambiar, cambiar y cambiar. Porque si no cambiamos, vamos a ser cambiados. Tenemos ejemplos en el surf, en el skate, en la escalada, el break dance… En lugar de permanecer enfrascados en discutir sobre quién es el mejor defensor de la verdadera pelota vasca, toca volar alto y mirar lejos. Sé que cuando empiezo algo, lo termino.

