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Pelota

Cegada por un amor de juventud

La navarra Maite Ruiz de Larramendi ha conquistado, a los 47 años, la txapela del III Torneo Bizkaia, un título con el que continúa su reconciliación con la pelota a mano

Maite Ruiz de Larramendi comparte con su sobrina Olatz la txapela del III Torneo Bizkaia.
Maite Ruiz de Larramendi comparte con su sobrina Olatz la txapela del III Torneo Bizkaia.
El Correo
Actualizada 03/02/2021 a las 06:00

Maite siempre comparte sus txapelas. Cabeza con cabeza. No como un simple gesto simbólico, sino tratando de afianzar un vínculo con aquellas personas que le acompañan en su travesía al pasado, en su afán por restañar su amor de juventud por la pelota a mano. “Ahora estoy disfrutando de todo aquello que quise y no pude”, afirma. “A mis 47 años estoy retomando todo aquello que dejé a los catorce”. Dicen que montar en bicicleta nunca se olvida, pero a pelota tampoco.

El pasado domingo, la laureada pelotari conquistó junto a la alavesa Leire Garai, de 17 años, el peldaño más alto del III Torneo Bizkaia de mano femenina al vencer a Ainhoa Ruiz de Infante y a su sobrina Olatz por 22-18. Una de las pocas competiciones -no exenta de polémica a falta de tres días para la final- a la que se ha aferrado en una de las temporadas más atípicas de su carrera deportiva.

En poco más de medio año, Maite Ruiz de Larramendi (Eulate, 1973) se ha cobijado bajo los entorchado manistas del Parejas de la Emakume Master Cup, el Bergara Hiria o el torneo de Gartzaron, así como las semifinales del manomanista navarro o el televisivo “Plazandreak”. “La igualdad es poder competir”, apostilla.

Un circuito de competiciones privadas y federativas donde todavía coquetea esporádicamente con especialidades de la herramienta, esas sobre las que construyó su palmarés, en escenarios como el último Master de paleta argentina de Vitoria o el primer Memorial Kepa Arroitajauregi de Abadiño.

MEDIO TOQUE

“En la mano aún estoy empezando”, bromea. “Todo lo que se me quedó pendiente siendo ‘txiki’ me está viniendo ahora y quiero aprovecharlo mientras el cuerpo me lo permita. Si algo he querido hacer en la pelota es mejorar y seguir adelante”. Pronto se cumplirán cinco años desde que reclamara su sitio en la zaga de la mano femenina, siempre en competiciones con pelota goxua, hasta que el verano pasado Maite y un nutrido grupo de pelotaris optaron por evolucionar hacia un materia de medio toque.

Al principio era reacia al cambio pero poco a poco muchas de nosotras hemos aprendido a dominar y controlar el material. Nos hemos esforzado para dar el salto a una pelota mixta que requiere de otras cualidades”, comenta. “Es una bonita oportunidad de crecer para quien decida dar el salto, quien pueda y a quien le respeten las manos”.

LA 'PIÑA' DE LATASA

Maite, de 47 años, no ha estado sola en este proceso de adaptación. A su alrededor se reúnen en Latasa, dos veces por semana, pelotaris de distintos clubes de navarra, como Iera Agirre, del Aurrera de Leitza; Andrea Aldaregia, del club Irurtzun; Irantzu Etxebeste y Naroa Elizalde, del club Bortziriak; puntualmente Olatz Ruiz de Larramendi, del club Amezkoa; o la azpeitiarra Ohiana Orbegozo.

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