José Javier Zabaleta y la mejor versión de sí mismo
El navarro Iñaki Barbajero dirige y supervisa la preparación física de José Javier Zabaleta desde 2015, un zaguero al que define como atleta, autoexigente y detallista en la planificación de cada partido


Actualizado el 08/05/2021 a las 06:00
Durante mucho tiempo se extendió la creencia de que José Javier Zabaleta (Etxarren, 1991) era un diamante en bruto. Un zaguero con cualidades innatas para la pelota pero para el que se exigía una predisposición concienzuda de tallado y pulimento dentro del profesionalismo.
Desde que debutó en 2011 estaba predestinado a enfundarse el traje de número uno en la zaga de Aspe. Debía responder a las expectativas de un superclase. Aunar un golpe especial y la elegancia en su juego para que resultasen adictivas. Se espera que, además, lo hiciese de manera aparentemente fácil. Atributos consagrados hoy, a sus 30 años, a una madurez física y psicológica.
“Tiene una calidad natural, es un atleta descomunal. Le han dado con una varita para jugar a pelota. Sin embargo, la continuidad y ese nivel que está demostrando, esa marcha más que mete cada año, es fruto del trabajo constante”. Son palabras de Iñaki Barbajero, preparador físico de Zabaleta y uno de los responsables de que la hoja de ruta del zaguero navarro desemboque en una exitosa recompensa.
ZAGUERO TODOTERRENO
Fue en 2015 cuando se conocieron. Un año aciago para Zabaleta en el que tuvo que iniciar un proceso de rehabilitación tras pasar por el quirófano debido a una calcificación en el tendón de Aquiles del pie derecho. Circunstancia a la que más tarde se unión una molesta verruga en la palma de su diestra. Casi once meses fuera de la cartelera.
Una experiencia que sirvió para, como dice Barbajero, empezar de cero. Se evaluaron las fortalezas y debilidades, se planificó cada etapa de la temporada y poco a poco se prestó atención a aspectos como la fuerza, la coordinación, la movilidad o la resistencias. Un todo. “Tal y como está estructurada hoy la pelota profesional, la velocidad a la que se juega y el nuevo material, un zaguero tiene que ser todoterreno”, apunta, “Sobre todo tiene que moverse mucho en la cancha, tiene que desplazarse rápido hasta el txoko o al ancho”.
Las prioridades están claras, entrar como mínimo en la liguilla de semifinales del Parejas pero sin perder la referencia de un calendario anual. “No se trata únicamente de estar bien los cuatro meses del año que dura el Campeonato de Parejas sino mantener un gran nivel durante toda la temporada y especialmente en el verano”, reconoce el también coordinador general de Urtats, empresa dedicada a la gestión de instalaciones deportivas y gimnasios.
SABER SUFRIR
La progresión de Zabaleta no se entiende sin su paso por el Parejas. Además de sus dos txapelas (2013 y 2018), un buen ejemplo son los 137 partidos que ha disputado ininterrumpidamente desde que se consumara su debut como titular el 22 de diciembre de 2012 en el frontón Labrit. Desde entonces ha participado en ocho ediciones, clasificado para la liguilla de semifinales en siete ocasiones en compañía de Martínez de Irujo, Ezkurdia, Irribarria, Jaka y ahora de nuevo con Elezkano II. De esta forma, el de Etxarren disputará este domingo su cuarta final tras un campeonato en el que ha facturado 58 dianas, lo que representa el 16% de los tantos a favor del combinado de Aspe.
Datos que refuerzan la constancia de su trabajo, la regularidad y el carácter competitivo del de Etxarren, quien también ha aprendido a sufrir. “Él se ve físicamente muy bien, que aguanta los partidos, que las piernas le responden, y eso ha contribuido a que sea más duro mentalmente”, señala Barbajero. “Además, la txapela de 2018 ayudó mucho, le motivó a seguir trabajando y a no dar el brazo a torcer”, subraya el navarro.
Zabaleta desarrolla su preparación tres veces por semana en el Completo Deportivo de la Cendea de Olza, ubicado en Ororbia, en compañía de una “piña” de pelotaris como el zaguero de Baiko Iosu Eskiroz, el trinquetista Luis Sánchez o los manistas amateurs Iker Espinal y Xuban Armendáriz. “Cada año es una mejor versión de sí mismo”, subraya su preparador. “Jose es autoexigente y se ve con posibilidades de mejorar. Todavía no hemos visto el techo de Zabaleta”.

