Pelota

¿Se acaba la era navarra en el mano a mano?

El pasado domingo las derrotas de Asier Agirre y Joseba Ezkurdia en los cuartos de final del Manomanista dejaron a Navarra sin representación en las semifinales. Un hito que no se había producido desde la edición del mano a mano de 1967

Luis Guinea

Actualizado el 29/11/2020 a las 19:40

Con aquella dejadita, Jokin Altuna sentenciaba 18-22 a Joseba Ezkurdia. Le dejaba sin semifinales al bravo voleísta de Arbizu, y marcaba un hito. Desde la edición de 1968, cuando Retegui I entró en semifinales por primera vez, siempre ha habido al menos un pelotari navarro entre los cuatro mejores y en la lucha por la txapela de las txapelas. Pero este año, no. Y esa circunstancia inédita después de cinco décadas y media provoca automáticamente una pregunta. ¿Ha terminado una era -la del dominio navarro- en el manomanista?

Ganar txapelas en el Manomanista casi se había convertido en una costumbre para los pelotaris navarros, una bendita rutina para los aficionados. Basta con asomarse a la historia y comprobar el palmarés de campeones. Desde 1969, cuando Retegui I jugó y ganó la primera final con un navarro en el mano a mano, hasta hoy los datos son apabullantes. Navarra ha tenido 13 campeones diferentes desde 1968 hasta 2020. Por orden de aparición: Retegui I, Lajos, Retegui II, Bengoetxea III, Galarza III, Arretxe, Beloki, Eugui, Barriola, Patxi Ruiz, Juan Martínez de Irujo, Olaizola II y Bengoetxea VI.

Nombres que han conseguido la friolera de 45 txapelas del mano a mano (por 16 Guipúzcoa, 10 Vizcaya, 2 Álava, 1 La Rioja, 1 Iparralde en toda la historia de la competición). Y no solo eso, de 1968 hasta 2020 se han registrado una treintena de finales en las que los dos aspirantes a la txapela eran navarros; 20 finales con un aspirante de la Comunidad foral. Y en ese periodo solo hay registradas tres finales sin presencia foral. 1977, Gorostiza-Ariño. 2016, Urrutikoetxea-Irribarria; 2018, Irribarria-Urrutikoetxea, más los pelotaris que este año opten a la txapela.

Y además de todo eso, en este periodo hay navarros al margen de los 13 que han quedado campeones (Errandonea o Maiz) o que han sido semifinalistas. Vergara II, Olaizola I, Goñi II, Idoate, o Ezkurdia en épocas más recientes.

Todos los ganadores del Manomanista desde 1969. Descatados, los navarros.

LAS DOS CARAS DEL CASO

La ausencia de navarros en la pelea por las txapelas presenta una oportunidad inmejorable para echar la vista a trás y evaluar lo que se ha conseguido. Y ya no tanto en número de títulos, sino que Navarra ha tenido a los grandes dominadores que han marcado periodos de más de un lustro en la prueba reina (Retegui I, Retegui II); los duelos memorables como los Beloki-Eugui, o los Irujo-Olaizola II. Y también los pelotaris que han dejado su seña de identidad en el juego, y lo han marcado. La zurda de Retegui, el juego de aire sistemático de Irujo, el sotamano continuado de Bengoetxea VI...

Durante décadas Navarra ha ejercido un dominio claro en la especialidad por número y por calidad. Solo en las ediciones del siglo XXI la mayoría navarra en el cuadro de aspirantes era aplastante. En 2013 y 2014 hubo doce y diez participantes navarros en el campeonato.

La cifra ha ido decreciendo en las últimas ediciones, entre los 10 y los siete navarros de 2014 al 19. En esta edición -fuera de fechas, en un año de pandemia, recién salidas las empresas de un conflicto laboral grave- solo ha habido cuatro inscritos en el mano a mano de primera, uno solo (Salaberria) en la competición de plata. Una cantidad pobre. Pero repasen las plantillas de las empresas. Baiko tiene cuatro navarros en su cuadro de 22 manistas (Agirre, Bakaikoa, Bengoetxea y Olaizola II). En Aspe son seis (Ezkurdia, Etxeberria, Galarza, Matija, Salaberria y Zabaleta) de 22 pelotaris. O lo que es lo mismo, el 22% del cuadro. ¿Muchos o pocos? ¿Debería haber más profesionales? ¿Tiene Navarra el nivel de aficionados como para tener más? ¿Por qué las empresas no han apostado por navarros a la hora de fichar en los últimos tiempos?

Quizá el dominio que ha ejercido Navarra en la modalidad durante medio siglo se salía de lo normal. Quizá las diferencias ahora entre los pelotaris sean mucho más cortas, el Manomanista esté mucho más disputado, y la realidad sea más equilibrada que lo que era hace unas décadas.

Retegui II: “Creo que Navarra no ha tenido los ojos abiertos”
El mejor manomanista de todos los tiempos le pone contexto a la no presencia de navarros, y ve un problema más de fondo. “No sé hasta qué punto se acaba una era, está Ezkurdia que creo que todavía tiene opciones”, comenta. “De todas formas creo que Navarra no ha estado con los ojos abiertos y que ha habido pelotaris navarros que se han perdido por el camino. Antes que debutara un pelotari a los 18 años era extraordinario, como Beloki y Eugui. Ahora es casi la norma, y vemos a chavales que con seis partidos de profesional juega mano a mano. Las empresas pierden la seriedad”.

Beloki: “Laso es nuestra esperanza mano a mano”
El que fue campeón más joven de la historia y técnico de Asegarce hace esta radiografía. “La hegemonía que durante años hemos tenido en el mano a mano va a costar mucho tiempo que se repita. Ezkurdia tiene años para pelear por alguna final, pero tiene muy malos compañeros de viaje. Y luego no veo mucha gente detrás. Como navarro y aficionado he echado mucho de menos a Unai Laso, es un pelotari que tiene condiciones para estar ahí arriba y, si vuelve a las canchas que espero que sí, debe ser nuestra esperanza en el mano a mano. Tiene casta como para estar ahí”.

Barriola: “Esto nos tiene que hacer valorar lo conseguido”
Abel Barriola cree que la situación responde a un ciclo natural. “Navarra tiene pelotaris de alta calidad para disputar las tres competiciones, pero sí que hay menos cantidad que hace unos años. Esta situación de no meter a nadie en semifinales nos tiene que llevar a valorar el gran dominio aplastante que han tenido los manistas navarros en todo este tiempo. Al final esta es una cuestión natural, la pelota es como la tierra. Da sus frutos, pero no puede estar mucho tiempo dando mucho fruto y muy bueno. La tierra tiene que descansar y recuperarse. Y esto es igual. No se puede dominar siempre de cabo a rabo. ya vendrán años buenos”.

Olaizola II: “No es el final, la pelota funciona por rachas”
Aimar Olaizola sostiene que la mano, como todos los deportes, va por rachas. “No creo que sea el final de una era. Siempre he pensado y he dicho que éste es un deporte que va por ciclos o por rachas. Ha habido años en los que los navarros siempre hemos estado arriba en el mano a mano, pero este por circunstancias no se ha dado. Creo que Ezkurdia puede ganar cualquier año la txapela, porque es un pelotari que juega mucho mano a mano, trabaja mucho y en algún momento le acompañarán los resultados. Y con el tiempo creo que también algún otro pelotari estará en la pelea de las txapelas”.

Irujo: “Hay que cuidar la base para que luego haya fruto
Juan Martínez de Irujo ve el vaso medio lleno. “No creo que sea el final de una época, porque hay grandes pelotaris profesionales que pueden llegar a las finales, pero no hay tantos como antes; ahora son pocos. Y aquí cuando pasa esto, que no llega ningún navarro a semifinales, saltan las alarmas. Cuando lo que hay que hacer es cuidar más este deporte. Sobre todo las instituciones. ¿Por qué? Porque cada vez juegan menos chicos y chicas a pelota, y lo que hay que hacer es darle un empujón a la pelota para que seamos más. Hay que trabajar desde abajo para que luego lleguen los frutos”.

LAS REFERENCIAS


45 txapelas ha conseguido Navarra en la historia del Manomanista, prueba reina de la mano.


13 campeones ha tenido Navarra en la historia del Manomanista.


4 pelotaris navarros han participado en la última edición del Manomanista: Bengoetxea VI, Bakaikoa, Agirre y Ezkurdia, la cifra más corta del siglo XXI.


5 txapelas navarras en la última década.

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