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Joseba Ezkurdia: “Los dos merecíamos la txapela”

El nuevo campeón del Cuatro y Medio reflexiona sobre una final de la jaula que pasará a la historia por su 21 iguales, su dureza y espectacularidad

Ampliar Joseba Ezkurdia, con la txapela y el trofeo de campeón del Cuatro y Medio.
Joseba Ezkurdia, con la txapela y el trofeo de campeón del Cuatro y Medio.JOSÉ ANTONIO GOÑI
Actualizado el 21/11/2022 a las 23:55
A pesar de estar apaleado por el esfuerzo de la propia final y de la celebración posterior, Joseba Ezkurdia era ayer un hombre feliz en Arbizu. Tanto que pensaba ver de nuevo el vídeo para recordar y disfrutar. A las cuatro de la tarde se presentó en el Ayuntamiento de la localidad para una sesión fotográfica y una conversación post final con una decena de medios de comunicación. El delantero de Aspe va a terminar el año 2022 con un balance espectacular. Campeón del Cuatro y Medio, Campeón del Cuatro y Medio Navarro, subcampeón Manomanista y campeón del Masters Caixabank. A sus 31 años Ezkurdia está en plena madurez.
“Las txapelas te dan energía para seguir trabajando, para creer en él. Mientras me vea con fuerza voy a pelear por luchar esa txapela del Manomanista que me falta. Si lo consigo, bien y si no voy a estar igual de satisfecho”, comentaba ayer el voleísta de Aspe. “Este ha sido mi mejor año, he jugado dos finales, he ganado una. Me siento bien, con confianza, estoy siendo muy regular y creo que es mi mejor año de juego, de sensaciones y de competición”.
LA DUREZA DE LA FINAL
Ezkurdia adimtía ayer que los 394 pelotazos de la final del Cuatro y Medio supusieron uno de los encuentros más duros de su carrera deportiva. Y no solo por la cuestión física.
“Ha sido uno de los más duros de mi vida. Mental y físicamente me han exigido lo máximo. Mentalmente me exigí mucho en cada tanto y en cada pelotazo. Creo que al comienzo yo cogí mejor el centro de la cancha, le moví de lado a lado y eso le pasó factura. Yo terminé muy muy bien”, comentaba. “A mí me pareció que estábamos haciendo un muy buen partido por el ritmo, etc pero también me parecía que nos dábamos vida uno a otro con los errores. Creo que los dos nos vaciamos física y mentalmente, fue una pelea bonita, dura. Cuando dos pelotaris se dejan todo es algo muy bonito”.
FORTALEZA MENTAL
Para Joseba Ezkurdia una pieza fundamental en el desarrollo del partido fue el de la fortaleza mental, el convencimiento en sus propias posibilidades. “De cabeza fue un partido muy exigente. Yo sabía que el frontón era mejor para él y eso me hizo jugar mucho más concentrado, no quería salirme en ningún momento del partido”, explicaba. “En el 19-16 poca gente pensaba que iba a ser capaz de darle la vuelta. Pero yo estaba confiado, tenía la sensación de que sí que podía hacerlo porque estaba restando bien y si cogía el saque creía que podía darle la vuelta. Fui muy duro de cabeza conmigo mismo, confié en mí mismo. A partir del 19-16 creo que dí un paso hacia adelante, arriesgué más. Pensaba que si tenía que perder que fuera jugando a mi manera”.
Ezkurdia cree que en ese aspecto ha evolucionado. “Sé que si hago lo mío, si quito los fantasmas de la cabeza puedo estar ganando txapelas. Creo mucho en mi forma de jugar. Cuando debuté los 21 iguales solía perderlos. Ahora no. Podía salir a favor mía o a favor de él, y supe gestionarlo. Los dos nos merecíamos la txapela porque nos vaciamos y lo conseguí yo, pero lo podía haber hecho él tranquilamente. Si hubiera ganado él en el momento estaría jodido, pero estaría orgulloso”.
¿CÓMO GESTIONAR UN 21 IGUALES?
Con Jokin Altuna ya al borde del KO llegó quizá el momento más crítico para Ezkurdia de la final. En el txoko y con una pelota a placer, la echó de zurda abajo. 21 iguales. “En el momento me cabreé mucho. Luego me fui a la silla convienciéndome a mí mismo que si conseguía restar bien aquel saque tenía opciones de ganar la txapela. En cuanto lo conseguí fui a pelear cada pelotazo. Fue muy duro”, explicaba ayer Ezkurdia. “Cuando Jokin echó la pelota, que no sé si fue dejada yo tengo la sensación de que hubiera llegado bien pero por suerte sonó la chapa”.
EL PAPEL DE ALTUNA
Joseba Ezkurdia reconoció en Arbizu que tras la final habló y consoló a Altuna en los vestuarios del Bizkaia. “Con un pelotari como Altuna es muy difícil escaparse en el marcador, porque siempre tieme mil recursos, siempre se te pega encima”, explicaba el de Arbizu, que no se percató del problema de derecha de Altuna. “Le dije que era un pelotari grande y como persona también. Es un chaval humilde, hace lo suyo muy bien, sabe siempre cómo estar y le dije que él se merecía también la txapela, es un grande de este deporte”.
EL FUTURO 
Joseba Ezkurdia no es ni mucho menos conformista a pesar de que ya ha ganado cinco txapelas. Tres del Cuatro y Medio, dos del Parejas. “No quiero que sea la última txapela. Voy a seguir trabajando duro a diario para poder vivir más días como el de ayer, con o sin txapela”, comentaba ayer el delantero de Aspe. “Me costó empezar a ganar txapelas, pero una vez que he empezado quiero seguir. Cuando debuté hubiera firmado ganar cinco txapelas. Quiero intentar ganar más txapelas y estar unos cuantos años lo más arriba posible. Yo me siento con ganas de seguir peleando por estar arriba. De cabeza y físicamente me veo bien y una txapela te da hambre de más. Creo que todavía puedo mejorar en cosas físicas, técnicas, en leer los partidos... A la tuerca siempre se le puede dar una vuelta más”.
Ezkurdia no va a tener mucho tiempo de disfrutar de su condición de campeón. Este próximo fin de semana ya comenzará su andadura en el Parejas.

Las manos justas y una juerga hasta las seis de la mañana

La final le pasó factura a Joseba Ezkurdia. Además de una tremenda paliza física, el de Arbizu terminó con las manos recalentadas. En especial la izquierda, que irá a tratarla hoy en Logroño con un buen masaje. Ezkurdia comentaba ayer que no tendrá problema para estar en la primera jornada del Campeonato de Parejas.
La otra factura del Cuatro y Medio fue por la juerga posterior a la final. El delantero cenó con alrededor de 70 amigos con tres tipos de entrantes, bacalao, carne, postre y copa antes de irse al frontón donde continuó la fiesta con música de todo tipo hasta pasadas las seis de la mañana porque la instalación abría horas después.

Otros cuatro 22-21 en partido indidivuales

La de ayer no fue la primera vez que Joseba Ezkurdia se enfrentaba a un cara o cruz en una pelea individual. En los cuartos del Cuatro y Medio de 2013 el voleísta de Arbizu cayó por la mínima ante Juan Martínez de Irujo. Más cruel fue aún la final del Cuatro y Medio de San Fermín de 2016, cuando después de tener el partido encarrilado terminó cayendo por la mínima ante Mikel Urrutikoetxea, que se llevó la txapela. También ha tenido victorias por la mínima. A la del domingo hay que añadir el 22-21 ante Laso en el Cuatro y Medio de 2019 en la liguilla, ese año quedó campeón. O la victoria mínima ante José Javier Zabaleta en elmanomanista de este año.
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