Pelota

De La Bombonera a la no Bombonera

Si el Labrit ha llegado a ser el frontón de referencia es por su ambiente tremendo. La pelota volvió ayer allí, pero a puerta cerrada

De La Bombonera a la no Bombonera
AmpliarAmpliar
De La Bombonera a la no BomboneraCalleja / Cordovilla
De La Bombonera a la no Bombonera

CerrarCerrar

Luis Guinea

Actualizado el 31/01/2021 a las 06:00

La pelota sin público, con la asépsis de la puerta cerrada es menos pelota. Casi ni es pelota. Con los años, el Labrit, La Bombonera de Pamplona, se ha convertido en el referente de lo que debe ser un frontón en mano profesional. El Labrit es juego, es el ruido de la pelota golpeando en el frontis, mezclado con el murmullo de la grada y las voces de los corredores. El Labrit es un microclima en el que se mezclan el calor humano, los pelotazales de toda la vida, la fiesta, el alcohol, la pasión deportiva y la apuesta. Todo al mismo tiempo girando en una coctelera única, coqueta, casi familiar, que no se ve en ningún otro deporte. Pero el coronavirus ha terminado también con eso. Al menos de momento.

Después de casi cinco meses, la mano profesional regresaba al Labrit. Después del Manomanista, Cuatro y Medio y cuatro jornadas del Parejas Baiko se ha dignado a programar en Pamplona. Aunque el Gobierno de Navarra permite la entrada de público (ayer podían haberlo 285 personas), las empresas quieren que por ahora se juegue a puerta cerrada.

“A nosotros nos encantaría que entrase público, pero es una cuestión de ellos”, explicaba ayer Javier Conde, presidente de la Federación Navarra. “Ojalá se pudiera volver pronto, ojalá haya Sanfermines, pero no creo que hasta octubre esto se solucione”.


52 PERSONAS CONTADAS

El Labrit tiene capacidad para 945 espectadores, por reducción de la pandemia podrían ser 285 y por decisión de Aspe y Baiko ayer fueron 52, todas con algún cometido en el frontón.

Todo era diferente ayer en La Bombonera. Por lo pronto las entradas principales estaban cerradas a cal y canto. Había que acceder por la puerta anexa a los vestuarios, junto al jitoalai. Allí una persona de la FNP registraba la entrada con nombre, dos apellidos, función y número de móvil, por si se produjera un contagio tener la trazabilidad de todos.

En esa lista había ayer 52 nombres. Los 12 pelotaris de los tres partidos y un acompañante por manista. Media docena de personas de las empresas, dos jueces, otra media docena de personas de la Federación Navarra de Pelota, cuatro periodistas, cuatro fotógrafos, más el equipo de retransmisiones de la ETB. Los dos presentadores, cuatro cámaras, producción, etc. Poco más. Cada uno en una esquina, con distancia de seguridad.

Y en La Bombonera pasó lo que en el fútbol, que sin público y su murmullo el sonido es diferente. Más neutro, cero apasionado y apasionante. Restalla más la pelota en la pared, se oyen los juramentos del pelotari tras el error, los ánimos de los técnicos cuando vienen mal dadas, o la celebración del tanto. Y la música de fondo no es la de los corredores -que están en casa desde hace meses- sino la de los comentarios de Euskitze e Idoate en ETB y de dos emisoras de radio en directo en un Labrit que no es el Labrit y sueña con volver a serlo.

Regreso de la mano profesional al Labrit, a puerta cerrada

Ver vídeo

Regreso de la mano profesional al Labrit, a puerta cerrada
Regreso de la mano profesional al Labrit, a puerta cerrada

Ver vídeo

Regreso de la mano profesional al Labrit, a puerta cerrada

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora