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Txapeldunes navarros

Patxi Eugui, el genio que vino de Aoiz

Patxi Eugui protagonizó con Rubén Beloki a mediados de los 90 uno de los mejores duelos de la historia

Ampliar Patxi Eugui, junto con Julián Retegui tras ganar el Manomanista de 1996 a Fernando Arretxe
Patxi Eugui, junto con Julián Retegui tras ganar el Manomanista de 1996 a Fernando ArretxeArchivo
Publicado el 25/05/2022 a las 06:00
Si las lesiones no le hubieran acribillado en el pubis, las rodillas, el codo o las manos, Patxi Eugui podría haber cerrado su carrera como manista profesional con un palmarés superior a las tres txapelas que consiguió entre 1996 y 2001 en cinco finales disputadas.
Patxi Eugui venía de marcar una época con Rubén Beloki en su época de aficionado. Memorable fue un partido de parejas entre Lujambio-Beloki contra Eugui-Lasa que dejó el Labrit pequeño. El agoizko, un atleta en el frontón, pelotari con una técnica depurada, un competidor nato, tuvo como maestro y fuente de inspiración a Julián Retegui. El más grande de todos los tiempos vio en el agoizko el heredero de su concepción de pelota.
Eugui, que vino de ser campeón del mundo en Cuba, dio el salto a profesionales el 5 de julio de 1991 en el Labrit, renunciando así a la experiencia olímpica de Barcelona.
Patxi Eugui, junto con Julián Retegui tras ganar el Manomanista de 1996 a Fernando Arretxe
Patxi Eugui, junto con Julián Retegui tras ganar el Manomanista de 1996 a Fernando ArretxeJavier Sesma
AL QUINTO AÑO
Patxi Eugui comenzó a destacar primero en el Cuatro y Medio. Seis meses después de su debut ya estaba jugando su primera final contra su maestro y mentor, Julián Retegui, que le dejó en 7 tantos. Encadenó otras tres seguidas. Al año siguiente pudo con Errasti, cayó ante Galarza en el 93 y pudo con Errandonea en 1994.
En el mano a mano a todo frontón su madurez requirió cinco años. En 1996, tras dejar en el camino a Galarza y a Beloki, alcanzó su primera final y se jugó la txapela con Fernando Arretxe.
Con 24 años el agoizko conquistaba su primera txapela luego de una final tremendamente dura en la que partió como favorito con miles a 800 a su favor, y en la que empleó 68 minutos y 349 pelotazos para imponerse 22-19 a base de trabajo y sufrimiento al bravo delantero de Luzaide.
Vino después el primero de los tres enfrentamientos con Rubén Beloki en 1998. El derbi entre Pamplona y Aoiz de aficionados se trasladaba al profesionalismo. Y no fue una final cualquiera. Una infección en la mano derecha primero obligó a aplazar la final y el mar de fondo empresarial con el asunto televisivo hizo que el partido de la txapela viajara hasta noviembre, con victoria para el látigo de Burlada.
Eugui, piernas de guepardo para volar por el frontón, nervio en las dos manos, carácter indomable y competitivo, encadenó otras tres finales mano a mano.
La de 1999 se la llevó ante Elkoro, al que le dejó en 11 en el manomanista de Aspe, que fue el campeonato de España y en teoría el oficial. En 2000 y 2001 se reeditó el clásico. Abrió el siglo con victoria ante Rubén por 22-13. Su última final la perdió por 22-8. Justo ocho años después dejó el mano a mano.
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